domingo, 22 septiembre 2019
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El insustituible rol del Estado

A fuerza de repetir experiencias ya se saben muy bien: bajo el neoliberalismo se privatizan las ganancias y se socializan las pérdidas. Todavía está fresca en la memoria de muchos argentinos aquella estatización de las deudas de las empresas privadas más grandes del país que llevó a cabo Domingo Felipe Cavallo en los tiempos finales de la última dictadura cívico-militar y que le significó al conjunto de la sociedad, en el colmo de la injusticia, hacerse cargo de ellas.
En la segunda etapa neoliberal, que se inició con Carlos Menem y continuó Fernando De la Rúa, sucedió algo parecido con la enorme fuga de capitales, el «blindaje» y el «megacanje» que constituyeron enormes negocios para los bancos privados y enormes pérdidas para el Estado nacional.
Y ahora, con esta tercera experiencia del mismo signo político bajo Mauricio Macri sucede un calco de lo anterior: los únicos beneficiados de este desastre son las enormes compañías energéticas, gasíferas, mineras y agroexportadoras mientras que el Estado termina otra vez con sus arcas exhaustas y endeudado hasta la coronilla.
Pero este mecanismo perverso no solo ocurre en las altas esferas de la política y la economía nacional. A una escala menor las cosas no son tan diferentes y lo podemos ver muy bien en nuestro pago chico provincial que también sufre el mismo proceso aunque con particularidades distintivas.
En los últimos días este diario publicó una serie de informes que revelan cómo el Estado pampeano debe hacerse cargo de las consecuencias de la debacle económica en que está sumido el país a causa de las políticas ortodoxas adoptadas por el gobierno nacional. En dos áreas críticas: la salud y la educación viene creciendo la demanda de servicios por parte de sectores de la población que ya no están en condiciones de atenderse en la esfera privada y se ven obligados a acudir a la pública.
La brutal caída del poder adquisitivo de los salarios frente a la inflación -que está en los niveles más altos desde la híper de 1991- obliga a muchas familias a resignar logros económicos que habían conseguido durante «la década perdida» kirchnerista. Un informe del Ministerio de Educación provincial reveló que viene en aumento el pedido de pases de alumnos de escuelas privadas a públicas a causa de que, producto del impacto de la crisis económica, muchas familias ya no pueden solventar el pago de las cuotas que exigen en aquellos establecimientos.
Algo similar ocurre con algunos servicios de salud según se desprende de las declaraciones que formuló a LA ARENA el titular del Colegio de Bioquímicos. Es creciente el número de pacientes que ya no puede afrontar el pago del coseguro de varias prestaciones por lo cual ahora se atienden en los establecimientos de la salud pública. El dirigente dijo que producto de este y de otros problemas el sector se encuentra en una situación «crítica» y que el trabajo en los últimos tiempos se ha reducido «considerablemente».
Estos ejemplos deberían servir para terminar con las discusiones estériles a la hora de valorar el rol del Estado, especialmente por parte de quienes se dejaron seducir por el canto de la sirena neoliberal.