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El juego del poder

Dos buenas noticias recibieron los pampeanos en los últimos días: la Cooperativa Popular de Electricidad fue habilitada para brindar el servicio de televisión por cable en Catriló, y la Empresa Pampeana de Telecomunicaciones (Empatel) está terminando de conformar su directorio para iniciar formalmente sus actividades.
El campo de las telecomunicaciones muestra en La Pampa una sólida evolución autónoma que es producto de dos factores primordiales: decisión política y desarrollo del movimiento cooperativo. Las dos instancias suman sus efectos y sería imposible vislumbrar estos avances sin una de ellas. En el paisaje de las provincias argentinas no se advierte otro ejemplo de estas características que surge, qué duda cabe, de la alianza estratégica que han logrado plasmar en suelo pampa el Estado y las cooperativas de servicios públicos.
Pero no todo son ondas de amor y paz. Hay una superestructura nacional que conspira para que empresas tan positivas como estas puedan desplegarse con todo su potencial. En pocas palabras: la telefonía celular todavía está en el horizonte lejano. El servicio que los pampeanos vienen aguardando con más expectativas se demora en llegar. Cuando se conformó Empatel tanto los funcionarios del gobierno como los dirigentes cooperativistas expresaron la firme voluntad de avanzar con ese servicio, entre otros. Pero concretar esa aspiración está resultando más difícil de lo que se pensaba. En verdad, no es muy diferente a lo que sucedió antes con la televisión por cable y la telefonía fija. Las cooperativas pampeanas tuvieron que aguantar largas esperas para que la burocracia porteña se dignara a firmar los papeles que autorizaban la prestación de ambos servicios.
Es que en el campo de juego de las telecomunicaciones, para avanzar con un proyecto independiente, hay que enfrentarse con las grandes corporaciones que se adueñaron de la pelota a partir de las privatizaciones menemistas. La prepotencia del poder real y las vacilaciones del poder político impiden que estas iniciativas autónomas puedan avanzar en tiempos razonables. Bien lo sabemos los pampeanos.
Consultados expresamente sobre la posibilidad de contar con el servicio de telefonía celular provincial dieron respuestas similares tanto el titular de Empatel como el de la CPE. El segundo con mayor energía que el primero. «No hay un compromiso de los órganos centrales» y, en cambio, hay un «lobby gigantesco» por parte de las compañías multinacionales que monopolizan ese servicio, dijo el cooperativista. Con mayor cautela, aunque en el mismo sentido, se expresó el funcionario a cargo de la empresa provincial.
Pero no solo en estas presiones se manifiesta el poder concentrado. También en su comportamiento de abierto desafío al gobierno nacional sin que, al menos por ahora, se adviertan medidas sancionatorias. El Grupo Clarín aumentó sus tarifas muy por encima de lo establecido por las autoridades. Y encontró, como siempre, jueces dóciles que avalaron su decisión. Poder económico y Poder Judicial van de la mano en este como en otros asuntos en donde se decide la ecuación que enfrenta al bolsillo de los ciudadanos con el de la elite.
Para quebrar el espinazo de ese entramado de poderes corporativos hace falta firmeza y determinación en el poder político. No es lo que se observa por el momento.