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El gran robo

El gobierno de Mauricio Macri volvió a exprimir el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses. Esta vez obligándolo a comprar Letras del Tesoro por 15 mil millones de pesos para financiar su gestión.
Si hay un gobierno que pasará a la historia por depredar los recursos del Estado, ese será el macrismo, en abierta competencia con sus antecesores de la última dictadura, el menemismo y el delarruismo. El FGS fue una de las joyas de la abuela preferidas en donde este gobierno hincó su colmillo tanto para financiarse como para fomentar negocios privados con los amigos del poder.
Por estos días un fiscal está pidiendo el procesamiento del empresario Luis María Blaquier, extitular del FGS, por haber beneficiado durante su gestión a dos empresas de las que había sido director: Arcor y Cablevisión. El funcionario-empresario resolvió comprar obligaciones negociables (ON) de esas empresas sin consultar ni informar de sus vínculos previos con ambas. O sea, usó dineros del Estado para financiar compañías privadas. Si esa maniobra hubiera ocurrido durante el kirchnerismo los grandes medios habrían hablado de «corrupción K», como ocurrió bajo el macrismo no usan el equivalente «corrupción M» sino el más disimulado «conflicto de intereses». No fue el único caso, hubo muchas otras maniobras oscuras -y ruinosas- y hasta la contratación de intermediarios para realizar inversiones que el FGS siempre hizo en forma directa. Esos intermediarios tenían relación directa con altos funcionarios del macrismo, como el fondo de inversión Axis del exministro de Finanzas Luis Caputo.
La depredación del FGS no fue solo mala praxis o «error» de gestión del macrismo, fue una política deliberada de desfinanciar ese gigantesco ahorro social que dejó la «pesada herencia» con el propósito de preparar el terreno para el regreso de la jubilación privada con las voraces AFJP como estandarte. Ese objetivo no se pudo cumplir en estos cuatro años pero estaba entre los proyectos del macrismo a concretar en un eventual segundo mandato que quedó sepultado por los votos de las PASO y, casi seguro, los que completarán la tarea de limpieza el 27 de octubre.
Para tener una idea cabal del proceso de saqueo a la «plata de los jubilados» algunos informes recientes aportan datos tan claros como indignantes. El gobierno de Macri recibió un FGS con 67 mil millones de dólares; hoy tiene apenas 22 mil millones, es decir se redujo un 70 por ciento. Si esto no es un robo planificado y disimulado con políticas de gobierno hay que redefinir la palabra robo. Exactamente lo mismo cabe para el término corrupción.
Cuando el macrismo era oposición, con el decidido apoyo de los grandes medios porteños no dejaba de atacar al gobierno kirchnerista acusándolo de malgastar «la plata de los jubilados» a pesar de que bajo la administración anterior el FGS nunca paró de crecer en base a las inversiones realizadas. Cuando llegaron al gobierno los denunciadores de ayer no hicieron otra cosa que olvidarse de sus críticas y llevar a cabo un plan de saqueo, aunque esta vez, desde luego, con el silencio cómplice de sus socios mediáticos.