“Exito”.

COSAS QUE PASAN

Ya empezaron a bajar algunos precios en lo que sería el primer “éxito” de la política antiinflacionaria del gobierno. Claro que por ahora es únicamente en Mar del Plata y en los valores de hoteles y departamentos. Con playas semivacías y turistas gasoleros que solo van el fin de semana y apenas consumen, no hay muchos comerciantes felices en “la Feliz”. Hasta Florencia Peña y Pachano se quejaron porque va muy poca gente al teatro. Después de varios años de romper récords de gasto en turismo bajo la dictadura de Cristina, este 2016 mostró (¡al fin!) un quiebre de esa tendencia tan demagógica como perniciosa: todo un triunfo del gobierno macrista que está haciendo lo imposible para bajar la inflación y cumplir con sus promesas de campaña. Con el libreto neoliberal en la mano que ordena “austeridad” y “secar la plaza” (sacar dinero de circulación) se están viendo los primeros resultados exitosos de esta impecable política antiinflacionaria. La devaluación fue fundamental. Que haya “secado” también el bolsillo de los asalariados es, apenas, un daño colateral. Se tenía que terminar con esa fiebre de consumo populista que empujaba los precios hacia arriba. Ahora solo van a consumir los de siempre, como quieren los economistas pro FMI y los CEOs del gobierno. ¡Se acabó la joda inflacionaria y al que no le guste la austeridad que aprenda a disfrutar de la pelopincho en su casa!

¿Solo la UCR?
Todo indica que en la municipalidad de Santa Rosa se están acercando posiciones entre Leandro Altolaguirre y los muchachos de los gremios, alarmados ante la no renovación de unos sesenta contratados por la gestión de Luis Larrañaga. Para que la gente no termine pagando el pato de los ingresos a mansalva en el municipio (con inocultable intención electoral), desde los sindicatos lanzaron la propuesta de que los diputados radicales, correligionarios de Leandro, aporten los dineros necesarios de los fondos para subsidios que disponen todos los meses. Pregunta: ¿por qué solo de la UCR y no del PJ? ¿No es el PJ, precisamente, el principal responsable de los ingresos masivos, sin concurso ni exigencias de idoneidad, en la comuna capitalina (como también en el Estado provincial y la mayoría de los municipios del interior) desde 1983 a la fecha? ¿Por qué discriminar así a los que hoy no pueden hacerse los distraídos? Sería un acto de flagrante injusticia privarlos de la posibilidad de mostrarse solidarios con las personas que un intendente de su partido político contrató en la comuna pocos meses antes de irse. ¿O no? (RAM).