domingo, 22 septiembre 2019
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El problema del tránsito

El tránsito santarroseño parece «tener razones que la razón no entiende». A comienzos del ciclo legislativo de este año, y aprovechando la esa interesante institución que es la Banca del Vecino, un poblador de esta ciudad expuso delante del cuerpo de concejales lo que entendió como tres circunstancias relativas a la circulación de vehículos en nuestra ciudad, especialmente en la avenida de circunvalación y de urgente corrección algunas.
Los puntos expuestos fueron tres, el primero los excesos de velocidad. Es común que las velocidades mínimas no se respeten en en la circunvalación; especialmente en el tramo entre Argentino Valle y la rotonda del avión, se tocan límites muy peligrosos. Una medición cuidadosa reveló que camiones de treinta y más toneladas de porte sobrepasaban los 100 km por hora, una velocidad en la que hasta el frenado resulta riesgoso por la masa desplazada. La solución, no demasiado complicada por cierto, consistiría en semáforos intermedios, adecuadamente sincronizados.
Cabe señalar que la velocidad va ligada con el ruido de los motores que, al rebotar en el muro divisorio de la calzada, se multiplican, y mucho. En la exposición original se ofreció incluso una comprobación con decibelímetro para demostrar que los sonidos exceden lo recomendable para el oído humano.
También los cruces constituyen un problemas, y no menor si se considera que al menos entre la calle Entre Ríos y los semáforos del Casino la única forma de acceder a la margen este de la avenida es… pasando por encima del muro que la divide. La forma es válida para cualquier clase de personas, sin distinción de edad la que, al margen del esfuerzo físico, debe estar atenta a la ola de tránsito que por ambos lados avanza sobre su línea de cruce. Cierto que hay altos niveles para ese menester pero se hallan tan espaciados que prácticamente ningún transeúnte opta por ellos.
Los transportes de sustancias peligrosas constituyen un peligro latente. En la denuncia original se hablaba de al menos media docena de camiones tanque que transitan por el tramo urbanizado de la avenida, que ha pasado a ser muy poblada en ambos costados, todos con la inscripción «Peligro- Explosivo». Al respecto en la reunión con los munícipes dejó constancia de un suceso acaecido hace años en España, donde uno de esos vehículos explotó en un área de similares características urbanas, sin que mediara razón conocida, causando alrededor de 250 muertos.
Los aspectos expuestos escuetamente fueron aprobados sin objeción alguna por parte de los munícipes; a posteriori hubo manifestaciones de vecinos que coincidieron con ellos.
Es fácil advertir que ninguno de ellos parece como de solución difícil o complicada. Sin embargo, transcurridos ya seis meses de la exposición mencionada ninguno de los aspectos ha sido corregido. Un periodista de este diario verificó el estado de cosas -como puede hacerlo cualquier vecino– y comprobó que, a los peligros vigentes, se han agregado otros. El paso de camiones con sustancias peligrosas ha crecido por lo que no es aventurado arriesgar que, desde la fecha de la denuncia a la actualidad, exceden el millar, aumentando una probabilidad que, hasta ahora, no pasa de esa condición. Al exceso de velocidad por la vía principal se ha sumado en los últimos tiempos el de las calles colectoras que acompañan a la avenida.
Todo parece indicar que la Circunvalación ya reclama otro trazado, más efectivo y menos riesgoso, pero también que en los seis meses transcurridos desde la denuncia poco y nada se ha hecho desde el nivel municipal en tres aspectos que no aparecen como complejos: la oportunidad de un semáforo, apertura de nuevos cruces y la vigilancia y sanción para conductores que en sus maneras conllevan un riesgo muy alto.