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Efecto Empatel

Aún antes de comenzar a operar formalmente como una empresa estatal prestadora de servicios de telecomunicaciones, Empatel ya le está dando a los pampeanos beneficios a cuenta de su futura puesta en marcha. La noticia de la inversión que una de las empresas prestadoras del servicio de telefonía celular realizará en cinco pueblos de la provincia ubicados en las zonas más desfavorables de la provincia y alejados de los centros urbanos más poblados, no puede desvincularse de la irrupción de Empatel en el horizonte como una competidora que viene a patear el tablero de la «pax privada».
Los santarroseños lo saben por experiencia. Cuando la CPE logró dar los primeros pasos concretos en su avance hacia la prestación del servicio de televisión por cable, la empresa monopólica que tenía a los usuarios atrapados en su esquema de altas tarifas y prestación deficiente, comenzó a ofrecer descuentos y beneficios que reducían el precio del abono a la mitad con ofrecimientos de canales premium gratis y anzuelos de esa especie.
No era, no lo es nunca, que el capitalismo salvaje que estas empresas han ejercido en la utilización de su posición dominante se hubiera enternecido con los santarroseños. Como diría Borges, no los movía el amor sino el espanto de la irrupción de una empresa solidaria conformada por sus propios usuarios sin fines de lucro solo con el fin de prestarse a sí mismos un buen servicio a un precio justo.
Fue el mismo mecanismo de intentar obstruir la competencia que operó años después, durante la reciente y saliente gestión de Cambiemos y sus socios radicales en la municipalidad de Santa Rosa, cuando el grupo Clarín y su tentáculo de telefonía celular, logró que le aprobaran una ordenanza para colocar antenas de 4G en lugares públicos. La jugada obstruccionista era clara: intentaba conjurar la futura irrupción de la cooperativa santarroseña en el servicio de telefonía móvil y, de paso, dejarle a los santarroseños que corran con el mayor gasto de la inversión en la colocación de las antenas que era, sin dudas, el alquiler o compra de terrenos para ubicarlas. (Cualquier semejanza con el intento de utilización de las columnas cooperativas gratis no es pura coincidencia, es absoluta intencionalidad).
El ejemplo de los pueblos que ahora tendrán tecnología 4G en sus celulares cuando hasta hace poco no tenían siquiera cobertura digna de llamarse tal, sirve de recordatorio sobre la utilidad de la política como una herramienta de la sociedad para transformar, desde el Estado, la condiciones de vida de la población. Porque es una clara política en beneficio de los pampeanos, la de poner los recursos del Estado para la prestación del servicio de telefonía que, año tras año, se lleva de la provincia millones de dólares que no vuelven siquiera en mejores inversiones.
Que una decisión política de creación de una empresa haya obligado a que las inversiones largamente reclamadas y siempre postergadas por las empresas, se haya comenzado a concretar, da cuenta además, como en el caso de la CPE, que Empatel está en el camino correcto. Que su creación traduzca la confianza en la propia capacidad de los comprovincianos para desarrollar las actividades de prestación de servicios, es, además, la reafirmación de un «modo de hacer» pampeano que, desde la usina de las trilladoras y la gesta que echó a la Sudam nos viene de los pioneros territorianos que siempre desconfiaron de los que venían a vendernos sus espejitos de colores.