Expulsión poblacional: otro mito infundado

PUNTO DE VISTA

Un mes atrás en este diario me referí al mito generado en torno al exceso de empleados públicos en La Pampa y brindé los datos donde en un cotejo con países de OCDE, con países latinoamericanos y con las provincias entre sí relativizaban esta creencia.
ROBERTO DANIEL RODRÍGUEZ*
Utilicé y vuelvo a utilizar ahora la expresión “mito” porque siguiendo aquellas historias hay otras afirmaciones que carecen de argumento real y son fruto de apreciaciones distorsionadas de los hechos. En esta oportunidad, voy a desmentir la creencia generalizada, que sostiene que La Pampa expulsa población con la carga del verbo que “per se” mal califica fenómenos habituales.
Para ser riguroso debemos dimensionar el fenómeno, cuántos se van de la provincia y cuántos son atraídos (movimiento migratorio), cuántos nacen y mueren (crecimiento vegetativo), cuántos nacidos en la provincia se radicaron en otras y a la inversa. En definitiva cuál es nuestra dinámica demográfica y su comparación con el resto de las jurisdicciones.
Demostraré a continuación que la provincia no desarraiga más población que la que arraiga, que su crecimiento vegetativo salvo momentos excepcionales es superado por su crecimiento medio y que los saldos migratorios también son favorables sosteniendo tasas medias de crecimiento razonables.
Concluyo que los pampeanos que viven afuera son el 22,2 % (79.000) casi el mismo número de los que vienen a vivir, y que quienes se van a estudiar también vuelven en su mayoría. Que no es cierto que el 40% ni que 340 mil pampeanos sean expulsados de la provincia.

Errática evolución.
Desde fines del siglo XIX hasta 1914 hubo un crecimiento espectacular (con tasa de más del 7%). Luego, entre 1914 y 1947, la misma bajó a un 1,6 por ciento anual. En un solo momento perdió parte de su población y fue en el período 1947-1960 (con tasa de crecimiento medio anual de -0,5%) donde se redujeron 10.000 habitantes producto de devastadoras sequías agravadas en el oeste por el corte del Atuel (río que también es nuestro y que tarde o temprano deberá ser liberado para volver a abrazarnos con su agua). Luego la población crece a un ritmo mayor pasando de 0,8% (1960-1970) al 2,1% (1980) y el 2,3% (1991). A partir de entonces siguió creciendo a un ritmo menor pasando a 1,5% en 2001 (reteniendo el crecimiento vegetativo de unos 3.600 anuales) y 0,7% (2010) pasando en este último período a 319 mil personas. Sin embargo existió una fugaz pérdida en el comienzo de la década (2002-2005) puesto que no alcanzó a contener el crecimiento vegetativo (que también se redujo a 3.100 de promedio anual), pero que inmediatamente se recuperó como veremos al final de esta nota.
Remito aquí al trabajo del cual soy coautor “Dinámica Demográfica y del Mercado de Trabajo en La Pampa”, que realizáramos junto a María Mercedes Rodríguez (FCE-UBA) y Ricardo Martínez (IIEP-Baires, FCE-UBA) y cuya versión reducida fue expuesta en la reciente XXVI Jornada de Historia Económica realizada por la Facultad de Ciencias Humanas y la Asociación Argentina de Historia Económica.

La importancia de los censos.
La dimensión de los fenómenos migratorios se mide a través de los censos. Los resultados arrojados permiten realizar algunos análisis de la dinámica y por lo tanto todo lo que se diga sin verificar en ellos es pura habladuría, más aún en épocas del reinado de la post verdad. Me resulta inadmisible que sobre todo referentes políticos, sin molestarse en investigar, arrojan cualquier dato pensando quizá que nadie se molestará en corroborar.

Desarraigo, ¿cuántos son?
En 1991 vemos que de los 260 mil habitantes censados en La Pampa casi 200 mil (76,8%) habían nacido en la provincia mientras 56 mil lo hicieron en otra.
En el 2001, de casi 35 millones de argentinos 313 mil habían nacido en nuestra provincia de los cuales 226 mil (el 72%) vivían en esta y el resto, unos 87 mil vivían en otras provincias. También anotamos que unos 73 mil nacidos en otras provincias, estaban entonces residiendo en La Pampa.
En 2010 de los censados en el país, los nacidos en La Pampa fueron 321 mil de los cuales 242 mil (el 77,8%) tienen residencia en esta (no migrantes), el resto, 79 mil, tienen residencia en otras provincias (migrantes). (En Buenos aires 44 mil, Córdoba 7,5 mil, CABA 7,3; Río Negro 4,8 mil). También podemos notar que de los residentes en La Pampa un 25 % (69 mil) habían nacido en otra (Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Río Negro). La diferencia entre estos dos valores está dada por lugar de residencia, lugar censal y hogares particulares.

¿Cómo estamos?
Si hiciéramos un ranking de los emigrantes por provincias tenemos a La Pampa con el 22,2% y una retención del 77,8% que la ubica en el 9º lugar junto a La Rioja (81,7) y Córdoba (87,5) donde sobresale en los extremos Misiones (92,7) y San Juan (93,5), y con resultados muy negativos Tierra del Fuego (38,2) y Santa Cruz (56,2).
El número absoluto de pampeanos que se había ido a residir a otra provincia es de 79.000 personas. Este es el número del desarraigo que no admite discusión.
Si hablamos de ocupados (en total 145 mil) el 28 % había nacido en otra provincia. De los ocupados nacidos en La Pampa que cinco años antes (o sea en 2005) residían en otras provincias, unos 2.170 habían retornado y conseguido empleo. Los de CABA se incorporaron en un 80% en salud y enseñanza privada, profesionales, científicas y técnicas, comercios, informática. Quienes vinieron de la provincia de Buenos Aires se insertaron en comercio, agricultura y administración pública (incluye seguridad, FFAA, educación y salud). Los provenientes de otras provincias lo hicieron principalmente en enseñanza y salud privada, comercio, construcción, agropecuario. Los no nacidos acá y que se radicaron (5.360) trabajaban en comercio, agropecuario, construcción, enseñanza y salud privada, y administración pública.

Atracción y expulsión.
Para ser más exhaustivo, diré que en el período 2005-2010 los resultados muestran que la Pampa se encuentra dentro del grupo de 11 provincias que atraían población con un 0,3 0/00 (tasa anual de migración interna neta). Se ubica a continuación de Santa Fe 0,6, Neuquén 1,1, Buenos Aires 1,4 (las que menos) y lejos de Tierra del Fuego y Santa Cruz (16,8 0/00 cada una). Los 13 distritos restantes expulsan población (entre ellos Entre Ríos, Mendoza y CABA).
En cambio en los primeros 4 años (2002-2005) se puede inferir un período de expulsión que surge de analizar el crecimiento vegetativo intercensal que indicaba que La Pampa estaba dentro de los 15 distritos (junto con Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Mendoza entre otras) que perdieron población. Esto implica que si entre 2005 y 2010 recibió población y en la suma del período total (2001-2010) expulsó, el proceso de expulsión se registró entonces entre 2001-2005, revirtiéndose con posterioridad. Sólo lograron pasar de expulsores a receptores, La Pampa, Córdoba y Santa Fe, en la segunda mitad de la década.
Los datos sugieren que el período de fuerte crisis entre 2001 y 2003 (desempleo mayor al 24% y pobreza encima del 50%) generó fuertes procesos expulsores, del país al exterior y desde el interior hacia Buenos Aires y las provincias petroleras y La Pampa no estuvo ajena a este proceso.

Retorno de jóvenes.
Cuando observamos las últimas pirámides de población notamos la tendencia a que cada vez más jóvenes van a formar a otras provincias (Buenos Aires, CABA, Córdoba) y si ellos no volvieran hubiera sido muy difícil lograr un saldo migratorio positivo en los 5 años que señalábamos arriba.
De hecho, en 2010, hay un dato para resaltar y es que de los 3.400 nacidos en La Pampa y que volvieron después de cinco años, 1.823 (un 53%) eran jóvenes entre 22 y 34 años que presumiblemente lo eran o habían sido estudiantes y retornaban a su provincia (de ellos 44 volvieron desde el extranjero). Otro dato es que un 78% de los jóvenes que 5 años antes estaban en otra provincia volvió con título universitario (2.359) y un 70% (105) con título post universitario de quienes cursaban estos niveles. Esto es así aunque haya ejemplos de familiares o conocidos que por la profesión elegida buscaron irremediablemente otros lugares para su desarrollo.

* Ingeniero Agrónomo. Ex Director General de Estadística y Censos.
www.lapampaendatos.wordpress.com