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Ensuciar la democracia

LA VACUNA COMO BIEN SOCIAL, LA SALUD PUBLICA SOBRE EL INTERES PARTICULAR

Se está conformando una corriente antidemocrática que pregona una etapa neoliberal apoyada en una recortada hegemonía política y con una fuerte impronta represiva.

POR GUILLERMO WIERZBA

La referente de la derecha bolsonarista en la Argentina, Patricia Bullrich, y otros punteros de Juntos por el Cambio, como el radical Alfredo Cornejo, participan de la promoción de la venta de vacunas en farmacias, de su comercialización privada e inclusive del acceso al mercado internacional por instancias ajenas al Estado Nacional. El ex gobernador de Mendoza propugna que las provincias puedan comprar vacunas y distribuirlas por su cuenta. La plutócrata Bullrich manifiesta que el que puede comprarse la vacuna se abastezca por el mercado y el Estado subsidie a los pobres para que accedan a ese bien urgente para garantizar la subsistencia.
No son hechos menores, se está conformando una corriente antidemocrática que pregona una etapa neoliberal apoyada en una recortada hegemonía política y con una fuerte impronta represiva. Bullrich, que expresa no sólo su opinión sino la de intensos sectores de Juntos por el Cambio -entre los que se encuentra Macri- y la de conductores de organizaciones empresariales del capital concentrado, reitera actos irregulares que convocan a fuerzas de seguridad para promover su lealtad con un programa político de oligarquías locales. La ex ministra de Seguridad conspira, así, contra la subordinación profesional de esas instituciones de seguridad, y busca su adhesión como fuerzas de choque del proyecto neoliberal, derrotado en las urnas luego de haber ultrajado a la Nación en un acuerdo vergonzoso de sumisión al FMI, extremado la polarización social, destruido vastamente la industria nacional y sometido la política internacional a una relación sumisa con los Estados Unidos.

La Ley 27491.

En diciembre de 2018 el Congreso Nacional sancionó la Ley 27491, la que se elaboró para que la Nación tenga una política pública de prevención y control de las enfermedades prevenibles por vacunación. Dicen sus artículos 2 y 3:
«A los efectos de la presente ley se entiende a la vacunación como una estrategia de salud pública preventiva y altamente efectiva. Se la considera como bien social, sujeta a los siguientes principios:
a) Gratuidad de las vacunas y del acceso a los servicios de vacunación, con equidad social para todas las etapas de la vida; b) Obligatoriedad para los habitantes de aplicarse las vacunas; c) Prevalencia de la salud pública por sobre el interés particular; d) Disponibilidad de vacunas y de servicios de vacunación; e) Participación de todos los sectores de la salud y otros vinculados con sus determinantes sociales, con el objeto de alcanzar coberturas de vacunación satisfactorias en forma sostenida.
Art. 3° – Declárese a la vacunación como de interés nacional, entendiéndose por tal a la investigación, vigilancia epidemiológica, toma de decisiones basadas en la evidencia, adquisición, almacenamiento, distribución, provisión de vacunas, asegurando la cadena de frío, como así también su producción y las medidas tendientes a fomentar la vacunación en la población y fortalecer la vigilancia de la seguridad de las vacunas».
Destaco los incisos a) y c) que prescriben la gratuidad de la vacunación, la equidad respecto de todas las franjas etarias y sociales y la prevalencia de salud pública por sobre cualquier interés particular.
Resulta clara la voluntad del legislador de defender el criterio de igualdad frente a la recepción de la vacuna. Entonces, la posibilidad de facilitar el acceso a quien la pague, sea en tiempo, en forma, o por elección de marca o características, resultan violatorios de las disposiciones legales. De igual forma el concepto irrestricto de igualdad supone la no diferencia jurisdiccional, enfoque que resulta opuesto a que una provincia resuelva diferenciarse en el acceso o alcance de su disposición vacunatoria respecto al resto del país.
Por otra parte el artículo 3 prevé fomentar la voluntad de vacunarse de la población. Las derechas argentinas e internacionales reniegan de esa vocación y se suman a lógica individualista del libre albedrío sin intromisión estatal, una lógica antisocial que conjuga muy bien con el espíritu de la Fundación Libertad, a la que es afecto el ex Presidente Macri.
Mientras la lógica circense-represiva de Bullrich despliega sus golpes de efecto, la versión institucionalista de Rodríguez Larreta-Quirós concesiona la vacunación a prepagas y obras sociales, segmentando las condiciones vacunatorias en sintonía con la fragmentación del sistema de salud. Meritocracia y desigualdad.
La conducta de las autoridades de CABA hace patente la necesidad y urgencia de la reforma del sistema de salud argentino que ponga fin al dispositivo discriminatorio que el neoliberalismo radicalizó en extremo.

Orden social.

La cuestión epidemiológica es de orden social y las conductas individuales deben subordinarse a ese orden. En el caso de la vacuna contra Covid-19, como las demás vacunas que combaten la contagiosidad de enfermedades han sido el segundo elemento que ha defendido la vida humana y la salud, luego de la garantía del suministro del agua en condiciones de su uso para la comunidad social. En esta categoría de bienes aparece la idea central del carácter social de la vida humana. De la libertad propia como intensamente ligada a la libertad del otro. Esta fusión de libertades construye una noción de las mismas que supone a la noción de límite como constitutivo de la categoría de libertad. Y ese límite es el fundamento de la vocación y fomento de la vacunación, al margen de la discusión sobre la eventual obligatoriedad u condición optativa con que se califique una vacuna. La libertad como reconocimiento del otro, y este otro entendido como lo comunitario, conlleva la indisolubilidad de las ideas de igualdad-libertad. La protección que otorga la vacuna frente a la peste nos une como iguales. Por el contrario, la oferta de la vacuna por un precio a quien tiene poder económico para pagar, suplementada por la oferta gratuita como subsidio a quien no lo puede hacer, convierte a la salud en una mercancía y le quita el carácter de derecho humano.
La vacunación al ser un hecho de orden social, implica que cuando se vacuna a la persona se lo hace como parte de una comunidad. Esa vacunación importa para la inmunidad de rebaño, que es lo que busca la derrota de la peste, fenómeno que existe porque la vida es comunitaria. No hay persona sin sociedad. (Extractado de El Cohete a la Luna)