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Ecuador se moviliza contra Lenín Moreno

EL PAQUETAZO DEL FMI PROVOCA LA INDIGNACION POPULAR

El sideral aumento de los combustibles y las denuncias de corrupción que se divulgaron por Wikileaks desataron fuertes explosiones de indignación contra el gobierno.
ELOY OSVALDO PROAÑO*
La caída vertiginosa de la credibilidad del presidente ecuatoriano Lenín Moreno, la imposición del paquetazo impuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la declaración del estado de excepción ante el reclamo popular, se suman a las denuncias de corrupción, que van abonando el mismo camino que debieron seguir sus antecesores Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez
Con la declaración del estado excepción que durará 60 días, con posibilidad de renovación el presidente Lenín Moreno, pretende «garantizar la seguridad» ante los «focos localizados» de violencia.
La ola de movilizaciones respondió a un «paquetazo» económico decretado por el gobierno e impuesto por el FMI, que incluye el incremento del precio del diésel y gasolina extra, producto de la eliminación del subsidio estatal, además de reformas laborales y tributarias. El gobierno pretende ahorrar 1.400 millones de dólares anualmente.

Suben los combustibles.
A las manifestaciones de los transportistas se sumaron organizaciones sociales, indígenas y estudiantes universitarios que rechazan lo que tildan de «paquetazo». La gasolina extra ha pasado de costar 1,85 dólares por galón a 2,22. El diésel, habitual combustible del transporte de mercancías, estaba entre un dólar y 1,37 dólares y ahora sube a 2,10 dólares el galón.
«Las medidas que tomamos en conjunto están en firme, no existe posibilidad de cambiar, principalmente las relacionadas con el subsidio que causa tanto daño al país que distorsionaba la economía», dijo Moreno desde la casa de gobierno. El FMI señaló desde Washington que las autoridades «están trabajando en importantes reformas destinadas a apoyar la dolarización de Ecuador, incluida la reforma del Banco Central y el Código Orgánico de presupuesto y planificación». El 11 de marzo, el FMI avaló un acuerdo técnico de asistencia financiera a Ecuador por 4.200 millones de dólares, que permitió el desembolso inmediato de 652 millones de dólares

Assange y la corrupción.
Lenín Moreno sorprendió el jueves 11 de abril al revocar el asilo que Ecuador le había concedido a Julián Assange, situación que le fue exigida por el vicepresidente estadounidense Mike Pence y, según señalan algunos analistas, por el Fondo Monetario Internacional para otorgarle los créditos solicitados.
La medida acabó con su estadía de casi siete años en la embajada ecuatoriana en Londres y permitió que la policía británica lo arrestara, para entregarlo al gobierno estadounidense. Moreno aseguró que Assange «prácticamente convirtió a la embajada en un centro de espionaje internacional y terrorismo informático», quebrando las normas de convivencia y hasta manchando con sus heces las paredes de la sede diplomática.
Existe una evidente relación causal y temporal entre las revelaciones de Wikileaks acerca de los INA Papers y la expulsión de Julián Assange de la embajada de Ecuador en Londres. Las revelaciones sobre los sobornos recibidos amenazaron con acabar con la carrera política de Moreno, e incluso, dar con sus huesos en la cárcel.

Negocios familiares.
En marzo de 2012, en la capital de Belice, el hermano del presidente, Edwin Moreno Garcés constituyó una empresa fantasma off-shore bajo el nombre INA Investment Corp con el fin de recibir dineros de coimas que se recaudaban por medio del «empresario» y a la vez su testaferro Xavier Macías Carmignani.
Los sobornos comprobados se recibieron de empresas como la china Sinohydro y la panameña Recorsa pagaban por el lobby efectuado en las adjudicaciones de determinadas concesiones con el Estado. En uno solo de esos movimientos se pagaron 18 millones de dólares.
Los INA Papers son una importante serie de documentos que confirman la existencia de una organización criminal liderada por Lenín Moreno. Por medio de al menos una docena de sociedades fantasmas constituidas en diversos paraísos fiscales, cometió una serie de delitos que incluyen lavado de activos, defraudación fiscal y tributaria, tráfico de influencias y el cohecho en perjuicio del Estado ecuatoriano, cuyos alcances han derivado en lo que Interpol categoriza como crimen transnacional.
Las últimas semanas Lenín Moreno no sólo decidió la salida de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), bombardeando el esfuerzo de integración política regional, sino también el vaciamiento de la sede en la mitad del mundo, que incluyó quitar la estatua del expresidente argentino Néstor Kirchner. Y anunció también el retiro del país de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep).
Los ecuatorianos saben de levantamientos populares contra presidentes que los han engañado, impulsados por movimientos populares e indígenas, desde, al menos, la década de 1980 hasta el ingreso en el nuevo milenio. Abdala Bucaram en 1997, Jamil Mahuad en 2000, Lucio Gutiérrez en 2005 son antecedentes muy claros que hablan de esas experiencias.

Correa crece.
La renovada represión del gobierno marca la ruta de su posible futuro, sobre todo cuando los guarismos de las últimas elecciones regionales marcaron un sostenido aumento del poder popular del expresidente Rafael Correa, denostado, permanentemente atacado por Lenín Moreno, quien supo ser su vicepresidente y su candidato a sucederlo.
Moreno no tiene ningún poder de mando, pero aún le resta cumplir con algunos objetivos de los sectores de poder, como desdolarizar caóticamente, que es lo que aspiran los grandes importadores, los grandes exportadores y los banqueros, sobre todo. (Extractado de Nodal).

(*) Analista e investigador ecuatoriano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).