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Empobrecidos y endeudados

El imparable crecimiento de la pobreza muestra sin rodeos el daño social que provocan las políticas neoliberales. Al igual que en los dos ciclos anteriores bajo esta ideología económica -la dictadura y la década Memen-De la Rúa- la consecuencia más tremenda para el tejido social es la proliferación de la pobreza, así como en el terreno de la macroeconomía la derivación más funesta, que también se repite por tercera vez, es el híper-endeudamiento.
Más pobres y más endeudados, este es el saldo de la tercera ola neoliberal, esta vez bajo la batuta de Mauricio Macri que nos ofreció un neoliberalismo recargado, con una velocidad de destrucción muy superior a la de las anteriores experiencias.
Según las estadísticas del Indec, en apenas doce meses -de junio de 2018 a junio de este año- casi cuatro millones de argentinos cayeron de la clase media a la pobreza. Un derrame descomunal. Y a propósito del término, es bueno recordar hoy que la «teoría del derrame» es la preferida de la ideología neoliberal. Según ese postulado, cuando los más ricos están tan llenos que no puedan engordar más sus bolsillos, empiezan a «derramar» parte de sus riquezas hacia abajo, hacia las clases subordinadas. Hoy, como ayer y antes de ayer, volvemos a comprobar que solo es un espejismo del marketing neoliberal, una mentira de los que juegan con promesas falsas. El derrame nunca llega porque la codicia de los poderosos es inagotable y lo único que dejan crecer es la pobreza y el endeudamiento.
Con el macrismo se está recorriendo el camino inverso al que se transitó con el kirchnerismo. El gobierno anterior recibió un país con el 54 por ciento de pobres, cifra que redujo al 29 por ciento al entregar el mando a su sucesor. El actual, en cambio, en apenas tres años y medio -y partiendo de condiciones socioeconómicas mucho más favorables- aumentó la pobreza del 29 a más del 35 por ciento. Este guarismo corresponde al primer semestre del año, y se espera que, con este ritmo de deterioro social acelerado a partir de la brutal devaluación de agosto, a fin de año los pobres asciendan al 40 por ciento.
En síntesis, con el kirchnerismo la pobreza se redujo casi a la mitad, y con el macrismo en cambio la pobreza aumentó en un tercio. La pregunta que todos deberían formularse es: si este brutal incremento tuvo lugar en menos de cuatro años ¿es posible imaginar a qué niveles podrían llegar los niveles de pobreza si el macrismo estuviera, al igual que su antecesor, doce años en el poder? ¿Hacen falta más datos para advertir la diferencia entre un gobierno que aplica el recetario neoliberal de otro que se decide por un modelo de inclusión social?
Tiempo atrás un informe del Banco Mundial reveló que en el decenio 2003-2013 Argentina fue el país que más personas sacó de la pobreza para incorporarlas a la clase media. No por casualidad muy pocos medios reflejaron esos datos, tanto entonces como ahora. El ejercicio de la memoria es esencial para no tropezar dos -o tres, como el caso argentino- veces con la misma piedra. Aun cuando todos descuentan un inminente cambio de modelo, sigue siendo pertinente esta advertencia.