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Falta mucho para la paridad de género

LAS MUJERES EN LA POLITICA

El gabinete de ministros y ministras del presidente Alberto Fernández fue poco generoso con la paridad de género. De las 21 carteras, sólo 4 estarán ocupadas por mujeres.
IRINA SANTESTEBAN
En la fórmula presidencial, la paridad de género se ha respetado en los últimos cuatro períodos, en parte porque se repite una misma figura en tres de esas fórmulas. Obviamente, nos referimos a Cristina Fernández, quien ocupó dos veces la presidencia y hoy comienza una nueva etapa, como vicepresidenta.

Cuatro de veinte.
En el nuevo gabinete de 21 ministros, el flamante presidente designó sólo 4 ministras: María Eugenia Bielsa (Desarrollo Territorial y Hábitat), Marcela Losardo (Justicia y Derechos Humanos), Elizabeth Gómez Alcorta (Mujeres, Géneros y Diversidad) y Sabina Frederic (Seguridad). En porcentaje es un escaso 19 por ciento.
Por ello se escucharon quejas por la escasa participación de mujeres, en momentos en que, desde el movimiento feminista se reclama la paridad de género, y que sean atendidas las demandas de los colectivos de mujeres y de las diversidades.
Desde el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), su directora Natalia Gherardi, expresó: «Me pregunto dónde quedó el compromiso ético con la igualdad».
Es que en la campaña Alberto Fernández había dicho que: «Vamos a abrir las puertas a las mujeres para que, a la par de los hombres, hagan la Argentina que nos merecemos».
De todos modos, en comparación al gobierno de Macri es un tímido avance, pues en su gabinete sólo tuvo dos mujeres: Patricia Bullrich en Seguridad y Carolina Stanley en Desarrollo Social. En los comienzos de su gestión, Susana Malcorra había ocupado la Cancillería.

En el Congreso.
Si bien este año comenzó a implementarse la paridad de género en las listas de diputados y senadores, todavía falta para que el Parlamento argentino muestre una mayor integración de mujeres, no sólo como legisladoras, sino en los puestos ejecutivos de ambas Cámaras. El presidente de la Cámara de Diputados es Sergio Massa y los tres vicepresidentes son Alvaro González, José Luis Gioja y Alfredo Cornejo, todos varones. En el Senado, la cosa cambia porque tanto la presidencia como la vicepresidencia serán ejercidas por mujeres: Cristina Fernández en su carácter de vicepresidenta de la Nación y Claudia Ledesma Abdala, senadora por Santiago del Estero.
Tanto en Diputados como en Senadores, las autoridades de bloques e interbloques están a cargo de varones.

Provincias y municipios.
En las provincias, sólo hay dos gobernadoras: Alicia Kirchner (Santa Cruz) y Arabela Carreras (Río Negro), y apenas mejora un poco en las vicegobernaciones: sólo 6 de los 24 distritos tienen a una mujer en ese puesto.
En el caso de las intendencias, según un relevamiento de la asociación civil Mujer y Gobierno, en la Argentina hay 2.231 gobiernos locales (desde juntas o comunas hasta ciudades que superan los 250.000 habitantes), de los cuales 240 están gobernados por mujeres, lo que representa apenas un 10,75 por ciento.
La provincia con más intendentas es Córdoba, con 60, mientras que Santa Cruz, San Juan y Tierra del Fuego no tienen ninguna mujer al frente de una localidad. En porcentajes, La Rioja es la provincia con más mujeres intendentas: casi un 28%.

Politicas públicas.
Aunque la escasa participación de las mujeres en la política, y sobre todo en los cargos de decisión, es un rasgo revelador de los estereotipos patriarcales que subsisten en nuestro país, es bueno decir también que las reivindicaciones de las mujeres no se solucionan sólo porque esos puestos sean ocupados por mujeres.
Ejemplo: que Patricia Bullrich haya ocupado el Ministerio de Seguridad durante 4 años no es signo de avance alguno en cuanto al reconocimiento de los derechos de las mujeres.
Durante siglos las mujeres fueron «la mitad invisible» de la historia, pero para dejar de serlo, no sólo hace falta que haya figuras femeninas en puestos de decisión política. Tenemos muestras de sobra de mujeres votando leyes o impulsando iniciativas que en nada favorecen la igualdad de género.
Serán las políticas públicas a desarrollar y los presupuestos que se les asignen, las señales que mostrarán cuánta importancia otorga un gobierno a las demandas históricas del movimiento de mujeres. La creación del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidades, y que el presidente Fernández haya designado al frente del mismo a la abogada Elizabeth Gómez Alcorta, defensora de Milagro Sala y de la dirigente mapuche Moira Millán, es un muy buen comienzo.
La flamante ministra expresó que con sus enormes movilizaciones, el movimiento de mujeres ha logrado demostrar «que los problemas de violencia y de desigualdad por razones de género nunca son temas individuales, sino que son de interés público y político para toda la sociedad».

Igualdad y no balas.
Otra buena señal en el gabinete, es la designación de la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, que en abierta oposición a su antecesora tiene un perfil garantista, además de una sólida formación teórica. Trabajó con Nilda Garré en el Ministerio de Defensa entre 2009 y 2011, es profesora en la Universidad Nacional de Quilmes, investigadora independiente del Conicet y muy crítica de la gestión de Patricia Bullrich.
Al momento de su presentación, Alberto Fernández dijo que «el problema de la seguridad se resuelve con igualdad y no a los palos y metiendo balas». Y agregó: «Tenemos con ella el mismo pensamiento en la materia. Vamos a trabajar mucho y bien preservando los derechos de todos sin necesidad de autorizar que alguien le dispare por la espalda a otro», en obvia referencia a la «doctrina Chocobar» impulsada por la ex ministra.