Femicidio: hay que llegar antes

El sangriento femicidio que conmovió a la localidad de Trenel es otra muestra de que la legislación por sí sola no alcanza para prevenir los ataques mortales provocados a mujeres por parte de varones violentos. Si bien cabe reconocer que la actualización de la normativa significa un avance con relación al tratamiento de esta problemática, lo cierto es que los asesinatos de mujeres en contexto de violencia de género sigue alimentando la crónica roja en todo el país como lo demuestran las estadísticas y lo vienen denunciando muchas organizaciones sociales.
El caso que acaba de registrarse en el norte pampeano fue perpetrado por la ex pareja de la mujer quien, luego de cometido el crimen, intentó quitarse la vida con la misma arma blanca que había utilizado en el ataque. Dos meses antes la víctima había denunciado al hombre por un episodio de violencia y en virtud de esa agresión se había emitido una orden de restricción de acercamiento. Todo indica que en el período comprendido entre aquel incidente y el hecho de sangre el hombre no había violado esa disposición lo cual es un indicativo de lo imprevisible que son las conductas de los femicidas. Esta modalidad de ataque debería alertar a la Justicia y a todos los organismos públicos que directa o indirectamente entienden en la materia, sobre la urgente necesidad de implementar programas preventivos y de vigilancia mucho más eficaces que los ejecutados hasta ahora.
Es sabido que el botón antipánico, que comenzó a distribuirse no hace mucho en nuestra provincia, ha permitido neutralizar algunos ataques de varones violentos contra mujeres. Pero es evidente que ese dispositivo, que es entregado a las mujeres que potencialmente se encuentran en riesgo de ataque, necesita complementarse con algún otro para que el seguimiento de los varones con antecedentes violentos pueda ser realizado con mayor grado de eficacia por parte de los organismos de seguridad del Estado.
Hoy la tecnología permite adaptar equipos de monitoreo a distancia para los más diversos fines. Es evidente que el alto costo en vidas de mujeres que muestra este tipo de agresiones justifica sobradamente todos los esfuerzos encaminados a mejorar la vigilancia de los presuntos atacantes.
Los avances en materia de legislación que se han registrado en los últimos años deben ser complementados con la adopción de mecanismos preventivos que permitan reducir la sangrienta estadística del femicidio en nuestro país. De esta epidemia de violencia homicida contra las mujeres no hay porción del territorio nacional que esté libre como lo muestran, casi a diario, los informes periodísticos. Ahora fue Trenel, una pequeña y tranquila localidad de una también pequeña y tranquila provincia del interior. Es una prueba contundente de que la violencia de género no respeta los límites geográficos y afecta a todas las comunidades humanas.
La movilización de los trenelenses que se convocaron en la plaza central de la localidad es una muestra de la conmoción que los embarga, pero también es un reclamo a las autoridades para que lleguen antes y no después de los femicidios.

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