El gobierno de Macri batió récord en fuga de capitales

LA DEUDA EXTERNA CRECE Y SOLO SE BENEFICIA A UNA ELITE

El destino de los dólares de la deuda externa es el enriquecimiento privado de los grupos concentrados.
Las divisas se evaporan sin beneficio para la economía.
DEBORA ASCENCIO – Durante la primera mitad del año, la compra de moneda extranjera para atesoramiento sumó 16.676 millones de dólares, alcanzando niveles récord de fuga de capitales. Si se considera la salida acumulada desde diciembre de 2015, la suma crece a 50.799 millones de dólares. La remisión de utilidades y dividendos, las salidas acumuladas por esta vía representan 919 millones de dólares desde la apertura cambiaria. En la composición de los segmentos de compra de moneda extranjera, los grandes actores crecen y crecen. Mientras tanto, “faltan” dólares para pagar los intereses de la deuda y el gobierno… pide más plata prestada.
Uno de los problemas macroeconómicos más relevantes de la economía de Cambiemos, sino el más relevante, es la restricción externa. Los economistas ortodoxos se empeñan en destacar la escasez de pesos (déficit fiscal) pero lo cierto es que la escasez de divisas constituye un fenómeno con profundas raíces estructurales, que adopta dimensiones alarmantes en la coyuntura actual. Más allá de constituir un fenómeno estructural, las especificidades del proceso no son siempre las mismas ni tienen las mismas implicancias. No es lo mismo que se demande masivamente dólares para la importación y maquinaria para la industria, que la demanda de dólares para el turismo o la fuga de capitales. Tampoco tiene las mismas implicancias el origen de los dólares demandados: existen ingresos más genuinos como puede ser el superávit comercial y existen ingresos menos sustentables como puede ser el endeudamiento externo. Endeudarse con el exterior implica pagar intereses de deuda en dólares que tienden a profundizar el problema original en el mediano plazo.

La peor combinación.
En la actualidad, prima la peor combinación posible: la demanda de dólares tiene orígenes que no redundan en ningún beneficio para la economía argentina (esencialmente fuga de capitales y turismo) y el ingreso de dólares proviene de la fuente de menor sustentabilidad posible: endeudamiento externo, con implicancias no sólo el pago de intereses de deuda sino condicionalidades en el ejercicio de la política económica interna, por el acuerdo con el FMI.
Un informe reciente del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), sistematiza las características de la fuga de capitales durante el primer semestre de 2018, que alcanzó niveles record. En efecto, la fuga de capitales comenzó a acelerarse con la apertura cambiaria en diciembre de 2015, para alcanzar los 9.807 millones de dólares en 2016 y 22.148 millones de dólares en 2017 como formación de activos externos neta del sector privado no financiero. Durante 2017, el crecimiento más que duplicó el ritmo de salida de divisas siendo un 125% mayor.
En el año 2018 esta tendencia creciente de la fuga se profundizó. Durante el primer semestre de 2018, la salida de moneda extranjera por atesoramiento sumó 16.676 millones de dólares, cuadruplicando los niveles de salida del año 2015 (447% mayor), cuando existían límites a la compra. Las salidas netas de moneda extranjera prácticamente triplican el ritmo del mismo periodo de 2016 (178% mayor) y duplican las del mismo periodo de 2017 (118% mayor). La salida acumulada desde diciembre de 2015 hasta marzo de 2018 es de 50.799 millones de dólares.

Hiperconcentración.
Cuando se considera la composición de los segmentos de compra de moneda extranjera, se observa que desde la apertura del mercado cambiario la participación de los grandes actores se ha vuelto muy relevante y durante los últimos seis meses ha tenido mayor impacto. En el mes de junio de 2018, las transferencias de “divisas” al exterior representaron el 28% y la compra neta de “billetes” fue el 72% restante. En junio de 2018, el 4% de los clientes (es decir 44.560 personas sobre un total de 1.114.000 clientes) concentraron el 61% de las compras brutas de billetes (por montos superiores a 10.000 mensuales). Al mismo tiempo que las transferencias al exterior por “operaciones en divisas” del mes de junio de 2018 fueron efectuadas por unos 2.700 clientes, de las cuales casi el 80% del total de compras brutas fueron por montos mensuales superiores a 2 millones de dólares.
Si a la formación de activos externos, se le agrega la cantidad moneda extranjera que drena por remisión de utilidades y dividendos, la suma fugada desde diciembre de 2015 asciende a 56.919 millones de dólares. Durante el primer semestre de 2018, la salida por las mismas causas fue de 818 millones de dólares.
En relación con la moneda extranjera destinada a turismo, también se observa un incremento de la demanda que alimenta la restricción externa y que en 2017 alcanzó los 10.662 millones de dólares y durante el primer semestre de 2018 ya arroja la suma de 5.544 millones de dólares.

Crece la deuda.
Por otra parte, el informe alerta sobre el impacto de la fuga sobre las reservas internacionales. Desde los primeros días de abril, hasta el 20 de julio de 2018, se perdieron un total de 16.700 millones de dólares de reservas internacionales. Cabe destacar que luego de la entrada de 15.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional, del día 22 de junio, ya se han perdido 3.536 millones de dólares, al 20 de julio de 2018.
En total, durante el primer semestre, las salidas por dividendos, turismo y atesoramiento del sector privado no financiero representan un total de 23.038 millones de dólares. Estas salidas de divisas han sido financiadas por un extraordinario endeudamiento externo que adicionan el egreso de una suma muy relevante de moneda extranjera por pagos de intereses que arrojaron 4.313 millones de dólares durante el primer semestre de 2018, 8.440 millones durante 2017 y 11.989 millones durante 2016. (Nuestras Voces).