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Esperado anuncio

El Estado pampeano volverá a construir viviendas sociales a gran escala. La oportunidad del anuncio, que realizó este miércoles el gobernador de la provincia, no es fruto del azar. Aparece luego de los años de sequía propiciados por la experiencia fondomonetarista de Mauricio Macri que se desentendió del problema habitacional y detonó el presupuesto destinado a tal finalidad.
Muchas provincias sufrieron las consecuencias de esa política; la nuestra, en particular, vio reducido prácticamente a cero los fondos que llegaban anualmente desde Nación con destino a viviendas, lo que llevó a la anterior administración pampeana a inaugurar un sistema novedoso para afrontar el cuatrienio de neoliberalismo made in Cambiemos. En tal emergencia fue que surgieron aquí los programas locales de viviendas encarados por el Estado provincial y los municipios, claro que con números significativamente menores a los que La Pampa estaba acostumbrada desde la propia inauguración del Fondo Nacional de la Vivienda. Fueron los duros tiempos de castigo económico a las provincias que, como la nuestra, no aplaudían mirando a Buenos Aires.
El cambio de mando en la Casa Rosada significó la normalización de las relaciones. Los encuentros entre los nuevos mandatarios -provincial y nacional- se dieron de entrada y tuvieron el punto más alto con la visita presidencial del 5 de junio. En esa oportunidad Alberto Fernández hizo anuncios relevantes, no solo con relación al conflicto por Portezuelo del Viento sino también a un tema muy sensible para La Pampa: la obra pública. Ahí se supo que llegarían siete mil millones de pesos para viviendas y obras hidráulicas y viales.
Con ese oxígeno económico asegurado, el gobierno pampeano pudo lanzarse a la concreción de este plan de mil viviendas que abarcará tanto a las comunas pequeñas como a las grandes. Aparece como un primer paso para intentar paliar el fuerte déficit habitacional, estimado en 12 mil unidades, que creció con el congelamiento macrista de cuatro años.
En plena crisis económica por causa de la pandemia de Covid-19 (y de la pesada herencia que dejó el gobierno de Cambiemos, aunque inexplicablemente nadie hable hoy de ese tema) este anuncio significa un alivio para un sector clave como lo es la construcción, que tiene entre sus rasgos sobresalientes el de generar un efecto multiplicador a varias puntas: promueve rápidamente empleo y moviliza la industria y el comercio. En días de angustia e incertidumbre para tantos afectados por el parate de la actividad económica, no es poca cosa.
Otro aspecto positivo, y a la vez novedoso, es el método que se aplicará para la adjudicación de las viviendas: el sorteo. Inaugurado a nivel nacional por el gobierno de Cristina Kirchner para el Plan Procrear, apunta a lo que quizás fue, desde siempre, el punto más oscuro de todo el sistema de viviendas sociales en la provincia: la elección de los beneficiarios. Las sospechas de direccionamiento, de que hay hijos y entenados, siempre estuvieron presentes. Alimentadas, desde luego, por un sistema poco transparente. Es cierto que últimamente se habían incorporado modificaciones positivas, pero igualmente quedaba a cargo de un dedo poderoso la decisión final. El sorteo implica un cambio sustancial en el camino de buscar la eliminación de la arbitrariedad o la siempre tentadora trampa clientelar.