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Excelente chance para eliminar las maratones vecinales

PENSAMIENTOS AISLADOS

En tiempos de renovados confinamientos, el momento ofrece una oportunidad para repensar estrategias. En el caso de los trámites municipales, mientras las oficinas están cerradas, el tiempo se puede usar para pensar en una simplificación de gestiones que favorezcan a autoridades, empleados y vecinos.

DANIEL ESPOSITO

La pandemia ha llegado sin aviso como una gran crisis que nos complicó en todo sentido, más allá de lo imaginable. Pero como dicen que cada momento crítico nos da una chance para crecer, hay que ir viendo cómo se aprovecha cada situación para mejorar nuestra calidad de vida.
Y para no irnos muy lejos, hoy nos vamos a ocupar de una cuestión cotidiana, de pago chico, de acá nomás y de un simple aspecto, o no tanto, como lo es el de tener que hacer un trámite municipal.
Pongamos como ejemplo que un vecino tiene un terreno y decide construir. Está a mitad de obra y le avisan que tiene que tramitar la conexión a la red cloacal, sobre una calle pavimentada de nuestra querida Santa Rosa. Pues bien, tiene que armarse de paciencia y cumplir con todos y cada uno de los protocolos de pandemia hasta llegar a la oficina correspondiente, la de la Dirección de Agua y Saneamiento de la calle Lagos, porque el trámite, al menos hasta ahora, es presencial.
Pero allí, tras la presentación de los planos correspondientes, le avisan que para cumplir con la conexión hay que romper el asfalto (¿será culpa del dueño o de la comuna no haber pensado en dejar una cañería hasta la vereda de la propiedad previendo una futura conexión?), además de tener que pagar por la rotura y el futuro arreglo, también tiene que dar aviso a la Dirección de Tránsito, sobre la calle Don Bosco, a unas cuantas cuadras de allí, porque deben disponer de un operativo con personal propio para el correspondiente corte de calle. Y vuelve a surgir otra vez la pregunta: ¿la culpa sigue siendo del dueño de casa?
Porque se supone que no hay alternativa más conveniente y saludable que conectarse al desagüe cloacal, a menos que el vecino, cansado de los trámites, decida vivir con la incomodidad de un pozo ciego en medio de la ciudad, y sabiendo que la red pasa por el frente de su propiedad.
Ahora bien, por si fuera poco, como el operativo es a cargo de quien tramita, hay que abonar las horas extras del personal. Y el pago no se puede hacer en la misma oficina, se debe realizar en el hall de la Municipalidad, en Avenida San Martín 50, frente a la plaza, por lo que hay que volver a trasladarse con toda la documentación encima. Y no termina todo tampoco allí, porque después hay que llevar personalmente el mismo papelerío, junto con el comprobante de pago, otra vez a la oficina de Tránsito. Y después de tener todo esto en regla, hay que dar aviso a la gente de Agua y Saneamiento, para obtener el okey final y que ellos puedan enviar a un empleado que supervise el trabajo mientras se realiza la conexión con el correspondiente corte de calle con operativo de tránsito incluido.

Idas y vueltas.
En este caso puntual, más allá de todas estas idas y vueltas, hay que dejar en claro que se observa una enorme predisposición y buen trato de los empleados municipales, que además están desempeñando tareas con los mismos problemas que el resto de los mortales. Es decir, tienen compañeros enfermos y aislados, deben cubrir puestos que no son los suyos y hasta duplicar esfuerzos para atender la demanda de los vecinos y hacer todo con la mejor cara. Ese aspecto está fuera de toda discusión. Tampoco está en tela de juicio la disposición de las autoridades de la nueva gestión, desde el intendente hasta el último de los funcionarios, que han demostrado enorme voluntad para resolver una inmensa cantidad de problemas con los que se encontraron.

El punto es otro.
La pandemia y este nuevo confinamiento nos está dando la oportunidad de repensar, entre autoridades y empleados, una forma de simplificar todos estos trámites. Porque acá se tomó un solo caso como ejemplo, para no aburrir, pero hay otros vecinos que han pasado por situaciones similares cuando necesitaron ir a hacer otro tipo de gestiones, como tener que pagar una multa y encontrarse con que les indicaron ir a una oficina determinada pero al llegar a ese lugar recibieron como respuesta que debían dirigirse a otro lugar.
En consecuencia, en momentos en los que se habla tanto de un plan estratégico por acá como de un plan director por allá, de una modernización administrativa por otro lado y de una «despapelización» por el otro, de una firma digital más allá y de una aplicación nueva más acá, no estaría mal que en este tiempo de aislamiento y teletrabajo se armara un equipo interdisciplinario municipal que tomara «casos testigo» para buscar la forma de mejorar y agilizar todos estos trámites, unificándolos, simplificándolos y/o digitalizándolos todo lo posible, para hacerle un poco más fácil la vida a los vecinos. De paso, se haría un aporte a la reducción de la circulación y se minimizarían los contactos.
De otro modo, todo quedará igual y se desperdiciará una excelente oportunidad en este momento de crisis para crecer en este otro sentido, para evitar que los contribuyentes santarroseños, más allá de las fechas, tengan que seguir corriendo mini-maratones para cumplir con trámites a contrarreloj, al mejor estilo de «A Pampa Traviesa».