El sur mendocino también se lamenta

La ironía política suele alcanzar límites sorprendentes, especialmente cuando está motorizada (también podría decirse justificada) por promesas incumplidas y oídos sordos a los reclamos. La reflexión viene a cuento ante las manifestaciones de un conocido dirigente de la ciudad de General Alvear quien en declaraciones públicas disparó con munición muy gruesa contra su comprovinciano, el gobernador de Mendoza, y junto con él a toda la estructura gubernativa.
El hecho resulta sorprendente y pone de relieve las internas políticas de la provincia vecina en lo que concierne al desarrollo alcanzado por sus distintas zonas. El disparador de esta queja que se levanta en el sur mendocino ha sido “la falta de interés del gobernador en el Paso Pehuenche”, evidenciado tanto por la demora de obras de pavimentación como por la ausencia de autoridades en el acto multitudinario que días atrás convocara a chilenos, mendocinos y pampeanos que ven en esa ruta una gran posibilidad de intercambio y acceso a los dos océanos. Tanta fue la indignación del dirigente que llegó a postular con ironía la conveniencia de pertenecer a otra provincia, a La Pampa concretamente, “para ver si tenemos respuestas más rápidas” a los reclamos.
Como se dijo, la reacción se apoya en la postergación política y económica que dicen estar padeciendo los mendocinos del sur. Hay razones para pensar que no estén del todo equivocados en sus reclamos: la parte meridional de aquella provincia fue la última en desarrollarse, y en buena medida a expensas de La Pampa. La región está condicionada en lo que respecta a la circulación comercial con Chile, ya que los pasos de la Cordillera que han recibido mayor atención y por lo tanto muestran mejores condiciones de transitabilidad están más al norte, aunque a grandes alturas. La ventaja del Pehuenche, precisamente, radica en que por su menor elevación sobre el nivel del mar es transitable todo el año, aún en invierno.
La importancia geopolítica del paso fue advertida desde mucho tiempo, pero el desinterés de las autoridades políticas fueron postergando las obras que debían potenciarla. La presencia pampeana en los encuentros promotores fue una medida inteligente ya que ese acceso abre la atractiva posibilidad de exportar ganado a Chile por una vía rápida y segura, además de integrarnos a una vía turística que crecerá en importancia. Los puertos del océano Pacífico son, por lo demás, una alternativa muy interesante.
Pero el tema también permite ampliar estas consideraciones. Es evidente que, en una mirada objetiva y desprovista de los preconceptos surgidos por nuestras diferencias con la provincia arribeña, los mendocinos del sur tienen razón al reclamar por las postergaciones que sufren. Quizás ese maltrato que reciben del norte más desarrollado de su provincia les sirva para reflexionar lo negativo e inconducente de la postura que ellos mantienen con relación a La Pampa por el corte del río Atuel.
La realidad de esta injusta postergación acaso les demuestre que los problemas de desarrollo territorial no se resuelven con medidas extremas y arbitrarias sino, simplemente, ejerciendo la solidaridad racional.