Entre vía única, vía doble y vía tercera

SEÑOR DIRECTOR:
En el nuevo round de un sector del agro con el gobierno nacional puede verse una especie de actualización de antiguos temas culturales.
Si decimos que si hay verdad no puede haber dos verdades, hacemos una propuesta de la lógica clásica. Si decimos que las cosas son blancas o son negras y que no hay tercera posibilidad, también se está en ese campo. Si decimos que el “campo” expresa la verdad única, se está afirmando que hay sólo una vía y que, por lo tanto, sólo cabe aceptarla. Si se dice que el gobierno obra en defensa del interés de las mayorías (que son la que constituyen las personas de menos recursos económicos) y que sus propuestas representan ese interés, también se hace una afirmación excluyente.
Me entretengo en relacionar la actualidad con algunos elementos de la lógica, en particular de la clásica. Los principios en que se funda esa lógica son tres (o cuatro): identidad, no contradicción, tercero excluido (y razón suficiente). Pensé en el tercero excluido, es decir, la tercera posibilidad rehusada. Si algo es blanco no es negro y no hay tutía. Sabemos, sin embargo, que existen los grises, pero el lógico dice que algo es o no es, y que no hay tercera alternativa. Las alternativas existen, sin embargo y el lógico no lo ignora. Solamente dice que si tal objeto es realmente un diamante, no puede ser vidrio de botella. El caso es que sea realmente un diamante. Eso es lo que hay que demostrar. Un cuerpo yacente puede ser un cadáver o el de alguien que duerme su borrachera (u otra circunstancia, incluso estar jugando). Diremos que es un cuerpo muerto cuando hayamos alcanzado comprobaciones suficientes. No basta con que digamos lo que nos parece o lo que nos complacería que fuese.
Dejo ahí la lógica porque es un terreno en el que hay que moverse con mucho cuidado. Lo que veo en la actualidad política argentina es que las partes que confrontan sostienen sus posiciones, en los momentos duros, como si ellos fueran los únicos que son, en tanto que el rival no es lo que pretende (no quiere lo que dice querer). Lo que falta demostrar es que realmente sean lo que declaran: por ejemplo, que los ruralistas sean el “campo” (todo el campo, todos los que tienen relación inmediata con la tarea rural), o que exhiban la escarapela para denotar que, siendo el “campo”, son la argentinidad. El gobierno, a su vez, se afirma sobre su política de retenciones porque es, dice, la que le permite realizar dos objetivos valiosos: distribuir mejor la riqueza existente y defender el nivel de vida interno que puede dispararse por la presión de los precios externos. Esta afirmación es objetivamente válida en cuanto a que las retenciones sobre exportaciones caracterizan a una política distribucionista, pero puede no serlo tanto en cuanto a cómo aplica las retencionmes sobre un universo nada uniforme y en cuanto a cómo distribuye los recursos así obtenidos. Recordemos la lógica aristotélica: A es A sólo si lo es. Los ruralistas son el “campo” o la argentinidad (con escarapela) sólo si representan cabalmente al interés de todos los miembros de ese conjunto (el de los que trabajan la tierra y el de los habitantes nativos de este suelo). Por ahí ha emergido un Frente Nacional Campesino, que dice tener 250 mil miembros y que no comparte la posición de los ruralistas, aunque también hace objeciones a la política de gobierno; esto es, cuestiona la legitimidad del ser que presumen las dos partes.
En la política, que tiene un escenario prelógico, existe el tercero. No hay, a priori, un tercero excluido. Este tercero aparece en la declaración dada por el ejecutivo y los intendentes pampeanos, cuando pide reconocer las razones (parciales) de cada parte y concurrir al, tercer camino, el diálogo. La política es dialógica. Este tercero incluido puede, además, favorecer un enriquecimiento de las políticas a aplicar por encima de posiciones excluyentes.
Atentamente:
JOTAVE