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El imperio bloquea pero la Revolución no se rinde

PROTESTAS EN CUBA

El intento de desestabilización contra el gobierno de Cuba, instigado por los EEUU y replicado por las redes y los medios de la prensa hegemónica en todo el mundo, fue repelido con una multitudinaria movilización en La Habana el pasado sábado.
IRINA SANTESTEBAN
El bloqueo económico a Cuba, decretado por el gobierno del presidente demócrata John F. Kennedy en 1962, un año después de haber sufrido una contundente derrota militar en Playa Girón, va a cumplir seis décadas. Esa sanción ha obligado a la isla socialista a comerciar con empresas que no sean estadounidenses, encareciendo todas sus importaciones. Incluso, aquellas firmas que accedan a tener trato comercial con Cuba se arriesgan a ser sancionadas por la potencia imperialista.
El gobierno de Donald Trump agravó el bloqueo con 243 nuevas medidas restrictivas, que no han sido siquiera mitigadas por el demócrata Joe Biden.

Pandemia.
La crisis sanitaria y económica mundial provocada por la pandemia de Covid-19 golpeó más duramente a Cuba, impidiéndole adquirir elementos esenciales para la atención de pacientes, como respiradores. Tampoco puede acceder a jeringas, y por ello hay en curso una campaña solidaria en países latinoamericanos, incluida Argentina, para comprar y enviarlas a la isla.
La injusta sanción impuesta a Cuba venía de sufrir su derrota número 29 en la Asamblea General de las Naciones Unidas, cuando el pasado 23 de junio 184 países votaron por el levantamiento del bloqueo y sólo dos votaron en contra (EEUU e Israel). El objetivo del imperio es rendir por hambre y desesperación al pueblo cubano, y así derrocar a su gobierno, fruto de una Revolución que ya cumplió 62 años.

Datos irrefutables.
Sin embargo, frente al desastre sanitario que se vio incluso en países desarrollados, durante la primera y segunda ola de Covid-19, Cuba muestra al mundo su prestigioso sistema sanitario: con 2.100 casos cada 100 mil habitantes, deja muy atrás a EEUU que tiene 10.300. En tanto, los fallecimientos por coronavirus son 13 cada 100.000 habitantes en Cuba, mientras que en EEUU son 185 y en Brasil, 251.
Es cierto que en los últimos meses la situación se agravó, según lo reconoció el presidente cubano Miguel Díaz Canel, con un crecimiento en los casos y también en las muertes por el virus. Si a eso se suman las enormes dificultades de una economía cuyo principal ingreso de divisas proviene del turismo, actividad que cayó un 95% durante la pandemia, se entiende que son reales las enormes dificultades por las que hoy atraviesa el pueblo cubano.
En esa base donde hay descontento por las dificultades, es que se monta el intento desestabilizador armado por las agencias yanquis que financian a muchos de los grupos que comandaron las acciones de protesta que comenzaron el domingo 11 de julio.
Los medios de la derecha en todo el mundo agrandaron la dimensión de esas movilizaciones, hablando de multitudes cuando en realidad eran grupos de algunos centenares de personas, que podrían ser miles si se suman las once ciudades en las que hubo protestas.

Errores y límites.
La Revolución no es un camino de rosas, sino bastante lleno de espinas. Más aún cuando el vecino que está a sólo 90 millas de distancia es la más grande potencia económica y militar del planeta, la que pretende aplastar esa Revolución.
Pero los dirigentes políticos de Cuba han tenido un maestro ejemplar: Fidel, quien también tuvo que afrontar movilizaciones contra su gobierno durante el «período especial». Siguiendo sus pasos, Díaz Canel fue directo al lugar donde comenzaron las protestas: en San Antonio de los Baños. Y allí explicó con claridad la magnitud de los problemas, reconoció errores y límites en la administración del Estado y en la solución de los problemas que afectan diariamente al pueblo cubano, a la vez que se comprometió a tomar medidas para mejorar la situación.

Respuesta popular.
Las protestas fueron menguando, y el sábado 17 de julio, una impresionante movilización calculada en 100.000 personas, colmó el mítico Malecón habanero, para marchar en apoyo al gobierno socialista. Uno de los oradores del acto fue el Héroe de la Revolución, Gerardo Hernández, quien pasó 18 años preso en EEUU, liberado en 2014, y actual Coordinador de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), los centros que existen en cada barrio y que funcionan como organizadores populares de base, además de ocuparse de los problemas concretos de su zona.
Al lado de Díaz Canel, estuvo el ex presidente y ex jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Raúl Castro, de quien las agencias informativas occidentales habían dicho que había «huido» a Caracas con motivo de las protestas. ¡Claramente ignoran la madera revolucionaria de la que está hecho el hermano de Fidel!

Vacunas.
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, dijo en la ONU que los daños económicos directos producidos a Cuba por el bloqueo, desde abril de 2019 a diciembre de 2020, representan 9.157 millones de dólares. De esta forma se explican las enormes dificultades que hoy atraviesa Cuba, con un PBI que cayó casi 11 puntos en 2020, como cayeron todas las economías mundiales, a excepción de China.
Sin embargo, en medio de tantos problemas, Cuba pudo desarrollar dos vacunas contra el Covid19, siendo el único país de América Latina que logró tamaña hazaña: la Abdala y la Soberana 02. Y con ellas está vacunando a su población, pues no puede comprar las vacunas a los otros países, por el bloqueo y por falta de divisas.
El ministro de Salud Pública, José Portal Miranda, al día siguiente de comenzadas las protestas, explicó la estrategia de inmunización que se lleva a cabo en la isla y destacó que se han aplicado más de siete millones de dosis de los candidatos vacunales a la población, lo que ha permitido vacunar al 27,2% de los cubanos con al menos una dosis, al 22,9% con dos dosis y al 16,7% con las tres dosis.
A pesar de las dificultades económicas, Cuba sigue siendo solidaria con muchos países del Tercer Mundo, que reconocen su esforzada labor en materia sanitaria, con las 56 misiones de la Brigada Médica Internacional «Henry Reeve», de 2.500 de médicos y personal de salud.
Que sigan intentando los gusanos de Miami acabar con Cuba y su Revolución. Se encontrarán con un pueblo y un gobierno decidido a resistir, y con mucha solidaridad en todo el mundo. El 14 de julio hubo una importante movilización en Buenos Aires frente a la embajada de Cuba, que impidió a los gusanos locales poder llegar a esa sede diplomática.