Entre lo que se va y lo que no puede hacerlo

Mercedes Marcó del Pont, que fue presidenta del Banco Central varios años (con los K), estima que si la autoridad monetaria no interviene en el mercado cambiario el valor del dólar seguirá subiendo indefinidamente por “la altísima fuga de capitales” actual, que se traslada a los precios, según una constante en nuestro país.
Es de suponer que tal traslado inmediato a los precios, que ha sido el fenómeno subsiguiente a todo aumento del valor del dólar en pesos, ya se está produciendo. Para saberlo basta con estar atento al costo de la canasta básica (mínimo necesario para subsistir) que en junio llegó a los 14.811 pesos. Esta cifra es lo menos que debe ingresar mensualmente en un núcleo familiar para demorar su caída a la condición de pobreza
Y no hay cadena que contenga esta fuga. Se van los capitales (cada vez menos nacionales y más globalizados), aumenta el costo de la canasta mínima y se rompe el equilibrio entre ser o no ser pobres, eso sí, con pobres para siempre clavados en el solar nativo. El ingreso y la permanencia en el nivel de la riqueza están cada vez más adheridos a la posibilidad de fuga a los paraísos artificiales, que son muchos más de los que habitualmente se menciona. Toda Europa y el norte de América es “paradisíaco”. Y también la relación trabajo y producción con la riqueza es cada vez menos real. La riqueza sube exponencialmente con la volatilidad de los valores. Y para facilitar la movilidad del capital especulativo están los bancos.

Perdón.
El canciller de El Salvador, Hugo Martínez, pidió perdón el martes 25, en nombre del Estado, por la denominada Masacre de Angulo, sucedida el 25 de julio de l881. Allí los soldados del cantón San Francisco Angulo, asesinaron a cuarenta campesinos (varones adultos y también algunas mujeres y niños). Dijo el canciller que “en los últimos años hemos estado convencidos de que no podemos mirar hacia el futuro ignorando y dando la espalda hacia el pasado”.
“Tarde piaste”, dicen los pesimistas. “Más vale tarde que nunca”, replican los optimistas.
Si consideramos la historia de la conquista y colonización, nuestro continente en algún momento debería llamarse Perdonia en lugar de América. Aunque, si bien se mira, el acto de asesinar a lo que se opone o molesta ha sido y sigue siendo tan frecuente en el comportamiento humano de todo lugar y tiempo que ese nombre sería cabal para expresar si no al planeta (que no es el asesino serial), a la llamada ecúmene: la comunidad humana en el espacio que habita.

Desmonte.
Según Greenpeace la superficie desmontada este año, en Salta, Santiago del Estero, Formosa y Chaco superó las 45 mil hectáreas, el 42 por ciento de ellas de “zonas protegidas” por la Ley de Bosques (de 2007). La ley protege (o eso pretendía) bosques de parques nacionales y provinciales, bosques ribereños, sectores donde hay animales en extinción y áreas habitadas por comunidades aborígenes.
¿Habrá quien pueda pedir perdón por los bosques arrasados por esta voracidad?

Unidad.
Dos grupos sindicales que se negaron a integrarse a la central obrera llamada CGT (el nombre tradicional) han resuelto acercarse ahora, en vista de que el trío conductor ha resuelto enfrentar al gobierno por los efectos de su política económica: carestía, desocupación, represión de la protesta, etc.
Se trata del Movimiento de Acción Sindical Argentina (MASA) y del Comité Federal de los Trabajadores. Sin embargo a la reunión previa con esta finalidad faltaron importantes sectores de ambos grupos, entre ellos los camioneros (moyanistas), La Fraternidad y colectiveros.
La unidad sindical sigue distante, pues además de esos grupos, existen las dos CTA (también éstas en proceso de fusión).
Así como se dice que “a golpes se hacen los hombres”, podría decirse que para la unidad sindical no hay mejor receta que un gobierno neoliberal.
Atentamente:
Jotavé