Inicio Opinion El Colorado, ¿rehén de los negocios radicales?

El Colorado, ¿rehén de los negocios radicales?

LA SEMANA PAMPEANA

I – El senador Marino reveló sobre el fin de semana que la incorporación de su colega peronista Miguel Angel Pichetto como candidato a vicepresidente del macrismo se había comenzado a conversar no bien terminó la convención radical de Parque Norte. La afirmación suena poco creíble porque de esa reunión orgánica el radicalismo nacional salió, no con la idea de poner allí a un peronista tránsfuga, sino la pretensión expresada por el presidente del partido, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, de que ese lugar sea para un radical. Que Macri decidiera ningunearlos nuevamente y convocar a un peronista sin votos (pero con poder en el Senado hasta el 10 de diciembre) no parece enojar a los radicales que, resignados, prefieren tragarse el sapo y salir públicamente a contar una historia en la que ellos son, no los despechados que en realidad son, sino «copartícipes» de esa pragmática estrategia electoral.

II – Lo que las declaraciones del senador pampeano revelan es hasta dónde la fuerte personalidad que el radicalismo supo forjar a partir de la renovadora irrupción del Raúl Afonsin, así como su impronta progresista, han sido licuadas por la dirigencia actual. Que la advertencia del viejo líder sobre los límites éticos y políticos que representaban para el partido la derecha macrista y el propio Macri, han sido sobrepasados con el solo objeto de conseguir una cuota mínima, marginal de poder, en base a cargos secundarios, legislativos que garanticen la supervivencia de una dirigencia que ha perdido toda pretensión de transformar el país.

III – Pero esta vez, las turbias negociaciones de los radicales con sus socios de la derecha no son gratis para La Pampa. Porque la moneda de cambio de aquélla frustrada pretensión del presidente del partido y gobernador de Mendoza, de pujar por el cargo que le dieron al peronista Pichetto, fue, nada menos que Portezuelo, la obra con que Mendoza se prepara para cortar el río Colorado, apropiándose de sus aguas como hizo hace setenta años con las del Atuel. Macri consoló a Cornejo con los fondos necesarios para iniciar la obra que pone en riesgo de desertificación todos los sistemas de aprovechamiento pampeanos del río Colorado, junto a los de Río Negro y Buenos Aires, estados hoy cómplices del gobierno nacional y de Mendoza en este atentado contra el futuro de nuestra provincia.

IV – La Corte Suprema de Justicia le puso fin a la larga ristra de chicanas con que el echado ex intendente santarroseño y ex ministro intentó durante más de una década eludir el largo brazo de la justicia que lo condenó por abuso de poder a prisión e inhabilitación. Lo hizo poco después que los pampeanos ratificaran en las urnas, una vez más, lo poco que le queda de su raquítico capital político. Fiel a su personalidad histérica, no bien se conoció el fallo, en vez de asumir y afrontar las consecuencias de sus actos, salió a culpar a sus colaboradores subordinados por aquélla tropelía constitucional de aprobar ordenanzas pese a ser potestad exclusiva del Concejo Deliberante.

V – La provincia se anotó, en la semana, otra batalla ganada en la larga lista de ofensas con que el gobierno nacional intentó marginar a La Pampa e interferir en el proceso electoral. La negativa del gobernador Carlos Verna de firmar el pacto fiscal, por contrario a los intereses pampeanos al pretender que la provincia renuncie a la vía judicial para el cobro de las acreencias previsionales, fue el caballito de batalla de la oposición local que acusó al gobierno pampeano de perjudicar así a la provincia. La cláusula macrista que negaba a las provincias que no lo firmaban los fondos del Fofeso (el fondo sojero creado por el kirchnerismo luego de la crisis de la 125 y que fue un formidable instrumento de desarrollo de los pueblos) fue el primer ariete con que se intentó hacer mella en la convicción del gobierno pampeano. Pero esa chicana se cayó pronto con la eliminación lisa y llana de ese fondo por parte del macrismo y la pérdida total de esos recursos para todas las provincias, hubieran firmado o no el pacto. Subsistía hasta ahora la que impedía firmar acuerdos para el pago de la deuda previsional que, en la semana, fue eliminada por decreto por el presidente. La pregunta que se formulan los pampeanos es ¿a qué jugaba el gobierno nacional cuando presionaba así a La Pampa? La respuesta hay que buscarla en los resultados de otras supuestas políticas del macrismo que terminaron siendo solo cortinas de humo y promesas vacías, como el Plan Patagonia, al autopista Anguil-Santa Rosa, los tres mil jardines de infantes, etcétera, etcétera, etcétera. (LVS)