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El mapa de Argentina, como la camiseta de Boca

LA GRIETA DESPUES DE LAS ELECCIONES

Si se colorea el mapa de Argentina según los resultados electorales queda como la camiseta del club que le sirvió a Macri para lanzarse a la arena política.
IRINA SANTESTEBAN
Por esas cosas de la geografía y la política, el resultado de las elecciones presidenciales muestra una franja en el medio del país, formada por las provincias de Mendoza, San Luis, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, a las que hay que sumar la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a la que el ingenio popular bautizó como la «República de Chetoslovaquia». Eso en obvia referencia a la composición de clase de la alianza Juntos por el Cambio, que ganó en esos distritos.
Córdoba, la más macrista
En 2015 Córdoba fue el distrito que más votos aportó al triunfo de Macri en el balotaje contra Daniel Scioli, donde ganó con el 72%.
En las PASO del 11 de agosto de este año, ese porcentaje disminuyó más de 20 puntos, ya que Juntos por el Cambio obtuvo el 50% (sin contar los votos en blanco), para remontar nuevamente en las presidenciales del pasado 27 de octubre, tal como lo hizo en casi todos los distritos, alcanzando en Córdoba el 61,3%. Fueron once puntos menos que en 2015, pero sigue siendo la provincia que mayor porcentaje de votos le dio a la alianza gobernante. El Frente de Todxs, por su parte, cosechó solamente el 29,3 por ciento de los sufragios.
Según el diario La Voz del Interior, del grupo Clarín, esos 12 puntos más que sacó Macri el 27 de octubre en relación a las PASO, se lo debe a una mayor afluencia de votantes (237 mil cordobeses más fueron a las urnas), y a lo que le aportaron fuerzas como el Frente NOS de Gómez Centurión y Unite de José Luis Espert, ya que ambas perdieron 52 mil votos entre las primarias y las presidenciales. Similar cantidad de votos perdió Consenso Federal, que llevaba la fórmula Lavagna-Urtubey, y aunque algunos de esos votos pueden haber ido al FdT, está claro que en Córdoba fueron mayoritariamente al macrismo. Otras fuerzas provinciales, que no llegaron a pasar el piso de las PASO (Movimiento de Acción Vecinal, Partido Autonomista y Alianza Patriota) también fueron parte de ese caudal extra que recibió Macri.
Por último, el voto en blanco, que en agosto fue de poco más de 90 mil votos, bajó en octubre a 40 mil; y de ellos, un buen porcentaje engrosó el caudal de Juntos por el Cambio.
En algunas ciudades, el porcentaje fue aún mayor que el promedio en toda la provincia, como la festivalera Jesús María, donde Macri obtuvo un 70% de los votos, y Villa Carlos Paz, con 68%.

Votos peronistas.
Si se tiene en cuenta que en las elecciones provinciales del 12 de mayo, el reelecto gobernador Juan Schiaretti sacó el 57% de los votos, es obvio que no puede ahora declararse «prescindente» como trató de hacerlo durante toda la campaña presidencial.
Siguiendo la línea de su antecesor, el fallecido José Manuel de la Sota, Schiaretti mantuvo el fuerte enfrentamiento con la hoy electa vicepresidenta Cristina Fernández. En cambio, en los 4 años de gobierno de Macri, fue el mandatario provincial «más amigo» de su gestión, y recién se diferenció en los meses previos a las elecciones, para asegurarse el caudal de votos que lo llevará el 10 de diciembre por tercera vez al Panal (la casa de gobierno de Córdoba).
Schiaretti presentó una «lista corta» de diputados nacionales y dijo que «le daba lo mismo» si ganaba Macri o Fernández. Con una campaña chauvinista, planteó que iba a «defender los intereses de Córdoba», como si la provincia resultara ajena a las consecuencias de las políticas nacionales. Imposible hacerlo, pues la pobreza y el desempleo, por nombrar sólo dos de los males que nos deja la «pesada herencia» macrista, son en Córdoba más altos que el promedio nacional.
Su boleta corta obtuvo un magro 17% de los votos, alcanzando los peores resultados para el peronismo cordobés que gobierna la provincia hace 20 años. De los 9 diputados nacionales en disputa, sólo obtuvo uno, mientras que Juntos por el Cambio logró ubicar 6 diputados, y el Frente de Todxs, dos.
Su consigna de campaña «Cortá boleta por Juan» fue tomada por los trabajadores estatales que reclaman el pase a planta permanente: «Cortala Juan con la precarización».

La grieta.
No sólo es una franja amarilla en el centro del mapa de Argentina. Las provincias en las que ganó el macrismo son, con excepción de Buenos Aires, las más pobladas y ricas del país: Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos, sumando la CABA y con la sola excepción de San Luis. Si bien en Entre Ríos y Santa Fe la diferencia fue mínima, el triunfo en esos distritos le sirve al saliente oficialismo para irse casi, casi, «por la puerta grande» y sumar más senadores nacionales.
Así lo planteó Macri ayer en el Centro Cultural Kirchner, ante un supuesto «gabinete ampliado» que lo aplaudió como si todavía estuviera de campaña. Macri anunció entusiasta que «no se retiraba de la política» y que había «Gato para rato».
Mientras tanto, los aumentos en los combustibles, en los alimentos y medicamentos, y los tarifazos como el que la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal se empeñó en aprobar a partir del 1 de enero, siguen golpeando al pueblo argentino.
Y preanuncian un difícil comienzo para el gobierno de Alberto Fernández, quien dijo en la campaña que venía a «cerrar la grieta» y a gobernar «para todos».
Su intención de pagar al FMI pero no a costa del ajuste y la pobreza del pueblo argentino, no será posible si no se afectan intereses de los sectores que fueron beneficiados con las políticas de estos últimos cuatro años, entre ellos, los bancos, los exportadores y las empresas energéticas.