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El nuevo volcán estalló en Colombia

Como erupciones volcánicas que se extienden por los Andes sudamericanos, las manifestaciones de indignación social se siguen multiplicando. Esta vez el epicentro tuvo lugar en Colombia, en donde un paro nacional desató enormes movilizaciones en todas las ciudades del país como hacía mucho tiempo no se veían.
Los reclamos fueron variados: rechazo a las reformas laboral, previsional y tributaria, lo mismo con los aumentos de tarifas y las privatizaciones, en favor del cumplimiento de los Acuerdos de Paz con la guerrilla desmovilizada, en defensa del derecho a la protesta social, en repudio a las matanzas de dirigentes sociales y sindicales, en favor de una reforma educativa… Como se puede ver hay muchas razones que despiertan el malestar colectivo en un país marcado por las agudas diferencias sociales, la violencia del narcotráfico, los paramilitares y la guerrilla y, nada menos, la presencia de siete bases militares de EEUU que ha convertido a Colombia en un enclave del imperio en territorio sudamericano.
Como le dijo a este diario una pampeana que se encuentra estudiando en Bogotá, las gigantescas marchas fueron protagonizadas en especial por jóvenes y adultos, es decir, por la población activa. Y se desarrollaron con absoluta tranquilidad hasta que grupos de encapuchados comenzaron a cometer actos de violencia lo cual fue la señal de partida para desatar una furiosa represión policial que dejó un saldo de tres muertos y centenares de heridos y detenidos. La semejanza con lo que ocurre en Chile no parece casual, sobre todo si se tiene en cuenta que son los dos países que más estrecha relación tienen con EEUU, en donde reciben «capacitación» sus fuerzas armadas y policiales. La metodología de represión de la protesta social en nuestra región hoy, como ayer, sigue teniendo el inconfundible sello «made in USA».
Nadie puede afirmar con certeza cómo seguirán las cosas porque no hay líderes visibles en esta enorme protesta social que pareció despertar a la sociedad colombiana, sin embargo dirigentes de las tres centrales sindicales que estuvieron entre las organizaciones más importantes que convocaron al paro advirtieron que lo que comenzó este jueves no tiene perspectivas de detenerse si no aparecen respuestas del gobierno de Iván Duke a tantas demandas hasta ahora contenidas.
Como se dijo, el listado de reclamos que motivaron las marchas multitudinarias no es menor. Y el principal interpelado es el gobierno que no parece demasiado interesado en dar soluciones. Hay algunos datos elocuentes. En materia de violencia, según datos del Instituto para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), desde que se firmaron los acuerdos que desmovilizaron a las FARC, en 2016, se registraron 620 asesinatos de líderes sociales, entre ellos 137 exguerrilleros. Los paramilitares, causantes de la mayoría de estos crímenes, no se desarmaron ni abandonaron sus prácticas violentas, y no se nota demasiado esfuerzo en el gobierno para terminar con ellos.
Colombia, Chile, Bolivia, Haití… nos muestran que en América Latina
la sismicidad social está en aumento porque sus pueblos no se resignan a ser corderos sacrificados en el altar del neoliberalismo.