Documentos que salen a la luz y que dicen poco

Señor Director:
Al comenzar la semana se pudo conocer parte de la documentación oficial secreta del gobierno de los Estados Unidos correspondiente a los años de la dictadura argentina l976-82.
Se trata de un primer paquete de 1080 páginas, cuya difusión han reclamado las Madres de Plaza de Mayo y organizaciones de los derechos humanos. Se espera un segundo conjunto de documentos. El gobierno de Estados Unidos tiene la práctica de divulgar la documentación que ha sido guardada como secreta, pero interpone una distancia de varias décadas: cuatro en el caso de los que ahora pueden consultarse en internet y en un lugar público metropolitano.
No hay revelaciones mayores en estas páginas, pero algunas observaciones se hacen posibles. Por ejemplo, se incluye una carta del almirante Massera al presidente norteamericano Carter, de cuando ya el marino concluía su período y estaba por ser reemplazado en la junta militar (septiembre de l978). Massera parece declamar el discurso que pudo presumir más agradaría a Carter, constante defensor de los derechos humanos. “Occidente es la libertad de pensar y hacer”, le dice; “es el respeto al honor, al trabajo, al talento… pero Occidente es también el amor, la esperanza y es la misericordia”. Le faltaba el púlpito al marino. Puede recordarse que eran los años duros de la guerra fría, en los que Estados Unidos se empeñó por impedir la presencia rusa en Occidente, aunque ese país estaba en Berlín al culminar su esfuerzo bélico contra Alemania. Carter no disentía con ese objetivo, dentro del cual su país había propiciado el establecimiento de dictaduras militares en América del Sur. Massera parecía querer mostrar que era más papista que el papa, pero sus expresiones revelan una llamativa ausencia de crítica y mesura. Otros documentos permiten saber que Carter no lo tenía en estima especial, porque se le atribuían los peores excesos de la dictadura argentina. Los documentos muestran que Carter se empeñaba por mantener su reclamo de respeto por los derechos humanos, aunque consintiera las dictaduras. En la carta mencionada, Massera cuenta que en sus viajes por los países sudamericanos ha querido destacar “la necesidad de emprender la reconquista del espíritu de Occidente por parte de todos los países sudamericanos, como único camino para salvaguardar nuestra unidad continental”. Al parecer, los sudamericanos habían extraviado el “espíritu de occidente” al separarse de la corona española y estaban necesitando una forma de tutoría que nos mantuviese en un redil. Es posible que por entonces Massera procurase, con tan pobres armas literarias, mejorar su perfil ante la primera potencia mundial, en apoyo de sus aspiraciones de continuar en el poder.
Entre los documentos hay uno en el que un alto funcionario recomienda a un asesor muy allegado a Carter, no encontrarse con Massera, porque, con él, la Junta había protagonizado “algunas de las peores violaciones a los derechos humanos”. Las constancias que obran en la Argentina no confirman que Massera fuese el único espíritu maximalista.
Habrá que esperar otro u otros paquetes de documentos, que siempre permiten conocer algo o confirmar conclusiones elaboradas a partir de los hechos. Conviene recordar que J. Carter solo tuvo un periodo de presidente y que desde entonces se ha confirmado como defensor de los derechos humanos y ha aparecido como garante de la calidad democrática de elecciones realizadas en Sudamérica. Se ha dicho que la política exterior norteamericana no depende de demócratas y republicanos sino de un poder no formal determinante.
Después comenzó el tiempo de R. Reagan, con períodos consecutivos durante los cuales culminó exitosamente el cierre de la guerra fría. Reagan era republicano y durante su gobierno se definieron las políticas económicas neoliberales. El muro de Berlín caería de inmediato.
Atentamente:
Jotavé

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