Inicio Opinion El crédito UVA es la Circular 1050 del gobierno macrista

El crédito UVA es la Circular 1050 del gobierno macrista

CRÉDITOS UVA

En los años ’80, la Circular 1050 del Banco Central fue causante de miles de ejecuciones hipotecarias, perjudicando a quienes habían tomado créditos para adquirir su vivienda. Los créditos con la modalidad UVA de Macri, parecen nacidos bajo esa misma matriz usuraria.
Irina Santesteban
El gobierno de Cambiemos (hoy Juntos por el Cambio) anunció en 2016 la modalidad de los créditos UVA para la adquisición de viviendas y también de automóviles. Con cuotas inicialmente más bajas que los créditos tradicionales, fueron atractivos para quienes anhelaban concretar el sueño de la casa propia o adquirir el 0 kilómetro. La mayoría de los tomadores provenían de sectores medios y bajos con ingresos fijos.
Pero este sistema lleva en sí mismo una trampa: la indexación está atada a la inflación, y en 2016 el gobierno hacía un cálculo muy optimista respecto a su evolución, a tono con aquella temeraria afirmación del candidato Mauricio Macri, cuando dijo que bajar la inflación «era de lo más sencillo».
En aquel momento, el gobierno preveía una inflación del 40 por ciento para 2016; 25 por ciento (2017); 20 por ciento (2018) y 8 por ciento (2019 en adelante); y la realidad demostró que sólo le acertaron en los dos primeros supuestos, pues en 2018 fue del 42 por ciento y para el presente año, los cálculos no bajan del 50 por ciento.
De esta forma, las cuotas y el capital de quienes tomaron créditos bajo esta modalidad, crecen a un ritmo insostenible, agravado por el hecho de que el capital aumenta también al ritmo de la inflación. Se dan casos de deudores que llevan dos o tres años pagando puntualmente las cuotas, y deben más dinero del que tomaron inicialmente.

Circular 1050.
Fue una norma dictada durante la dictadura militar de Jorge Rafael Videla, cuando era ministro de Economía José «Joe» Martínez de Hoz, y dirigía el Banco Central Adolfo Diz. En 1977 las tasas de interés alcanzaron un nivel del 135 por ciento anual, favoreciendo a los bancos y entidades financieras, que se beneficiaban con este mecanismo, pero perjudicando gravemente a quienes tomaban créditos con esas tasas usurarias. Miles de deudores debieron entregar sus viviendas a los bancos por no poder pagar las cuotas de los créditos que habían tomado para adquirirlas.

Otra promesa que no fue.
Los créditos hipotecarios fueron una de las promesas de campaña de Macri durante el 2015, celebrada por miles de argentinos que, creyendo en el «cambio», se ilusionaron con poder acceder a la casa propia. La brutal devaluación de abril de 2018, llevó las cuotas y el capital adeudado a un nivel muy preocupante. En julio de este año el presidente reconoció que los préstamos UVA «se nos fueron un poco» por la disparada de precios, pero prometió en aquel momento (hace un mes) que, como la inflación «está bajando», el sistema UVA «volverá a ser un éxito». Un pronóstico optimista que se dio de bruces con una obstinada realidad.
Ante esta situación, han surgido diversos espacios colectivos como Hipotecados UVA y otros que se organizan para reclamar por esta injusta situación.
Y es que los pronósticos para lo que queda del año, luego de la estampida de precios provocada por la suba del dólar del pasado lunes 12 de agosto, son muy negativos para quienes han contraído estos créditos.
El presidente del Banco Central, Guido Sandleris, reconoció que la inflación en agosto y setiembre será «alta», y la medida de eliminar el IVA para los alimentos de la canasta básica, como forma de frenar los aumentos, no dio los resultados esperados. Para Sandleris, durante la semana pasada «se produjo un reacomodamiento de los precios en la Argentina. El riesgo país se duplicó y el peso se movió en consonancia. Nuestras acciones apuntan a atenuar el impacto sobre la economía real». Mucha sanata y ninguna medida que pueda traer alivio a las economías de los sectores populares.
Encima, anunció que en breve arribará una misión del Fondo Monetario Internacional, para auditar las cuentas públicas, como si fuera una gran noticia para los sufridos habitantes de este país.

Los que sí ganan.
En el otro extremo de esta triste realidad, se encuentran los que sí la están «levantando en pala»: los bancos, que durante este gobierno han obtenido ganancias extraordinarias.
Según datos del Banco Central, los ingresos de las entidades bancarias, durante junio de 2019 tuvieron una suba del 138% anual, comparado con igual mes de 2018, con una ganancia de 19.224 millones de pesos.
Si se toma el primer semestre de 2019, los bancos privados ganaron $117.798 millones, lo que implica un aumento de 219,5% respecto del mismo lapso del año pasado.
La explicación de esta rentabilidad casi escandalosa, está en la tasa de interés que el propio Banco Central les ofrece a los bancos por las Letras de Liquidez (Leliq), que al viernes pasado se ubicaba en un 75%.
Y lo que es tan beneficioso para los bancos, es costosísimo para los que necesitan endeudarse, sean personas o pequeñas o medianas empresas. El propio BCRA informa que el Costo Financiero Total (CFT) para préstamos personales, supera el 200% anual en el sistema bancario tradicional. En entidades financieras electrónicas, este costo trepa hasta el 817% anual.
Ningún país puede sostener su actividad industrial, comercial, laboral, etc., con estos intereses, que arruinan a quienes trabajan y producen, y benefician a los sectores que lucran con actividades parasitarias, prestando a costos exorbitantes.
La nacionalización del sector bancario, una histórica bandera del movimiento obrero desde tiempos de los programas de Huerta Grande y La Falda, en los años ’60, no es una medida que figure en la propuesta del candidato que aparece como casi ganador, Alberto Fernández, del Frente de Todos.
Pero deberá tomar alguna medida que afecte esa enorme rentabilidad y otorgue tranquilidad y alivio a los tomadores de créditos UVA, a quienes han tomado préstamos personales para pagar servicios públicos o deudas, y también a las pymes, que deben endeudarse para pagar los salarios a su personal.