El kirchnerismo está fortalecido y su interna importa más

LA SEMANA POLITICA

Emilio Marínc – El discurso de la presidenta el 25 de mayo, los cruces entre Scioli y Randazzo, los intendentes massistas que vuelven al PJ, etc, demuestran que hoy lo que más importa es la interna del oficialismo. ¿La razón? Lleva las de ganar.
La derecha opositora está alarmada. Algunos de sus referentes como Sergio Massa -bien que en declive político- claman contra la perspectiva que dan como cierta de que el kirchnerismo puede ganar en primera vuelta. Las columnas de Eduardo Van der Kooy en Clarín le sumaron mayor preocupación a ese futuro de pesadilla.
¿Qué pasó de febrero a hoy para que esa gente haya caído en un pesimismo de tanto calibre?
No hay una sola explicación sino varias factores, pero es evidente que el fracaso de la maniobra armada por el fiscal Nisman, esos opositores, Clarín, embajadas extranjeras y la corporación judicial, contra la presidenta y sus funcionarios los dejó muy mal parados. Fue el principio del fin. Imaginaban que Cristina Fernández podía terminar anticipadamente su mandato, por encubrir un gravísimo atentado terrorista. Y resultó que el principal acusador, el fiscal suicida, era un operador de servicios extranjeros y posiblemente un vividor de fondos públicos, o sea un corrupto.
El 1 de marzo, al inaugurar las sesiones del Congreso, CFK emprendió su contragolpe político, que continuó hasta la conmemoración del 25 de mayo en una histórica plaza llena de pueblo.
El fracaso de la opereta Nisman y la contraofensiva de Cristina empezó a cambiar el humor de la oposición y el establishment empresario. Empezaron a ver como posible que el oficialismo ganara cuatro y hasta ocho años más de gestión, como agitó Francisco de Narváez. Que esta gente está muy nerviosa se volvió a comprobar el jueves, cuando el precandidato a gobernador del massismo fue a la agencia Nova a golpear a su director por un artículo muy ofensivo publicado contra su esposa. El Colorado tuvo que admitir que su reacción había sido muy equivocada. Su psicoanalista deberá precisarle cuánto hubo allí de desesperación política por un rumbo que se va extraviando y cuánto de desvarío personal…

Scioli adelante.
No sólo las encuestas coinciden en que la interna del FPV estaría siendo ganando con cierta amplitud por el gobernador bonaerense. Hay un aspecto que podría corroborar esa tendencia. Su contrincante Florencio Randazzo, en vez de generar más hechos positivos propios, está criticando más de la cuenta los defectos de Daniel Scioli.
Y obviamente el cronista no se refiere a la torcida interpretación que Clarín dio a los dichos del ministro del Interior ante Carta Abierta. No. Alude a sus críticas a las declaraciones del principal asesor económico sciolista, Miguel Bein, quien manifestó que hay que pagar a los “fondos buitres” con un descuento del 30 por ciento.
No es que tales expresiones no merezcan la crítica ni que Randazzo se hubiera equivocado al reclamarle a Scioli por su doble discurso, de por un lado apoyar la firme postura gubernamental contra aquellos fondos delincuenciales y por el otro tener a su lado un economista como Bein que propugna llegar a ese acuerdo indecoroso con los mismos.
Randazzo puso el dedo en la llaga. Sucede que aún en ese caso, parece marchar a remolque del gobernador para ir marcando cada cosa que hace o dice mal, él o sus colaboradores. Y esa es una táctica de quien va perdiendo la pulseada y trata a toda costa de recuperar posiciones.
Scioli, favorecido por muchos factores -sobre todo por el peso del aparato del PJ bonaerense y sus alianzas con los intendentes de ese distrito y con los gobernadores del interior- hace la plancha. Simplemente se mantiene a flote con un mínimo de desgaste, rogando que llegue cuanto antes el 9 de agosto y las PASO, que descuenta ganará.
Y encima lo hace con un discurso supuestamente contra la derecha. Dice que no contestará ni polemizará con Randazzo porque sólo quiere hacerlo con Mauricio Macri. Así ningunea a su rival interno y se calza los guantes contra el macrismo, explotando los mejores sentimientos del electorado peronista. Completando la jugada, Scioli elogia a Axel Kicillof ante el auditorio de la UIA y hace allí discursos contra los ajustes, piropea a los muchachos de La Cámpora en Santiago del Estero diciendo que banca al proyecto, se reúne con los sindicalistas de la CGT oficial y saca a relucir sus reuniones con Lula en Brasil.
Así las cosas, el cronista admite con cierto pesar que el candidato más conservador del peronismo viene aumentando su ventaja en el FPV.

Venceréis pero no convenceréis.
De todos modos, aún cuando aquella lectura reflejara la realidad -que es cambiante y puede mutar de aquí a agosto- esa ventaja sciolista no querría decir que ese candidato tiene certificado de calidad.
Miguel de Unamuno hizo célebre su referencia a “venceréis pero no convenceréis” al general franquista Millán de Astray . Obviamente se la toma de prestado aquí sin ninguna intención de asimilar los personajes ni las circunstancias, sino al sólo efecto de graficar que ganar no es patente de verdad y que perder no es tampoco certificado de error. Son circunstancias de la vida y la política.
Cuando se ven en los diarios y portales las fotos de Scioli con intendentes “tránsfugas dobles” a los que recibe como héroes, viene a cuento aquella sentencia del rector de la Universidad de Salamanca. Por ejemplo, aquél recibió en esos términos al intendente eterno de Merlo, Raúl Othacehé, de lo peor del pejotismo del conurbano. Y como a él, a otros del mismo distrito que fueron tránsfugas del PJ al Frente Renovador y ahora hacen ese tránsito en sentido inverso. De allí lo de “tránsfugas dobles”. Según los resultados de las PASO y las ofertas a recibir pueden ser tránsfugas triples o más aún. Otros que fueron y vinieron fueron Humberto Zúccaro, de Pilar, y antes Darío Giustozzi, ex intendente de Almirante Brown.
Con esos aliados que se calzaron la camiseta de Scioli, más el mencionado economista Bein, su ministro de Seguridad Alejandro Granados (alias “comisario general”), el titular del Banco Provincia, Gustavo Marangoni, notable aliado de Expoagro, etc, es muy improbable que se cumpla con la profundización del modelo prometida por Cristina en la Plaza de Mayo.
En realidad el problema mayor no son ninguno de esos funcionarios e intendentes sino el propio Scioli. En medio de los festejos del día del primer gobierno patrio él se ufanó de pertenecer al modelo de inclusión y trabajo, o como más precisamente se presentó ante la cúpula de la UIA, como “el futuro presidente de la producción y la inversión, del trabajo y la industria nacional”.
Es cierto que Scioli estuvo en 2003 con Kirchner y siguió dentro del PJ. También es cierto que Cornelio Saavedra estuvo en mayo de 1810 con los patriotas, como sector del conservadurismo de esa revolución. Después se lo tragó la historia.

¿Socios de Clarín?
Ser o pertenecer al peronismo o al kirchnerismo, en el PJ o Frente para la Victoria, puede ser un mérito pero no absoluto. Y en algunos casos fue como mimetización para reciclarse y poder actuar de nuevo con las ideas básicas de antaño. Por caso, Juan Carlos “Chueco” Mazzón fue un operador de tiempos menemistas reciclado a K y figura clave de los armados electorales hasta marzo pasado. Allí fue despedido como Coordinador General de Asuntos Político Institucionales de la Unidad Presidente.
Sin pretender cargar las tintas en el gobernador de Buenos Aires, nadie personifica mejor que él las volteretas desde los ’90 hasta hoy, escalando en la pirámide del poder. Otros cantantes populares pero berretas y otros casi campeones de F1 Internacional quedaron en la banquina. Sólo el ex motonauta siguió para el puerto.
Con esto no se quiere cerrar absolutamente las puertas a la posibilidad de que Scioli -si gana en las PASO- pudiera dar una agradable sorpresa política a partir de una eventual victoria el 25 de octubre o el 22 de noviembre. Se vive en el país donde un “general majestuoso” para los norteamericanos tomó la decisión de recuperar en 1982 las Malvinas. Y donde un arzobispo muy reaccionario mudó a Papa bastante progresista en política internacional, aún cuando esta semana volvió a las andanzas para denunciar la supuesta “plaga del aborto”.
En esta Argentina, entonces, no se puede asegurar cien por ciento nada, políticamente hablando. Y eso es también válido para Scioli. Sin embargo, hoy por hoy, en base a su pasado y presente, hay que reiterarlo: es un buen amigo de Clarín-Expoagro.
Y desde ese monopolio allí se sigue cañoneando, con mentiras, a la presidenta de la Nación. Por ejemplo, el 27 de mayo, Van der Kooy, editorializó: “(Cristina hizo) una demostración de poder político y también de impunidad. Se notó bastante, a propósito, cuando alardeó ante la multitud que no posee cuentas bancarias en el exterior que puedan ser descubiertas. Las tendría, con certeza, a muy buen resguardo”. ¿Con certeza? ¿Por qué no la denuncia?
Eso fue aún más falaz que la revista Veja y la “investigación” firmada por Daniel Santoro. Y Scioli, que no quiere hablar de temas importantes, le dijo a Página/12 que la ley de medios está vigente. Fue una lavada de manos, para seguir con su letanía por ahora exitosa de trabajo, unidad, tranquilidad y la felicidad. Sobre todo la felicidad, como cantaba su amigo Palito.