En boca cerrada…

El ingenio popular, siempre tan agudo como inesperado, suele dirigir sus dardos contra el actual gobierno de la Nación y sus poco felices declaraciones con respecto a la situación política y económica, y ha acuñado una expresión precisa en su exageración: viven adentro de un frasco. Semejante ironía encontró un nuevo justificativo hace unos días cuando el Presidente lanzó, con gran eco de la prensa adicta, una advertencia a representantes de los otros poderes gubernamentales acerca de que su administración no tolerará “un Estado socio del narcotráfico”, proclama que, sostuvo, tiene categoría de política de Estado.
Lo más llamativo es que esa declaración, que en lo formal no merece objeciones, tuvo lugar en medio del escándalo desatado por el intendente de Paraná, la capital entrerriana, a causa de sus comprobadas relaciones con muy importantes representantes del narcotráfico regional que, ahora se descubre, también financiaron su campaña electoral. La justicia federal comprobó la utilización de la estructura municipal para la distribución de estupefacientes, circunstancia que motivó el arresto de altos funcionarios del ejecutivo comunal y tiene
El hecho político se agrava si se tiene en cuenta que apenas una semana atrás el Presidente había recibido en dependencias oficiales al intendente implicado -que también pertenece a Cambiemos- con quien mantuvo entrevistas que fueron documentadas por varios medios de comunicación. Contra esos hechos resulta insólito que el Poder Ejecutivo Nacional no haya dado a conocer hasta ahora ni siquiera un comunicado despegándose de un aliado político tan incómodo, cuyas andanzas en el terreno del narcotráfico se van desvelando a medida que avanzan las investigaciones de la Justicia.