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El periplo de los virus

LA HUELLA DEL COVID-19

POR ALEJANDRO VILLARREAL Y MANUEL WOLFSON *
(NOTA 14)
Aún no hemos hablado de dónde vienen los virus. No éste que nos acecha, sino todos. Dijimos
que los virus pueden ir mutando, es decir, cambiando su material genético y como consecuencia sus proteínas y su estructura, lo que puede o no llevar a nuevas formas de infección incluso «saltar» de especie hospedadora. Este concepto, sin embargo, asume la preexistencia de un virus.
Pero, cuando no había virus… ¿cómo aparecieron los primeros?
Existen teorías, pero antes tratemos de razonar una teoría lógica con lo que ya sabemos.
Pensemos en otros organismos. Pensemos en las plantas y los animales. ¿Quiénes aparecieron primero? Sabemos que las plantas consumen dióxido de carbono del aire (CO2), agua (H20) y otros componentes del suelo y que con esta materia prima, mediante un fenómeno conocido como fotosíntesis, pueden guardar la energía del sol en moléculas de azúcar. La energía del sol, ¡en moléculas de azúcar! Luego, consumen ese azúcar para obtener la energía con la que hacen trabajar a sus células. Los animales (incluidas las personas, claro), necesitan también obtener energía. Sin embargo, intentar tomarla del sol sólo nos dará un bronceado, pero no energía en la forma en la que la necesitamos. Para eso, es necesario obtener esas moléculas energéticas a través de la alimentación. Es decir, tomándolas de otro organismo capaz de fabricarlas.
Entonces, ¿quién necesita de quién para vivir? En teoría, no podrían existir animales en un mundo sin plantas, pero sí al revés. En la práctica, así es como parece haber sido. Los organismos autótrofos (que pueden fabricar su propio alimento) son más antiguos que los heterótrofos, es decir, aquellos que no pueden hacerlo.
Podemos razonar una teoría similar con los virus. Dijimos en nuestro primer texto que los virus
están formados por biomoléculas que solamente una célula puede fabricar. Necesitan de toda una maquinaria que no poseen y por eso, es sólo a través de infecciones y «hackeos» que pueden reproducirse. Entonces, ¿puede un virus haber existido en un mundo sin células? Siguiendo este razonamiento, la respuesta es no. En la práctica no está tan claro. Elaboramos abajo una teoría.
Dijimos en el primer texto que en nuestro ADN hay ADN viral y que el ADN viral puede saltar de un lugar a otro en nuestro ADN. Lo que no dijimos, pero también existe, es que hay fragmentos
cortos de ADN humano (no viral) que también puede saltar de un lugar a otro dentro de nuestros cromosomas. A esto se lo conoce como elemento genético móvil y es algo común a quizá todas las especies de seres vivos. Las bacterias, por ejemplo, son organismos unicelulares (formados por una sola célula). Tienen un ADN genómico donde se concentran la mayoría de sus genes (el equivalente a un solo cromosoma), pero además, tienen pequeñas moléculas de ADN que pueden ser intercambiadas entre bacterias a modo de transmisión de información genética. Entonces, en todos los organismos hay moléculas de ADN que parecen ser un poco «rebeldes» y no se quedan quietas. Es decir, ADN móvil. Una de las teorías sobre el origen de los virus, sugiere que éstos aparecieron a partir de elementos móviles de organismos celulares. Lo comentamos muy simple, a pesar de que tiene que tratarse de eventos muy complejos y que requieren de mucho tiempo.
Como cualquier otro evento evolutivo. «Nada tiene sentido en biología si no es a la luz de la
evolución» escribió Theodosius Dobzhansky (genetista Ucraniano 1900-1975). Para que algo
complejo ocurra, dale tiempo. La evolución necesitó de tiempo y lo tuvo.
Nos resulta muy interesante pensar que la materia prima para formar virus podría estar guardada en el material genético de organismos celulares, los mismos organismos que luego pueden ser infectados. Pensar en material genético móvil que se escapa sin ser virus, recorre el mundo y vuelve a ser parte del material genético que les dio origen. Esta vez cambiado. Esta vez, como virus. Ese sería el periplo de un virus, según nuestro humilde entendimiento (y un poco de divague). Existen otras teorías. Una de ellas incluso propone que los virus aparecieron antes que los organismos celulares. Es un poco más complicado de visualizar, dado que un virus necesita de células para reproducirse, pero también es una posibilidad.
En la Nota 15: «El árbol genealógico», discutiremos sobre la familia del SARS-Cov-2 y posibles orígenes de su particular material genético.

* Doctores en Biología. Investigadores de Conicet. Universidad de Buenos Aires.