sábado, 21 septiembre 2019
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El lado oscuro del año nuevo

DOMINICALES

El lector habrá compartido la familiar sensación al amanecer el primer día de 2019. La crueldad con la que lo trató el espejo a la mañana, y la vaga sensación de haber sido estafado con un supuesto año nuevo que ya parece usado. O peor aún, por las primeras noticias del año, parece que nos hubiéramos despertado cuarenta años atrás, en plena Guerra Fría.

Bendecido.
El primero de enero asumió el nuevo presidente de Brasil, quien con sus primeros actos de gobierno se aseguró de procurar la mayor infelicidad posible a millones de sus compatriotas. De un plumazo hizo trizas los derechos de las comunidades indígena y LGBT, anunció la abolición de la «ideología de género» -con lo que las mujeres perderán protección contra la violencia machista- y anunció una caza de brujas masiva contra los empleados estatales sospechosos de ser socialistas o comunistas.
Este último acto es una expresión más de lo que en la cultura política occidental se conoce como «maccartismo», un experimento de los años ’50 cuyos resultados negativos son indudables, particularmente, en el campo de las artes. No por nada el gran Caetano Veloso anda por estos días luciendo una remera con la inscripción «cuide a sus amigos».
En el «país tropical, bendecido por Dios» -como dice la canción- tal parece que vienen años de sufrimiento popular y de agitación en la cloaca derechista. Gentileza, desde luego, de las ciegas elites económicas, que sólo por negarse a compartir un poco de sus gruesas rentas con el resto de la humanidad, no han vacilado en hacerle el caldo gordo al fascismo.
Ya se ha anunciado que Brasil dinamitará el Mercosur, por considerarlo un producto «ideológico», un insulto que mal les cabe a Alfonsín y Sarney, los moderados presidentes democráticos que impulsaron este proyecto para sepultar años de antinomias entre nuestros países. ¿Cuánto tardará en reaparecer, en los cebados militares brasileños, la delirante idea de una «hipótesis de conflicto» bélico con Argentina?

Pink Floyd.
Resulta que no sólo volvió el maccartismo. También hemos reflotado la carrera espacial. China -hoy en el lugar dejado vacante por la URSS- anunció que ha logrado asentar un vehículo espacial en el lado oscuro de la luna. Y los EE.UU., para no quedarse atrás, anunciaron que su sonda espacial New Horizons («nuevos horizontes») se aproxima a un objeto cósmico situado más allá del sistema solar, al que bautizaron con el bonito nombre de Ultima Thule.
Desde luego, está mal decir «lado oscuro de la luna», ya que esa parte de nuestro satélite, que nos resulta invisible desde aquí, también está iluminada por el sol, tal como muestran las espectaculares fotografías a color difundidas por China. Pero el peso cultural de aquel album de Pink Floyd opera una fascinación demasiado grande en occidente.
Los chinos ya comenzaron a recolectar muestras y a analizarlas, en procura de pistas sobre el origen del sistema solar. Los soviéticos también habían explorado el área pero sin alunizar. Por algún motivo, los EE.UU. sólo se interesaron por la parte más visible y marketinera de la luna.
La NASA querrá presentar la situación como un empate técnico, pero francamente, por muy lejana que se encuentre, Ultima Thule es pequeña, irrelevante, y se parece demasiado a una calabaza para ser tomada en serio. Tendrán que esforzarse más, muchachos.

Apple récords.
Hay, eso sí, una gran diferencia con la anterior Guerra Fría. Y es que, entonces, las economías de EE.UU. y la URSS tenían muy escasos puntos de contacto; en cambio hoy con China la interdependencia y globalización es inquebrantable.
Así es como la mayor compañía norteamericana, Apple, acaba de anunciar un drástico recorte en sus proyecciones de ganancias con motivo de la caída de ventas del I-Phone en el gigante asiático. Hace apenas un semestre la empresa fundada por Steve Jobs había alcanzado un valor récord en la Bolsa, lo que ellos llaman «un trillón» de dólares. En ese momento, sus acciones se cotizaban en unos 207 dólares. Hoy están en 142, y se espera que no se estabilicen hasta bajar a los 135.
Todo parece preanunciar que 2019 marcará el final de la expansión económica internacional posterior a la crisis de 2008, y que probablemente se inicie una recesión mundial. Malas noticias para Argentina.
En cuanto a Apple, cuesta lamentar la mala suerte de una compañía que construyó su auge en base a un producto -el teléfono inteligente- que hoy por hoy ya debería ser declarado una adicción, no menos perniciosa que el alcohol o las drogas. Un estudio reciente detectó que entre los bebés de 7 a 24 meses, la falta de la mirada de sus progenitores -distraídos como están con la pantalla del teléfono- está comenzando a causar retrasos madurativos. Ahí vamos!

PETRONIO