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Esta vez no hay voto enamorado sino, a lo sumo, voto útil

LA SEMANA POLITICA

Hoy es el primer round. No es de estudio sino de la pelea electoral propiamente dicha. Varios quieren subirse al ring pero sólo dos cuentan con chances. Ni uno ni otro enamoran a sus seguidores. A lo sumo van a cosechar el voto útil.
SERGIO ORTIZ
Los datos duros dicen que pueden votar casi 34 millones de ciudadanos en 185.000 urnas repartidas en más de 14.000 escuelas. Que la clave es la primaria para ungir a los candidatos a presidente y vice para los comicios del 27 de octubre, y los diputados nacionales de 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde también se elegirán senadores nacionales, lo mismo que en 7 provincias. En Santa Cruz, natal de Néstor Kirchner, se elegirá gobernador y el apellido quiere ganar allí otro turno con su hermana Alicia. En Buenos Aires y Catamarca se dirimirán candidaturas para gobernador y vice de cara a octubre. También habrá PASO para cargos municipales en el país, un escalón inferior del poder que por eso suele desdibujarse cuando hay elecciones presidenciales.
Y aunque la democracia argentina es tan limitada en aspectos de fondo, por ejemplo en eso de cumplirle las promesas de campaña a los electores, por cantidad de partidos y listas es sobre abundante. Ese pluripartidismo es engañoso porque en esta elección, y también otras veces, la polarización se extrema y son dos o a lo sumo tres las formaciones con chances de mojar la tostada en el café con leche. El resto va de adorno o cumple funciones marginales, lo que a algunos aparatos les viene bien para mantener personerías y seguir gozando de algunas prebendas y capacidad de negociación. Lo ocurrido en la agrupación de José Luis Espert sirve de ejemplo, pues se vieron siglas ignotas y dirigentes casi NN mudando a último momento según cargos ofrecidos, dejando en pampa y la vía al candidato de derecha, que de todos modos logró presentarse. Y éste seguramente negociará ese capital suyo, del 4 por ciento, de cara a octubre o a un balotaje, según su cotización de bolsa.
Ese es un pequeño caso que ilustra las miserias del sistema político. Más preocupante fue la ausencia casi total, con excepciones, de propuestas políticas. Esa oferta de ideas no existió, lo que es doblemente perjudicial pues este comicio es en un momento muy importante de la crisis política y económica, tras casi cuatro años de ajuste macrista. Y al votante había que explicarle cómo y cuándo salir de la crisis, hablando con la verdad y números concretos.
De todas maneras varios candidatos que dejaron tela para cortar. No es que estuvieron mudos. Los que se pregunten qué se puede esperar de Mauricio Macri en un segundo tramo deberían recordar lo que dijo a Vargas Llosa en la Fundación Libertad: «seguiría el mismo camino, pero más rápido».
Esa es la oferta del oficialismo, sazonada con propaganda de obras que no siempre se completaron ni eran de su completa autoría. Y la constante diatriba contra el kirchnerismo y el peronismo, ahora en rejunte electoral, como sinónimo de mafias y corrupción. Macri ve a López y Jaime en el ojo ajeno, pero no al Correogate, el Panamá Papers, el blanqueo y el negociado de las autopistas en el propio.

Buenas, regulares y malas.
En el cotejo con esa campaña macrista, la del Frente de Todos suena mucho mejor. Y aparece, a juicio del cronista, como el voto útil para castigar el ajuste de cuatro años e impedir que continúe esa obra tan poco humanitaria.
Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner han cuestionado que Macri dejara 4.5 millones de pobres más y cerrara a miles de empresas pequeñas y medianas, así como que súper endeudara al país, sometiéndolo al FMI. Y éstas no son mentiras sino que se comprueban con las estadísticas y las vivencias de muchos argentinos. Simplemente con caminar por las calles y ver la cantidad de indigentes que duermen y viven allí.
Fernández reiteró su propuesta de mejorar los haberes previsionales, cambiar la fórmula de actualización de haberes y entregar medicamentos gratis a los jubilados. No retrocedió de esa última proposición, insistiendo en que se podía financiarla con lo que hoy el Banco Central paga en diez días de intereses a los bancos por las Leliq.
También fue positivo que negara una reforma laboral, aludiendo a que en tiempos de Kirchner pudieron crear más empleo sin necesidad de retroceder en las conquistas del sector. Si ganara Macri tal reforma laboral tendría luz verde para cumplir con una de las exigencias básicas del Fondo Monetario. AF en cambio prendió una luz roja, de parate a esa reforma y a la otra, jubilatoria, que se cocina en el otro campamento preferido por USA. El FDT empezó a menear al final de este tramo de las PASO la necesidad de invertir en educación, ciencia y tecnología; eso parte aguas con el libreto macrista que practicó en esa área una carnicería.
En el acto de cierre en el Orfeo de Córdoba, el candidato dijo: «hay que hacer más universidades. Cuando voy a Catamarca o a La Rioja o a La Matanza, veo que el 90 por ciento de los chicos que estudian son la primera generación de su familia que pueden hacerlo». Cuestionando al macrismo dijo: «ellos explican que hay que ordenar el gasto. No entienden nada. Estamos invirtiendo. ¡Que viva la universidad, la educación pública!».
También resulta positivo que Fernández firmara compromisos federales con una docena de gobernadores. En ese gesto debe haber influido la conveniencia electoral y en caso de ganar habrá que exigirle su cumplimiento para que su gobierno no se agote en la General Paz, pero de todas maneras su actitud es valorable. En Rosario, antes del acto, firmó un documento para crear la Mesa de Provincias En Red para reuniones periódicas entre los gabinetes provinciales y nacional. También propuso encender las Economías Regionales para defender el trabajo argentino, en oposición del modelo financiero y especulativo de estos días. Y finalmente, planteó una Agenda de Desarrollo Federal para apostar a la ciencia, la tecnología y al conocimiento de cada provincia.
En medio de una campaña tan mezquina de propuestas, tan posibilista y mediocre, aquellas ideas merecen destacarse.
Lo regular y malo, a juicio de quien escribe, es aprestarse a negociar con el FMI el pago de una monumental deuda externa ilegítima e impagable, negarse de plano a plantear una nueva ley de medios para combatir el monopolio Clarín y peor aún, reunirse con popes de ese pulpo, con Roberto Urquía de Aceitera General Deheza y condirectivos de la Bolsa de Comercio de Rosario. ¡Esas no son Pymes, profesor, son monopolios!

Ojo al software.
Muchas dudas ha dejado hasta hoy la empresa SmartMatic contratada por el Correo Argentino y el gobierno nacional para realizar el escrutinio provisorio. La desconfianza aumentó porque no presentó 30 días antes del comicio el software y el código fuente a los representantes de los partidos. Incluso dos simulacros de transmisión de datos desde las escuelas no terminaron bien. Ni siquiera el gobierno atendió al reclamo de la Cámara Nacional Electoral para «dar inmediato cumplimiento a la entrega del software para escrutinio provisorio a los partidos».
El apoderado del Frente de Todos, Jorge Landau, estuvo al frente de las impugnaciones. El de Consenso Federal 2030 dijo: «nos decepcionaron más todavía tratándonos de boludos y presentándonos un powerpoint». Aunque hubieran presentado lo pedido, ya era tarde para verificarlo.
Una empresa con antecedentes negativos de elecciones en Filipinas, El Salvador, Uganda y Bélgica, simplemente con algunos veedores designados a último momento por la jueza electoral María R. Servini de Cubría, tendrá a cargo la transmisión de datos en el escrutinio provisorio. Si bien el escrutinio definitivo estará a resguardo con la justicia electoral, eso llevará varios días. En lo inmediato, hoy a la noche, SmartMatic podría alterar la presentación de resultados parciales, sea por mala fe o por ineficacia, que no son lo mismo pero pueden tener consecuencias negativas parecidas.
Cuestionar el contrato con esa empresa venezolana, que según Rogelio Frigerio costó 17 millones de dólares, y según su competidora española Indra fueron 27 millones, no supone alinearse con esta última.
La democracia argentina no sólo debe mejorar en cuanto a mejores debates políticos y partidos más sensibles a las necesidades nacionales y populares. Eso es lo central, pero también hacen falta otros componentes muy necesarios, como ser jueces que superen a la anquilosada magistrada que censuró hace 20 años a Tato Bores, para lo cual sería necesaria una reforma judicial de fondo, aun cuando eso no figure en la propuesta del Frente de Todos. Y también se necesita una firma nacional y estatal de tecnología, creada por nuestros investigadores de as universidades públicas y el Conicet, para que nuestros comicios sean escrutados de manera legal, segura y barata, sin depender de SmartMatic, Indra ni otras compañías de esa fauna empresarial multinacional.
El ministro Frigerio siguió jurando que todo será perfecto y que el resultado final del escrutinio provisorio se conocerá antes de la medianoche de hoy. Ojalá. Sería lamentable para los supuestos vencedores y presuntos perdedores, para todos, irse tarde a dormir sin que esa promesa, una más y van, se hubiera cumplido.