Inicio Opinion Espionaje ilegal: una "organización mafiosa"

Espionaje ilegal: una «organización mafiosa»

Durante el gobierno de Mauricio Macri «se creó una estructura estatal paralela y clandestina: una verdadera organización mafiosa». La definición pertenece a la Comisión Bicameral de Fiscalización y Seguimiento de los Organismos de Inteligencia y figura en el informe de cuatrocientas páginas que fue presentado este martes.
El reporte es fruto de casi un año de investigaciones de los senadores y diputados que componen el organismo; para confeccionarlo relevaron varias causas judiciales y recogieron testimonios de los involucrados en esta historia de terror sin precedentes bajo un gobierno electo por el voto popular. Los datos recogidos revelan que en el cuatrienio macrista fueron espiadas con métodos ilegales 307 personas y 171 organizaciones políticas y sociales.
Sin vacilaciones la Comisión expresa que este turbio entramado para-estatal fue «diseñado con premeditación y alevosía, y en concurso con los medios de comunicación hegemónicos y el Poder Judicial» con el objetivo de «avasallar a cientos de ciudadanos». Al detallar los métodos empleados se menciona: la escucha ilegal de conversaciones telefónicas, la instalación de micrófonos y cámaras en las cárceles en donde se reunían con sus abogados los detenidos kirchneristas por la perversa «doctrina Irurzun», la infiltración de agentes encubiertos en organizaciones sociales, el seguimiento de personas con tareas de filmación y fotografiado, el ingreso no autorizado al sistema informático de la AFIP, etcétera.
Cuesta encontrar las palabras para calificar estos hechos aberrantes impropios de un sistema democrático con división de poderes. El desempeño del gobierno de Macri demostró con creces que el autoproclamado «respeto por la república y sus instituciones» fue otra enorme mentira marketinera, peor que las escuchadas en la campaña electoral de 2015 cuando el entonces candidato juraba que bajo su gobierno se alcanzaría la «pobreza cero», que los trabajadores no pagarían Ganancias, que reduciría la inflación, que no habría tarifazos ni devaluación, que construiría un millón de viviendas y tres mil jardines de infantes, que crearía dos millones de puestos de trabajo…
Aquel gigantesco fraude electoral estuvo en perfecta sintonía con lo que vino después con Macri ya en el poder. Pero lo que era imposible anticipar en aquel momento es que la degradación llegara a los extremos del espionaje ilegal, la persecución a opositores y la perversión del Poder Judicial que hoy quedan expuestos con tanta claridad por este informe de diputados y senadores.
Por tales razones, la propuesta de crear otra Comisión Bicameral para investigar a fondo el desempeño de jueces, fiscales, camaristas e incluso miembros de la Corte Suprema que se prestaron, activa o pasivamente, a semejante orgía violatoria de la Constitución, las leyes, los tratados internacionales y los derechos humanos es imprescindible para determinar la extensión de la metástasis que ha infectado al Poder Judicial. También para crear los anticuerpos que eviten otra caída tan profunda a los abismos del envilecimiento institucional a los que nos arrastró el macrismo en el poder.