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Elogiaron a De la Rúa como un gran presidente

¿CUANDO MUERA MENEM TAMBIEN LE DIRAN LO MISMO?

A Fernando de la Rúa le tocó morir en una fecha impropia para un neoliberal: el 9 de julio. Macri lo hizo velar en el Congreso y decretó tres días de duelo.
SERGIO ORTIZ
Se dice que alguien puede haber sido en vida una grandísima mala persona, en lo individual y en su gestión política, pero una vez muerto se va al cielo, ni siquiera al Purgatorio. Y se lo venera casi como a un santo.
En el caso de Fernando de la Rúa ese rito es de buena parte del mundillo político y no tanto de la población, que recuerda el desastre económico de su gobierno, el corralito bancario, la quita del 13 por ciento de los salarios y jubilaciones, una desocupación del 25 por ciento y un nivel de pobreza del 50 por ciento.
Eso ya debía bastar para que el gobierno del PRO-Cambiemos moderara el protocolo y no repitiera los honores fúnebres de un jefe de Estado fallecido. Sin embargo, como si fuera parte de la campaña electoral, buscando el reconocimiento de la Unión Cívica Radical y una porción gorila del padrón, Mauricio Macri fue más allá de los tres días de duelo y el velorio en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso. Declaró que su «trayectoria democrática merecía el reconocimiento de todos los argentinos».
Que el país está en campaña se nota. No sólo el que va por la reelección tuvo ese punto de vista laudatorio. La fórmula opositora del Frente de Todos consideró políticamente correcto expresar sus condolencias a la familia de De la Rúa y a sus amigos políticos, una forma velada de saludar a la UCR.
El cronista, aunque no sea políticamente correcto, se ubica en una vereda distinta a esos zalameríos. No se alegra de su muerte, obvio, pero tampoco la llora y menos pone como saliente los aspectos positivos de su gestión como hacen los políticos referidos.

El prontuario.
Lo más importante es valorar su gestión presidencial que afortunadamente duró sólo 740 días. Pero también ver antecedentes más viejos, como su resistencia desde la banca de joven senador por la Capital Federal a la amnistía que dictó en 1973 el presidente Héctor J. Cámpora para liberar a todos los presos políticos de la dictadura de Alejandro A. Lanusse.
En cuanto a su presidencia, se omiten las dos muertes que causó la Gendarmería en el puente General Belgrado que une Corrientes-Resistencia en diciembre de 1999, a siete días de haber asumido. Murieron Mauro Ojeda y Francisco Escobar, y hubo 30 heridos.
Esa represión a los desocupados y hambrientos fue el debut de «Chupete». Y en mayor grado, fue su final, cuando entre el 19 y el 20 de diciembre de 2001, con la declaración suya del Estado de Sitio sin autorización del Congreso (que tenía Sesiones Extraordinarias), la Policía Federal mató a seis personas entre Plaza de Mayo y el Congreso.
En los medios se habla de 5 muertos, pero esa estadística deja afuera a Jorge Cárdenas, de 52 años, herido de bala en el Congreso y muerto poco después.
El Estado de Sitio y la orden de disparar contra los manifestantes vino del Presidente y su círculo íntimo en seguridad, esto es el ministro del Interior, Ramón Mestre y el secretario de Seguridad, Enrique Mathov. Los tres posteriormente se lavaron las manos a lo Pilatos.
No caben dudas de cuál fue el color político predominante en esa represión: la Alianza dominada por la UCR, con un socio menor como el Frepaso de Chacho Alvarez.
La Alianza tuvo el acompañamiento represivo de varios gobernadores peronistas, como Carlos Ruckauf, quien mandaba en Buenos Aires, donde hubo 8 muertos. Ya se sabía que la Bonaerense era la «mejor policía del mundo», Eduardo Duhalde dixit.
Carlos Reutemann no se quedó atrás porque en Santa Fe, con hambre y protestas populares, la policía metió bala a lo loco, causando 9 muertos, entre ellos Pocho Lepratti, quien atendía a un comedor de chicos de la calle. Luis Gurevich compuso el «Angel de la bicicleta» y León Gieco le dio un eco popular grandísimo que, por supuesto, no despertó en absoluto el fallecimiento de De la Rúa.
La precisión no es un don argentino y las cifras de muertos difieren. CFK en «Sinceramente» dijo que fueron 30, periodistas que escribieron necrológicas del represor hablaron de 30 ó 34. La más precisa, con nombre y apellido de cada fallecido la reprodujo en 2011 la Correpi: 38. Otros le añaden uno y completan en 39. Sumando las dos de Corrientes de 1999, son 41. Más tres víctimas (Verón, Santillán y Barrios) de la represión de Gendarmería en General Mosconi, Salta, en 2000, dan 44. En estos últimos sucesos la responsabilidad fue compartida entre la Alianza y el gobernador Juan Carlos Romero, actual senador aliado de Macri.

Los ajustes.
Tamañas represiones tenían que ver con el ajuste neoliberal. Se trajo como salvador a Domingo Cavallo, mandando a pique el país. Ante el nivel de pobreza y desocupación, los cortes de rutas en promedio eran de 4 por día.
Las operaciones de megacanje y blindaje dejaron más endeudamiento, pero también más comisiones y ganancias para los bancos, entre ellos el de David Mulford, Credit Suisse. Se postergaron vencimientos por 12.799 millones de dólares, pero se aumentó la deuda externa en 55.405 millones de dólares.
Cualquier semejanza con el endeudamiento sideral del gobierno de Macri no es pura casualidad. El modelo de entrega y fondomonetarismo es muy parecido. Y los que lo ejecutan también porque el PRO gobierna en alianza con la UCR y Elisa Carrió. Y entre los altos funcionarios hay varios que estuvieron antes, como Patricia Bullrich (Trabajo) y Hernán Lombardi (Turismo).
Si el de antes tuvo la Banelco, el de hoy tiene Correogate, Panamá Papers y muchas causas por corrupción.
En el juego de parecidos se reitera la Justicia. Claudio Bonadío, el juez de las fotocopias que trabaja por la reelección macrista, demoró 5 años en un peritaje que podía perjudicar a De la Rúa en la causa de las muertes en Plaza de Mayo, y terminó sobreseyéndolo. En 2012 la Sala I de Casación (Raúl Madueño, Luis Cabral y Eduardo Riggi) confirmó que aquél no tenía culpa en los asesinatos de cinco manifestantes y 117 heridos. Y así murió impune este 9 de julio, ofendiendo a la fecha patria.
Si a De la Rúa lo despidieron como un gran presidente, ¿cuándo muera Carlos Menem harán lo mismo? Fidel Castro dijo en febrero de 2001 que De la Rúa era un «lamebotas yanquis». Certera definición que alcanza al de Anillaco y a quien hoy cogobierna con el FMI.