El ambiente, otra víctima de la guerra

SIRIA Y SUS REFUGIADOS

La guerra civil en Siria, encaminada hacia su quinto año, ha sido un factor fundamental en la actual crisis de refugiados, la mayor desde la Segunda Guerra Mundial. Pero el conflicto armado se cobró otra víctima, el ambiente.
Un informe de la organización independiente holandesa PAX analizó las consecuencias que la guerra civil siria, que comenzó en marzo de 2011, ha tenido a corto y mediano plazo para el ambiente y la salud pública.
“Los incidentes de contaminación en conflictos anteriores y el patrón de los combates y la inseguridad en Siria indican que las amenazas ambientales pueden ser generalizadas”, señaló el autor del informe, Wim Zwijnenburg.
Con la información existente de imágenes satelitales, los medios sociales y los informes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), PAX identificó la gran destrucción ambiental provocada en zonas densamente pobladas, fábricas y obras de infraestructura esenciales, con el riesgo consiguiente para la salud pública.
Por ejemplo, en diciembre de 2014 se constató que 1,3 millones de casas, o un tercio de todas las viviendas del país, estaban destruidas. El daño no solo desplazó a millones de civiles, sino que los escombros liberaron sustancias nocivas, como metales, bifenilos policlorados -más conocidos como PCB- y amianto.
Estas toxinas, que también se liberan por el empleo de las armas, pueden deteriorar la salud pública, advirtió Zwijnenburg, y recordó las consecuencias sanitarias que generó la exposición a los escombros tras los atentados a las torres gemelas del World Trade Center en Nueva York, en septiembre de 2001.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, más de 1.100 personas que trabajaban o vivían cerca de las torres gemelas durante el incidente fueron diagnosticadas con cáncer.
El informe de PAX, titulado “En medio de los escombros”, destacó también los daños a la infraestructura, como las refinerías de petróleo y las fábricas, que generan contaminación atmosférica e intoxican la tierra y el agua, produciendo más consecuencias negativas para la salud a largo plazo. Hasta septiembre de este año, los bombardeos aéreos de la coalición liderada por Estados Unidos habían dañado 196 instalaciones petrolíferas en Siria.