El voto francés marcará la tendencia política europea

DOMINICALES

La elección francesa de nuevo presidente, comenzará el próximo domingo (primera vuelta) y deberá completarse el 7 de mayo.
Según las encuestas, Marine Le Pen, Frente Nacional, ganará la primera vuelta, acompañada por un candidato del centro extremo o, como sorpresa, de la izquierda radical. No se prevé que la definición se produzca en la primera vuelta con el 26 por ciento de los votos de Marine y el pronóstico para la segunda reduce sensiblemente sus chances. Pueden ser segundos Emmanuel Macron o François Fillon. Hay quienes admiten que ese lugar puede ser ocupado por Jean-Luc Mélenchon, quien viene repuntando día a día.
Macron es de Centro extremo, lo que quiere indicar que es más bien de derecha. Este hombre ha emergido como posible vencedor recientemente y puede ser visto como una alternativa a la extrema derecha representada por Marine Le Pen. Fillon era el gran candidato de la derecha. Se presentaba como el incorruptible, pero una denuncia periodística reveló que cuando dominó la asamblea nacional contrató a su mujer y a sus dos hijos, personas a las que nunca se vio trabajar allí. Este episodio permitió que aumentaran las chances de Macron. Mélenchon representa a la izquierda francesa. Fue militante socialista, pero se separó cuando el tradicional socialismo derivó hacia el centroderecha. Está ganando votos del socialismo, lo que ha hecho que el candidato de este partido aparezca fuera de los que pueden llegar a la segunda vuelta, a pesar de que representa al más tradicional socialismo democrático. Mélenchon estaría atrayendo también el voto de la izquierda extrema.
No hay, pues, al entrar en esta última semana, más candidato preferido que Marine Le Pen, cuyo triunfo final confirmaría una tendencia mundial, en particular europea, donde el socialismo se hunde (ahora no llegaría a la segunda vuelta) y emergen partidos de reciente aparición que ganan espacio electoral porque asumen el resentimiento de las clases medias y parte de la fuerza laboral ante una crisis que no cede desde 2008 y que aumenta el malestar con la presencia de crecientes masas de emigrantes vistas como intrusas y también competidoras en la mermada oferta laboral. Se suma a esto el giro de la Unión Europea hacia el neoliberalismo y cierta resistencia porque la UE implica un proceso de desnacionalización. El crecimiento de Alemania también inquieta a franceses tradicionales.
Marine Le Pen martilla para avivar estas inclinaciones y promete un referendo para decidir si Francia debe permanecer en la UE. En Francia representa la tendencia de época que fue factor en el triunfo de Trump en USA y ha causado el hundimiento de las chances de los partidos socialistas tradicionales.
Siria Los sucesos recientes de Siria generan inquietud por el riesgo de crear las condiciones para estallidos bélicos de mayor magnitud. Hasta hace un par de semanas la guerra de casi siete años en este país parecía encaminarse hacia un triunfo de las fuerzas leales al gobierno de Damasco. Esto alarmó a Israel, en particular, porque Damasco cuenta con el apoyo de Irán y el de Rusia. A su vez hizo que Trump abandonase su (¿aparente?) buena relación con Rusia y resolviese poner una pica en Flandes, actualizando el viejo fantasma de las armas químicas, que ya sirviera para posicionarse en Irak. Tanto Moscú como Damasco niegan la existencia de armas químicas, pero el caso es que el bombardeo con misiles realizado por USA pretextando represalia, tensó las relaciones y quizás favoreció un giro de la política de Trump contra China, volviéndola contra Moscú. Al parecer, nadie quiere la III Guerra Mundial, aunque, bien mirado, el conflicto en Siria y todo medio oriente y norte de África (Libia) también puede ser visto como comienzo de esa III guerra. Por ahora Rusia y USA conversan. Queda por ver si Trump solamente trata de buscar un nuevo posicionamiento en el mundo y afronta el riesgo sin tener decidido ir más lejos.
Francisco El papa Francisco asume que ya hay guerra y que en ella están todos los grandes protagonistas. “Siento que debo pedir con más fuerza la paz para este mundo sometido a los traficantes de armas”.
Y se pregunta si tanta violencia no terminará por beneficiar “solo a unos pocos señores de la guerra”.
Dos veces mencionó a los traficantes de armas y a los señores de la guerra. Es su modo elusivo de advertir que las armas son producidas por las grandes potencias y que con ellas se lucha en todos los escenarios. Asimismo, marcó el contraste entre este desaforado desgaste de recursos y la violencia y maltrato de los más frágiles.
Jotavé