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El centralismo porteño y la TV

El centralismo que afecta a nuestro país -aunque en los papeles se dice que vivimos bajo el federalismo- suele tener manifestaciones muy particulares, muchas veces disimuladas por las características de cada suceso, que bien puede ser interesante o atractivo. Una de las principales expresiones de ese unitarismo se observa en el tratamiento que le dan a las noticias los grandes medios de comunicación, radicados todos ellos en la Capital Federal, para quienes todo (o casi todo) lo importante que sucede se limita a esa ciudad y su área de influencia.
En la semana que pasó se pudo observar uno de esos ejemplos que, si bien se mira, vale tanto como un ensayo sobre la cuestión. Una de las grades emisoras de TV, de esas que pretenden marcar el ritmo de la política y la economía al gobierno nacional, trasmitió el pronóstico del tiempo para la ciudad de Buenos Aires y alrededores, por cierto que con explicaciones pobrísimas si se las compara con algunas emisoras del exterior. La información emitida se redujo al área metropolitana y las zonas aledañas sin decir una palabra sobre las condiciones meteorológicas del «resto» del país, una superficie que abarca más de dos millones de kilómetros cuadrados.
Pero lo más absurdo vino a continuación. La misma televisora conectó con una mujer argentina que se encontraba realizando una visita turística en Islandia, y había podido presencia la erupción -impresionante desde luego- de uno de los muchos volcanes que caracterizan aquel país. La entrevista no abordó ningún aspecto específico y, tras algunas referencias pintorescas y triviales de la manifestación telúrica, pasaron a hablar de las formas de vida de aquella sociedad nórdica: costumbres, tránsito, clima, vestimenta… Los comentarios que pudieron escucharse no pasaron de vagas generalidades porque, como se dijo, la entrevistada no residía en Islandia sino que estaba de visita circunstancial en calidad de turista. Aun así la nota se extendió durante más de veinte minutos sin profundizar en nada más allá de los lugares comunes y de los gastados agradecimientos que en estos casos son de esperar.
La comparación y las deducciones que se permiten son obvias y sencillas: un pronóstico del tiempo -en teoría dirigido a la audiencia de todo el país- limitado a la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores al que se le dedicó menos de cinco minutos; en cambio una entrevista de mucha mayor duración sobre un suceso curioso y una observadora casual en un territorio ubicado a miles de kilómetros de nosotros.
Lo paradójico es que estos medios presumen de ser representantes de la «prensa nacional» aunque en la mayor parte de sus espacios informativos campea la indiferencia -cuando no la ignorancia- sobre lo que acontece en el extenso territorio de nuestro país que ellos llaman «interior».
Ante semejante panorama no debería haber sorprendido tanto que una conocida conductora de programas de entretenimiento, al ser notificada años atrás del hallazgo de un dinosaurio en la Patagonia, preguntara con toda seriedad si estaba vivo.