Inicio Opinion Expectativas renovadas

Expectativas renovadas

«Santa Rosa es, entre las capitales de provincia del país, la que tiene la peor terminal de ómnibus». No son pocos los santarroseños que suelen exclamar esta frase tanto en público (a través de mensajes en las radios o en las redes sociales) como en privado para referirse a un viejo y conocido problema de la ciudad. Independientemente del grado de exactitud que contenga la expresión lo cierto es que pone de manifiesto un malestar evidente entre los habitantes de la capital pampeana ante lo que consideran a todas luces una carencia.
No faltaron intendentes ni gobernadores que prometieron encargarse del problema, hubo incluso presentaciones oficiales con maquetas e ilustraciones muy atractivas -como suele ocurrir en esas ocasiones- pero nunca se pudo pasar de los anuncios a las definiciones concretas. Por tal motivo la información que publicó ayer este diario renueva las esperanzas, y si bien los santarroseños guardan una cuota de escepticismo ante tantas frustraciones anteriores, esta vez todo parecería indicar que se acerca la hora de una nueva terminal para Santa Rosa.
En cuanto a la expresión con que comienza esta columna, cabe señalar que incluso en nuestra propia provincia se han levantado no pocas estaciones terminales en ciudades y pueblos, lo cual torna más evidente el contrasentido que implica la postergación que viene sufriendo su capital, que es el centro urbano más populoso y el que mayor cantidad de unidades de transporte de pasajeros moviliza, por lejos.
El avance de las gestiones con el Ministerio de Obras Públicas de la Nación y la Agencia de Administración de Bienes del Estado constituyen dos buenas noticias. Es sabido que el actual gobierno nacional ha lanzado un ambicioso plan de obras que cubre todo el territorio del país con el doble propósito de reactivar la economía -castigada por la pandemia de coronavirus y, también, por el calamitoso cuatrienio neoliberal que sufrimos con el macrismo- y bajar los niveles de desocupación que, por las mismas razones, saltaron por las nubes. Las actuales autoridades provinciales y municipales anticiparon su voluntad de abocarse al proyecto conscientes de que se trata de una vieja deuda para con los santarroseños.
Hay otra circunstancia auspiciosa: la cercanía del espacio elegido para erigir la nueva infraestructura con el tendido ferroviario. Ello permite albergar la esperanza de que, en un futuro no muy lejano, el ferrocarril vuelva tener la importancia que supo tener antes de ser herido de muerte por la etapa neoliberal padecida durante los años noventa del siglo pasado.
Por lo demás, la ubicación elegida para el proyecto de la nueva terminal aventaja con creces al emplazamiento actual. Evitará que los grandes ómnibus interurbanos ingresen al área céntrica de la ciudad y posibilitará una comunicación mucho más fluida con las dos rutas nacionales -la 5 y la 35- que conectan a esta capital con la provincia y el país.
Hacía mucho tiempo que en Santa Rosa no se veía un ritmo de obras como el actual. La nueva terminal de ómnibus, de concretarse esta vez, podría ser el fin de una larga espera para los habitantes de esta postergada capital.