En economía todo mal; culturalmente hay algunos logros

LA SEMANA POLITICA

El 2018 está culminando como empezó, económica y socialmente todo mal. Un culpable principal, el gobierno de Macri. Culturalmente en cambio, hay algunos logros, como el empoderamiento de las mujeres. Macri no lo hizo.
SERGIO ORTIZ
Hay que empezar por lo principal: la economía está cerrando con una nota pésima el ejercicio 2018. No son sensaciones sino realidades inventariadas por el oficialista Indec, aunque por lo general se quede corto en sus estadísticas.
Los actuales gobernantes solían decir, en forma demagógica cuando eran virulenta oposición, que la inflación es el impuesto más injusto porque pega duro sobre los más débiles. Pues bien, los precios aumentaron en noviembre 3,2 por ciento y se empinaron 43,9 por ciento en once meses. Con esa marca y lo que sumará en diciembre, mes caliente en todo sentido, se superará el 45 por ciento.
El grueso de los trabajadores formales e informales, y jubilados y pensionados, habrán perdido 20 por ciento de sus ingresos, que suben, cuando pueden, por un lento ascensor…
Otra entidad que antes PRO-Cambiemos citaba como la Biblia, el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, golpeó duro a su decadente credibilidad en un tema clave. Sostuvo que en el país hay un 33,6 por ciento de pobres, 5,4 por ciento más que un año antes, y que la masa de indigentes subió al 6,1 por ciento de la población, 0,4 por ciento más. El macrismo engrosó el contingente de pobres en 2.1 millones y en indigentes 161 mil más.
Este aplazo político-social no es en una materia opcional. Hace a la vida de los compatriotas y significa un rotundo mentís al presidente que en 2015 engañaba a los votantes con la “pobreza cero”. Cuando esa falsificación quedó al desnudo, el autor del engaño ensayó la explicación de que esa meta requería veinte años de crecimiento continuo. Por el camino que él trazó, en asociación del Fondo Monetario Internacional, nunca se llegará a esa meta. No hay crecimiento y mucho menos continuo. Este año y el próximo terminarán con números en rojo del Producto Bruto Interno. En modo canchero, el ex presidente de Boca podría ensayar otra torpeza suya, marca registrada: “esa te la debo”.

Jubilados al acecho.
Esos costados tan inhumanos del plan de la derecha y los monopolios no son números. Son rostros desencajados por el dolor en los desocupados de Siam, Cresta Roja y piquetes de la Ctep, pero también en los reclamos de los trabajadores judiciales y aeronáuticos. Uno de los pocos alivios que tienen Macri y asociados es que los jubilados aún no han proyectado una líder como Norma Pla, pese a que sus pesares superan los de Menem-Cavallo.
El viernes pasado se cumplió el primer aniversario de la reforma contra los jubilados, cuando Mauricio Macri, Nicolás Dujovne y Patricia Bullrich, cada uno en rol determinado, arremetieron con ese proyecto de ley cambiando el sistema de actualización de haberes. Y ante la resistencia, reprimieron policialmente a todo el que caminara frente al Congreso y sus alrededores.
Es bueno hacer un poco de historia reciente, sin necesidad de irse cien años atrás. Aunque suene esquemático, para saber en quién puede confiar un adulto mayor y en quién no. Es que aquí se da la misma paradoja que en la multiplicación de la pobreza: muchos pobres y muchos abuelos votaron por su verdugo en 2015 y 2017.
Si hasta un corresponsable de estos dramas, como el ex titular de la Unión Industrial Argentina Héctor Méndez, dice que se equivocó al apoyar a este gobierno, parece hora que otros sectores del campo popular (a diferencia de ese empresario, que pertenece al gran capital), vayan sacando algunas conclusiones sobre quién es quién. ¿Cuántas veces hay que tropezar con la misma piedra? Así no hay pies ni humanidad que aguanten…
En el macrismo están rezando para que la Corte Suprema no falle a favor de los jubilados. Está previsto que resuelva el caso testigo, Blanco, que reclamó por la actualización de haberes correcta y que podría ver aumentada su jubilación en 31 por ciento y cobrar una retroactividad del 50 por ciento en los años del pleito.
Si fuera ese caso solo sería nada para el contubernio Macri-FMI. Su problema es que hay otros 150.000 expedientes que podrían tener curso favorable. Y allí prenden velas en un sentido opuesto al oficialista.
No se puede saber cómo votarán los cinco cortesanos, pero en este tiempo de maquillajes seudo humanistas no es descabellado pensar en una sentencia a favor de Blanco.
Cuando en los pasillos del poder, en este caso del judicial, se debaten estas alternativas con tantos intríngulis, es más necesaria una fuerza que empuje desde la calle en una dirección correcta. Así en el palacio de Tribunales pueden sentir el murmullo y la presión de los argentinos de a pie, e inclinar la balanza de una señora que hace tiempo no lleva vendas y mira a quién va a favorecer y a quién no.
Otro motivo más para extrañarla a doña Norma Pla. Hacen falta esa clase de dirigentes con mucha constancia y valor, al margen de sus títulos y academias, y también de sus errores. Por suerte el movimiento de Derechos Humanos tiene aún a Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Nora Cortiñas y Adolfo Pérez Esquivel. Por eso se sigue conmemorando el 10 de diciembre. Y se logran sentencias como la que condenó a 10 y 12 años de prisión a dos gerentes de la Ford en la dictadura militar-cívica por secuestros, torturas y desapariciones de sus empleados.

Bien las mujeres.
El panorama tétrico de la economía dejó algunas aberturas por donde pudo pasar el aire y el solcito. Esas ventanas no quedaron abiertas de casualidad; las abrieron las mujeres, con sus denuncias y atrevimiento a hablar de los abusos sexuales sufridos por hombres violentos, acertadamente llamados “machirulos” por el feminismo en alza.
Ya se conocían algunos casos de fuerte impacto en la opinión pública, pero en estos días la conferencia de muchísimas actrices argentinas en respaldo a la joven Thelma Fardín y las palabras de esta víctima, pusieron el tema en todos los medios, pero sobre todo en el diálogo del argentino medio. Aquella actriz, siendo menor, con 16 años, habría sido violada en un hotel de Nicaragua, en 2009, por el actor Juan Darthés, en medio de una gira con la obra Patito Feo.
El denunciado se defendió también, especialmente con Mauro Viale en América TV, y dijo que la denuncia era mentirosa, que fue la joven la que se introdujo en su habitación y se le insinuó.
Como en otros hechos de diferentes características penales, deberá ser la justicia la que investigue y llegue a alguna decisión, en este caso en principio la justicia nicaragüense por ser la jurisdicción donde ocurrieron los hechos.
Darthés ya tenía denuncias en su contra de otras mujeres, como la modelo y actriz Calu Rivero, y ahora se han sumado nuevas voces de quienes manifiestan haber sido acosadas sexualmente por este “galán” del presunto “mirá como me pongo”.
Esas circunstancias de por sí no acreditan fehacientemente que el actor sea culpable de la violación, pero conforma un cierto marco que le da más credibilidad a la voz de la víctima y quita muchísima a su versión exculpatoria.
Cada uno tiene derecho a creer a una (en rigor unas, porque son varias) o al otro, Darthés. Habiendo escuchado las dos campanas, el cronista le cree a la joven actriz y entiende tanto su dolor por lo sucedido como las razones que pesaron en su ánimo para no hacer antes la denuncia. La vergüenza, bronca, confusión, temor, traumas, el miedo a qué dirán, etcétera, explican una parte de esa demora temporal u omisión de la denuncia.
La otra poderosa causa de que Fardín y tantas otras víctimas no hayan puesto en conocimiento instantáneo de las familias y la justicia esos hechos tan graves no tiene que ver en concreto con ellas. Las excede largamente. Es por la vigencia del machismo y patriarcado imperantes en nuestra sociedad, en todos los planos, desde el hogar propio hasta los tribunales ajenos, donde las mujeres corren en clara desventaja. Si hasta cuando las asesinan hay gente que dice, incluso féminas, “y mirá como iba vestida” y jueces, también mujeres, que se ceban en la personalidad controversial de la muerta antes que en los autores del femicidio cometido.
Atravesar ese muro pétreo del patriarcado ha llevado mucho tiempo e insumirá aún más años. Es la herencia maldita del capitalismo que viene desde el feudalismo e incluso antes, pero lo importante es que las mujeres se animan a decir lo que les pasó. Al margen de valentías personales, sus voces se animaron a hablar por la sororidad y cánticos de tantas otras mujeres que en estos años de pañuelos verdes y de “Ni una menos” han ganado las calles por sus derechos, entre otros al negado aborto legal, seguro y gratuito.
Aunque no hay seguros de vida que cubran a todas las mujeres de ser víctimas de estos abusos y delitos, sí hay una manera sencilla cómo la sociedad puede darles educación y una mayor protección desde la niñez. El Estado debe garantizar la Educación Sexual Integral (ESI) en todas las escuelas públicas y privadas, superando el patriarcado afín a las “dos vidas”. Así las Thelma estarán más alertas y muchos Juan sabrán desde primer grado lo que está bien y lo que está mal.