El estancamiento amenaza el desarrollo mundial

FALTA DE SOLIDARIDAD

La nueva Agenda de Desarrollo Posterior a 2015 se lanzará oficialmente en una cumbre de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, que se desarrollará entre los días 25 y 27 de este mes. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que deberán cumplirse para 2030 y que remplazan a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), incluyen un llamado a revitalizar la solidaridad internacional.
La Conferencia sobre la Financiación para el Desarrollo, celebrada en Addis Abeba en julio, fue la primera prueba del grado de compromiso que existe para dotar a la nueva agenda con los medios necesarios para cumplirla. Pero la Conferencia reiteró en gran medida los compromisos de los ODM. Hace falta una solidaridad mundial más ambiciosa. El estancamiento económico prolongado y la austeridad de los países ricos no son un buen augurio.
El historial de solidaridad mundial, en el marco de los ODM, resultó decepcionante. Los informes anuales de la ONU sobre los ODM, incluido el último correspondiente a 2015, exhibieron varias deficiencias.
Hace casi 50 años, la comunidad internacional se comprometió a transferir 0,7 por ciento del ingreso nacional bruto (INB) de los países ricos a los países pobres en forma de asistencia oficial para el desarrollo (AOD), o ayuda.
Tras descender en los años 90, el volumen de la AOD creció 66 por ciento en términos reales desde 2000, y alcanzó 135.000 millones de dólares en 2014. Sin embargo, eso representa apenas 0,29 por ciento del INB de los países donantes, menos de la mitad de lo prometido, lo que implica un déficit de 191.000 millones de dólares.
Por lo menos 0,15 por ciento del INB de los donantes (70.000 millones de dólares) debería haberse destinado a los países menos adelantados (PMA). En cambio, en 2014, estos solo recibieron 45.000 millones, apenas dos tercios de la cuota prometida, lo que implica un déficit de 22.000 millones.
En la cumbre que el Grupo de los Ocho (G 8) países más ricos celebró en 2005 en la localidad escocesa de Gleneagles, sus gobernantes se comprometieron a sumar 25.000 millones de dólares a la AOD anual a África, hasta alcanzar los 64.000 millones. En los hechos, se sumaron 18.000 millones menos, una diferencia de 72 por ciento con lo prometido.
No obstante, la ayuda internacional fue relativamente estable y ha sido fundamental en el crecimiento de algunas economías africanas en los últimos años, especialmente cuando se utiliza para mejorar la infraestructura y la agricultura.
Gran parte de la AOD bilateral solía ser condicionada, lo que a menudo implica el pago excesivo por productos y servicios caros del país donante, incluida la asistencia técnica innecesaria o no deseada.
En los años 90 se avanzó en eliminar las condiciones de la ayuda, pero ese progreso prácticamente cesó con el nuevo milenio. La proporción de la ayuda no condicionada de los países donantes apenas aumentó de 80 a 83 por ciento entre 2000 y 2013.
Por lo tanto, una parte considerable de la ayuda sigue asignándose según las prioridades de los donantes, lo que limita el margen político de los destinatarios.