El seudo Nobel de la Paz ahora es seudo ecológico

OBAMA DIO UNA CONFERENCIA MUY BIEN PAGA EN CORDOBA

El 5 y 6 de octubre estuvo en Córdoba y Capital Federal el ex presidente Barack Obama. Fue invitado por Juan Schiaretti y una fundación de EE.UU. para hablar de ecología. Un dudoso Nobel y también dudoso verde.
EMILIO MARIN
El gobernador Schiaretti fue a Estados Unidos en julio pasado, en una comitiva integrada por pocos funcionarios y empresarios integrantes de la Amcham (Cámara de Comercio Americana). Ese es el lobby de los monopolios norteamericanos y de otros capitales en nuestro país, y funciona en sintonía fina con la embajada de Washington. Su presidente, Alejandro Díaz, fue durante 13 años titular de Pepsico Argentina y vicepresidente del pulpo en el Cono Sur.
En aquella oportunidad el gobernador disertó en el Council of Americas, del grupo Rockefeller, con asiento en Nueva York, invitado por la banquera Susan Segal. Y luego siguió viaje a la capital estadounidense, donde fue recibido por el vicepresidente del BID, Meira da Rosa, a quien solicitó créditos para obras públicas.
Entre muchas fotos publicadas en el sitio de la gobernación apareció el mandatario muy sonriente con banqueros del JP Morgan y otros empresarios.
La línea política que bajó Schiaretti ante Segal y hombres de negocios con inversiones en Latinoamérica no tenía nada que envidiarle a la de Mauricio Macri. “La vuelta de la Argentina al mundo, las relaciones institucionales correctas con todos los países, buscar nuestra inserción en la economía internacional, avanzar en que el país pueda producir más y generar empleo”, fue su planteo, casi clonado del de Cambiemos.

Obama en Córdoba.
El cordobés debe haber pensado que tramitar una visita del ex presidente Obama para septiembre podía ser una gran jugada frente a las elecciones del 22 de octubre. Sus acompañantes de Amcham le dieron una mano con esa invitación.
De regreso de ese viaje, a mediados de agosto pasado, la gobernación informó oficialmente que en octubre llegaría Obama a Córdoba para reunirse con Schiaretti y participar de la Cumbre de Economía Verde organizada por la Fundación Advanced Lidership que dirige Juan Verde (sic).
A la luz de las PASO no parece haber sido un recurso efectivo, porque las ganó el macrista Héctor Baldassi con el 44,4 por ciento sobre el schiarettista Martín Llaryora, vicegobernador, con el 28,4, o sea 16 puntos por debajo.
Obama estuvo en Buenos Aires también, visitando a Mauricio Macri, con quien tiene buena sintonía desde que anduvo por Buenos Aires cuando aún era el presidente número 44, en marzo del año pasado. Ahora se reunieron en Olivos y luego jugaron al golf en un complejo privado de Bella Vista, propiedad de Gianfranco Macri. Este hermano del presidente fue noticia en agosto pasado cuando se supo que había blanqueado 35,5 millones de dólares, aprovechando la ley de blanqueo de Mauricio, que permitió colarse a los parientes en la operatoria.
El visitante debió hacer un equilibrio político, porque venía invitado por el peronista Schiaretti, en medio de una campaña electoral donde éste puso distancias con Macri, con diferencias sobre el fondo del conurbano bonaerense y por los datos del Indec juzgados como inconvenientes para La Docta.
Obama dejó en claro su preferencia política al hacer declaraciones muy elogiosas del mandatario del PRO-Cambiemos. “Macri inició esfuerzos para reconectar al país con la comunidad mundial”, destacó. “Me impresiona mucho el trabajo que se ha hecho en la Argentina”, añadió.

475.000 el cachet.
Esos elogios a Macri fueron parte de la conferencia “magistral” que brindó a unos mil asistentes en el Quórum Hotel, cercano al aeropuerto de Pajas Blancas, el 6 de octubre, custodiado por 250 efectivos policiales provinciales y federales, amén de la custodia de agentes estadounidenses que por la cantidad de órdenes que daban parecían ser los jefes.
Su intervención duró una hora y en los corrillos se aseguró que por la misma había percibido 475.000 dólares. En este mundo tan desigual políticamente, a Obama la justicia de su país no lo perseguirá como la brasileña hace con Lula da Silva, quien también daba conferencias en Africa y otros lugares explicando cómo había hecho para sacar de la pobreza a millones de brasileños.
Una de las frases de su discurso fue esta: “Globalización, el aumento de la desigualdad económica. El terrorismo, la migración. Son problemas que no puede resolver una nación por si sola. Pero no hay nada más urgente que el cambio climático. Los 15 récords de calor han ocurrido en los últimos 15 años. Ninguna nación es inmune a esto. El clima está cambiando rápido. Tenemos que cortar la contaminación de dióxido de carbono antes que sea tarde. No podemos condenar a nuestros hijos a un futuro que no se pueda arreglar”.
En esas afirmaciones se mezclan verdades y otras opiniones que no lo son, o lo son a medias, con lo poco consistentes que resultan las verdades a medias.
La parte positiva es la admisión de la gravedad de los problemas del cambio climático y la contaminación. En este sentido es mejor la posición de Obama que la adoptada por su sucesor Donald Trump, quien retiró la firma de los Acuerdos de París suscriptos en diciembre de 2015 por 195 países.
Lo discutible es que el cambio climático sea la prioridad de la humanidad, por sobre la desigualdad económica, la opresión de un puñado de países imperiales sobre el grueso del mundo, las guerras y rapiñas que esas potencias practican, etc. El dióxido de carbono es un grave peligro, pero la política imperial de Trump es aún más peligrosa.

Calidad dudosa.
Obama asumió su primer mandato el 20 de enero de 2009 y dos días más tarde firmó una orden ejecutiva para que la prisión ilegal de Guantánamo fuera cerrada exactamente un año más tarde. No cumplió en absoluto, y menos en devolver ese territorio a su legítimo dueño, Cuba.
Sin embargo, ese mismo año, 2009, fue premiado con el Nobel de la Paz, por su supuesto apego a la diplomacia internacional y su oposición, también presunta, a las armas nucleares.
Desairando esa premiación, el afroamericano prosiguió las guerras en Irak y Afganistán, empeñando miles de soldados y asesinando a decenas de miles (en total se estima que en Irak, desde 2003, murieron 1,5 millón de personas). Se puede argumentar que esas guerras fueron “heredadas” de George W. Bush, pero eso no quita responsabilidad al demócrata que las continuó. Y en el caso de Libia, 2011, y Siria, mismo año, la culpa es completamente de su administración y sus aliados europeos, Turquía, monarquías árabes e Israel.
Ese es el político que llegó a Córdoba, aún cuando en la comparación con Trump pueda sacar alguna ventaja. “Es un orgullo que Obama haya venido a Córdoba y es un privilegio para mí que haya estado allí”, dijo Alejandra Vigo, candidata a diputada nacional de Unión por Córdoba y esposa de Schiaretti. Allí se mezclaba el cholulismo y el cálculo político de que está bueno salir en la foto con un reputado “estadista”.

Negocios.
Al mismo tiempo que Obama disertaba en el Quórum, este cronista participaba de un panel en el programa de televisión “Barricada”, por Canal C, conducido por el abogado y ex juez Carlos Hairabedian. Se planteó allí una rica discusión a propósito de la visita.
Para el economista Jorge Ingaramo, ex funcionario cavallista y de la Fundación Mediterránea, era una gran noticia que el norteamericano hubiera llegado a Córdoba porque era quien logró los Acuerdos de París.
El cronista tuvo que pinchar esos globos, cuando le preguntaron su evaluación. Dijo que este era el mundo del revés. Que si se hubiera tratado de una Cumbre Ecológica debieron haber participado las Madres de Barrio Ituzaingó que ganaron el juicio contra las fumigaciones, los vecinos que luchan contra la fábrica Porta Hermanos y la población de Malvinas Argentinas que derrotó a Monsanto.
Añadió que los Acuerdos de París no fueron simple autoría de Obama, sino de grandes movimientos sociales en defensa del medio ambiente y también de gobiernos, sobre todo el de China, no sólo de EE.UU.
Si fuera menester nombrar a un pionero, éste fue Fidel Castro, que en la cumbre Eco-Río 92, hace 25 años, advirtió que la supervivencia de la humanidad estaba amenazada por el capitalismo desenfrenado.

Choque asegurado.
El punto de vista del cronista fue que la Cumbre de la Economía Verde era un bluff. Las empresas van a seguir contaminando; eso sí, van a contratar seguros en firmas aseguradoras para que los juicios les salgan un tanto más económicos. Y para sustentar tal aseveración, citó que entre los expositores estaban Darío Werthein, de Experta ART, presidente de ORT Mundial y uno de los cuatro accionistas del grupo W; Francisco Astelarra, presidente de la Asociación Argentina de Compañías de Seguros y ex superintendente de Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (Safjp), y Jorge Furlán, Coordinador General de Prudencia, Compañía Argentina de Seguros Generales.
La hipótesis planteada fue que así como los autos chocan y las compañías ofrecen el “mejor seguro”, las empresas capitalistas seguirán contaminando, con el recaudo de contratar un seguro de firmas que maximizarán ganancias.
Fue burlesco que la Cumbre se hiciera en Córdoba, provincia a la que resta el 5 por ciento de bosque nativo, con numerosas marchas y protestas a favor del bosque nativo que frenaron una ley tramposa de Schiaretti y los sojeros.