Inicio Opinion Divisaderos, una forma "no mendocina" de actuar

Divisaderos, una forma «no mendocina» de actuar

La puesta en marcha de la central hidroeléctrica de Los Divisaderos es un paso muy significativo para la provincia, al tiempo que trae a la memoria recuerdos de los lejanos comienzos del Ente Provincial del río Colorado y sus ambiciosos planes de colonización social, lamentablemente no cumplidos. La condición de acontecimiento histórico que le adjudicara uno de los funcionarios presentes en la inauguración es, por cierto, apropiada.
Esta central estuvo en los planes del Ente desde un comienzo mismo, como parte importante del Sistema de Aprovechamiento Múltiple del río Colorado. La base de la obra consistió en la utilización de un desnivel en el extenso recorrido del canal matriz que alimentaría el área de riego; la condición de «central de pasada» no altera en absoluto el cupo de agua que se acordara con el organismo de cuenca.
Los Divisaderos, al igual que el desarrollo de áreas bajo riego estuvo largo tiempo inactiva, acaso por falta de visión en algunos de quienes dirigieron el Ente, situación que sirvió como argumento a quienes criticaban la intención de ampliar la capacidad agroindustrial de La Pampa; se lo consideraba como un intento fallido por parte de una provincia que carecía de experiencia en ese terreno.
La reactivación de la central para avanzar en el logro de la soberanía energética provincial es coherente con las intenciones de desarrollar la zona, tal como se advierte en las acciones llevadas a cabo en los últimos años. Obviamente, la iniciativa no colisiona con los planes de aprovechamiento del río Colorado y por ello no afecta a las provincias condóminas. Hoy más que nunca resulta oportuno destacar esta gran diferencia con la provincia de Mendoza la cual ha sido refirmada dentro del comité de cuenca, el Coirco. Más de dos megavatios (el total de la potencia con la central funcionando a pleno) es una producción de energía modesta pero nada desdeñable y necesaria para una zona en pleno desarrollo. Para más, la que no se utiliza es derivada al Sistema Interconectado Nacional.
La puesta en marcha de la central es, además de un logro técnico, un acto político al demostrar la voluntad de los pampeanos de plantearse una meta que se sabía posible, pese a los detractores de la idea. La capacidad para adecuar una obra prácticamente abandonada desde hace doce años habla también del valor de nuestros recursos humanos y muestra, además, que el Plan Energético Provincial presentado a principios de año sigue avanzando.
El optimismo generado por esta iniciativa ha hecho que la totalidad del arco político recordara otra esperanza pampeana, hoy difícil de recuperar por la aplicación en su momento de lineamientos desacertados: la central hidroeléctrica de Tapera de Avendaño, con una capacidad de generación muy superior a Los Divisaderos. Como se recordará, la no concreción ni avance de ese proyecto fue una frustración para los pampeanos, en quienes se había creado una gran expectativa a partir de aquella consigna que afirmaba que «el sol saldrá por el oeste».
Por estos días la realidad que brinda la puesta en marcha de Los Divisaderos demuestra que hay formas de lograr avances, quizás no tan deslumbrantes pero altamente efectivos.