El libro mantiene plena vigencia

Durante la semana que pasó fueron varios los acontecimientos de relevancia y de carácter colectivo que se realizaron en la provincia. Acaso el más significativo de ellos haya sido la Feria del Libro que tuviera lugar en esta capital porque, al margen de la concurrencia multitudinaria que provocó, a través de varias propuestas artísticas y actos de todo tipo evidenció la vigencia entre nosotros de una cultura dinámica y original, trascendente y renovada en cuanto a sus protagonistas y expresiones.
Hubo actividades en variados campos y para todos los gustos, desde conferencias en el auditorio del Medasur hasta manifestaciones juveniles raperas realizadas en el parque que rodea al edificio las cuales dieron una nueva pauta sobre la singularidad del campo cultural en nuestro medio. Además el encuentro se vio jerarquizado por la presencia de figuras muy representativas de nivel regional y nacional que dejaron aportes significativos y fueron portadores de propuestas muy interesantes por sus contenidos. El público se sintió convocado y siguió de cerca esas actuaciones, a veces con participación, circunstancia indicativa del interés logrado.
No es poca cosa para una provincia como la nuestra. Se sabe que la cultura y su revalorización y proyección son rasgos característicos de las sociedades más antiguas, a las que el paso de los años y las circunstancias vividas les ha dado la posibilidad -la necesidad acaso- de reflexionar sobre su propia experiencia y la forma de expresarla, lo que con frecuencia se materializa a través del libro. En La Pampa, hasta algunas décadas atrás, este tipo de manifestaciones era el producto de esfuerzos aislados, tanto en la esfera oficial como en la particular, pero hoy la Feria del Libro conformó un cauce expresivo muy particular y que alcanzó repercusiones en toda la provincia.
El mejor ejemplo de ese cambio de tendencia y enfoque se vio concretado en una sala dedicada a los libros de Pampa y Patagonia, área esta última a la que nuestra provincia se ha integrado en lo cultural con sorprendente intensidad y rapidez. Allí, junto con algunos nombres tradicionales en la cultura de la región, se puso en evidencia la presencia de las nuevas generaciones que comenzaron a dejar el testimonio impreso de su accionar en los diversos campos del saber y la cultura.
La Feria del Libro, que estuvo acompañada de varias expresiones culturales, sirvió también para tener una idea clara de cuál es la actitud de buena parte de la sociedad actual hacia el texto impreso, en una época en que todo el quehacer cultural parece orientarse hacia los formatos digitales y la presencia de la imagen, bajo encuadres electrónicos, domina con amplitud entre las industrias culturales.
Los acontecimientos comentados también bien pueden verse como una faceta nueva e interesante de la ciudad porque a su condición administrativa se le agrega un desarrollo cultural dinámico, popular y creador, características que, en los tiempos que corren, sin dudas se constituyen en un signo muy positivo.