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Encuestadoras pifiaron en las diferencias del 1 al 2

ACERTARON EN LO EVIDENTE DE LAS PASO: LA POLARIZACION

No fue la primera vez que sucedía, pero esta vez, en elecciones nacionales, el error quedó evidente. Las encuestas no advirtieron la real diferencia entre los dos primeros.
SERGIO ORTIZ
La mayoría de las encuestadoras acertó en que el 80 por ciento de los votos en las PASO se iba a dividir entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio. El resto de los competidores iba a quedar muy rezagado y varios no llegarían al piso del 1,5 por ciento de los votos para poder participar de los comicios del 27 de octubre.
La alta polarización, era evidente. No hacía falta ser un politólogo para advertir que el grueso de los electores se iba a posicionar contra el ajuste de Mauricio Macri, usando la boleta de los Fernández, o bien iba a darle una nueva oportunidad al gobierno con tal que no volviera el kirchnerismo, peronismo o como usted prefiera llamarlo.
En síntesis, la famosa grieta o división de los argentinos mostró su vitalidad y en este punto pueden apoyarse las encuestadoras para disimular su papelón. En casi todo lo demás sus estudios se mostraron muy poco confiables, a la luz de los resultados.
Esa mala actuación apenas pudo ser disimulada parcialmente porque las mayores críticas se las llevó la empresa SmartMatic, con sus sospechosas demoras. Tenía que informar por primera vez oficialmente a las 21 horas y no lo hizo sino pasadas las 22, lo que motivó reclamos del Frente de Todos por boca de sus apoderados y de Felipe Solá.
En contacto con la prensa ese domingo a la noche Macri admitió que había hecho una «mala elección». Lo hizo cuando aún no había resultados oficiales, conocidos a posteriori, de modo que se puede sospechar que SmartMatic le dio esos cómputos al gobierno y posteriormente a los representantes de los partidos y a la opinión pública, por medio del ministro Rogelio Frigerio y el secretario Adrián Pérez. De otro modo no se entiende que el presidente fracasado admitiera su mala performance sin tener data oficial.
La empresa venezolana a cargo del escrutinio provisorio completó una pésima tarea con otra falla: cargó los votos en blanco en el conteo de la provincia de Buenos Aires. El martes se advirtió ese error; al subsanarlo se aumentó la cosecha electoral de la fórmula bonaerense Axel Kiciloff-Verónica Magario. Habían logrado el 52 por ciento de los sufragios, con 18 puntos sobre el 34,6 por ciento de María Eugenia Vidal-Daniel Salvador.

Las pifias.
El escrutinio provisorio a nivel nacional, computado el 98,67 por ciento de las 100.156 mesas habilitadas, dio por ganador al Frente de Todos, con 11.622.020 votos, 47,65 por ciento. Juntos por el Cambio tuvo 7.824.996 sufragios, 32,08 por ciento. Hubo 15,5 puntos a favor de los Fernández y casi 4 millones de votos más que Macri-Pichetto.
Esta diferencia enorme es lo que las encuestadoras no supieron, no pudieron o no quisieron ver, en sus trabajos durante los meses y semanas previas, hasta el sábado 3 de agosto en que dejaron de publicarse por la veda legal.
El mayor papelón fue de Management & Fit, una encuestadora que trabaja habitualmente para el gobierno de Macri y para Clarín. El 1 de agosto, Eduardo Paladini publicó en ese diario un artículo que comenzaba así: «a sólo 10 días de las primarias presidenciales, y sobre el filo de la veda de publicación de encuestas, un nuevo sondeo nacional le da apenas dos puntos de ventaja a Alberto Fernández sobre Mauricio Macri. El trabajo lo hizo la consultora Management & Fit (M&F) para Clarín e incluye un relevamiento de 2.000 casos en todo el país. El primer escenario que plantea M&F muestra a la fórmula del Frente de Todos con 40,2% frente a 38,3% de Juntos por el Cambio. Si se proyectan los indecisos (apenas 2,3%), la distancia se mantiene casi inalterable: 41,2% contra 38,2%, siempre con el binomio kirchnerista adelante. Para un eventual balotaje, el Presidente tiene una leve ventaja».
La realidad pulverizó a la encuesta, a la encuestadora, al diario Clarín y al gobierno, que deben haber pagado a medias ese sospechoso y tendencioso estudio.
Las demás encuestadoras incurrieron en fallas parecidas, pero no tan graves pues en promedio daban una ventaja a la fórmula opositora de cuatro puntos. Recordamos que la diferencia fue de casi cuatro veces ese promedio.
La encuesta que anduvo más cerca, relativamente, fue de la menos conocida Consultora Federico González & Asociados, que proyectando los indecisos pronosticó 8 puntos de ventaja (44,8% contra 36,9%), a favor de quienes resultaron ganadores. Las otras, mucho más conocidas, como Management & Fit, Poliarquía, etc, pifiaron feo.
Como sea, 11 de las 12 consultoras daban ganador al Frente de Todos, aunque sin acertar en la ventaja sobre el macrismo.
¿Por qué no lograron reflejarlo? Algunas por su cercanía política al poder y al monopolio Clarín, para el que operan. En otros casos puede haber sido por fallas en el método de encuesta, que al usar los teléfonos fijos dejan afuera a sectores medios y sobre todo bajos que no tienen eso en casa sino sólo celulares. De ese modo no pesan en las encuestas muchos jóvenes, sectores populares y trabajadores que no están en casa a la hora del llamado de la encuesta, etc.
Las encuestadoras, para disculparse y echar la culpa a la otra parte, aducen que sus entrevistados eran votantes vergonzantes K que no blanqueaban su voto. Puede ser en pequeña medida, pero no es una buena explicación porque la bronca popular ante el ajuste de Macri y el FMI era proclamada a los cuatro vientos, con hit del verano y gente común que se animaba a decirle sus reclamos al presidente incluso en actos oficiales.
La economía también metió la cola en esas fallas de las encuestas. Las telefónicas cuestan 500.000 pesos y las presenciales, con personas que entrevistan en domicilios y en contacto directo, 5 millones de pesos. También acá lo barato sale caro…
Al margen de esos factores técnicos o presupuestarios, hubo casos donde la explicación del desastroso pronóstico es político. La única consultora que pronosticó una victoria de Macri fue Ideia Big Data, firma brasileña que mide para la agencia Bloomberg y que inventó una ventaja macrista de 3 puntos. Imposible no ver ahí la mano de Bolso-nazi tratando de ayudar a su amigo Mauricio. También hubo trampa en las movidas en las acciones de empresas argentinas en Wall Street y el Merval el viernes 9, con alzas del 10 por ciento, para el voto de «esperanza de los mercados». Con la paliza del domingo, esos papeles también perdieron por nockout.