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Educación asfixiada

La política de ajuste fondomonetarista que está asfixiando a la economía de todo el país también afecta muy duramente los presupuestos en educación. A los graves problemas de achique en el sector que se han venido denunciando en los últimos tiempos se suma ahora la situación de déficit en que se encuentra la Universidad Nacional de La Pampa. La preocupación ante la emergencia condujo a las autoridades de la casa de estudios a denunciar públicamente la situación en una conferencia de prensa.
El rector fue muy claro al manifestar que peligra el normal funcionamiento de la UNLPam. Ya el año pasado los fondos girados desde Nación fueron insuficientes para cumplir con los compromisos salariales, y ahora empeoran las cosas porque las partidas provenientes de la Secretaría de Políticas Universitarias no cubren el presupuesto aprobado.
Este castigo económico a las universidades es coherente con las políticas desplegadas por el macrismo desde que asumió el poder. Es bien sabido que casi todos los altos funcionarios nacionales recibieron su educación en los más caros y exclusivos colegios y universidades privadas. Aquella expresión del presidente de la Nación, cuando habló de los que «caen» en el sistema público no hizo más que ratificar esa concepción elitista que predomina entre los CEOs del gobierno.
La universidad pública y gratuita argentina es reconocida en todo el mundo. Entre sus grandes logros, además de formar a la gran mayoría de los profesionales del país, alcanzó una distinción que no se consiguió en ninguna otra nación de América Latina: de sus aulas salieron tres premios Nóbel en ciencias mientras que en el resto de los países de la región, ninguno.
Este es otro «cambio» que llegó de la mano del macrismo luego que, bajo la administración anterior, se duplicara el presupuesto nacional en educación, se construyeran más de 1.800 escuelas y se crearan nueve universidades. El contraste con este gobierno de la derecha neoliberal es tan pronunciado -y hasta grotesco- que hoy se llegó al extremo de que un investigador del Conicet tiene que participar de un concurso televisivo a fin de conseguir fondos para financiar sus proyectos de investigación.

¿Trabajo o cotillón?
Si no fuera tan grave provocaría risa. El mismo día en que una empresa vial despedía a la mitad de sus trabajadores porque Nación no envía los fondos destinados a la obra pública en nuestra provincia, un vistoso trailer de la Secretaría de Trabajo se estacionaba en la capital pampeana para «asesorar» a los jóvenes desempleados a fin de que puedan «insertarse» en el mercado laboral. El coqueto vehículo está recorriendo todo el país para brindar «soluciones laborales», según el particular lenguaje marketinero de esta iniciativa del macrismo.
Entre esas «soluciones» figura en primer lugar un programa de empleo temporario -dos años- con jornada de cuatro horas y siete mil pesos de sueldo. Se trata de un subsidio del Estado para que las empresas contraten a jóvenes.
En verdad lo que necesitan los jóvenes -y los adultos- pampeanos no es marketing sino trabajo digno y bien remunerado. Y es lo que cada día falta más, pues las empresas no paran de despedir porque el mercado interno y las tarifas dolarizadas atentan contra toda actividad productiva.
Si en lugar de pergeñar esas estrategias publicitarias el gobierno se decidiera a gobernar para las mayorías, defendiendo la producción nacional, la generación de empleo genuino, castigando la especulación financiera y frenando el ingreso indiscriminado de productos extranjeros -como lo hacen las principales economías del mundo- los resultados se verían en el corto plazo.
Pero claro, para que el gobierno se proponga llevar a cabo semejante programa debería abandonar el rumbo de sus políticas neoliberales, lo cual es impensable porque está grabado a fuego en su propio ADN.