Inicio Opinion Fernández señala a "Mamuu" como un ejemplo a replicar

Fernández señala a «Mamuu» como un ejemplo a replicar

EL PRESIDENTE DESTACO LA EXPERIENCIA PAMPEANA EN PRODUCCION LACTEA

Esta semana se cumplió el primer mes del gobierno de Alberto Fernández y CFK. Fueron 30 días de vértigo en una de las transiciones más complejas, porque tema por tema se plantea una inversión de la marcha que llevaba la administración saliente.
POR HORACIO VERBITSKY
Desde la economía, la deuda externa, los derechos humanos, la cultura, las relaciones exteriores o las políticas de género, la discontinuidad entre las políticas de Cambiemos y las del Frente de Todes es absoluta. En esta entrevista realizada en la residencia presidencial de Olivos, traté de eludir la trivia y las chicanas que apasionan a algunos de mis colegas y plantear cuestiones de fondo. Alberto no eludió ninguna respuesta y adelantó algunas decisiones llamadas a tener alto impacto.

El conflicto con Clarín. -Leí la tesis de graduación de periodismo de tu compañera, Fabiola. Al analizar el conflicto de Clarín con el kirchnerismo, dice que no fue un capricho de Kirchner ni de Magneto, sino que existen intereses objetivos contrapuestos.
-Quiero aclarar que yo no tuve que ver con esa tesis. Ella me entrevistó cuando la estaba preparando. Pero la tesis es su mirada.
-Lo sé. Ella analiza los editoriales de Clarín por un lado y los pronunciamientos de Kirchner, y detecta las contradicciones objetivas.
-Yo creo que es cierto eso. Pasa con Clarín y con muchos otros medios.
-Si la contradicción es objetiva, ¿cómo te vas a manejar vos?
-Lo importante es saber en qué campo juega cada uno. Hubo un momento del debate que se circunscribió mucho a lo periodístico. Lo que hay que entender es que son intereses que entran en contradicción muchas veces. Yo he sido bastante crítico de la ley de medios, pero creo que sirvió para plantear qué intereses hay detrás de los medios. Hoy cada persona que lee Clarín, La Nación, Página o Tiempo Argentino sabe lo que lee, con lo cual hay cierto tamiz que ya empieza a funcionar. Ese fue el verdadero éxito de la ley de medios. Planteó un debate que no es sólo de la Argentina, es un debate del mundo entero: hasta dónde llega la imparcialidad de los medios, por esos intereses que objetivamente tienen y que en términos periodísticos algunos llaman línea editorial. Me parece una lectura correcta, eso es lo que pasó. Se sacó 10 con esa tesis y recomendaron su publicación.
-Renunciaste a la jefatura de gabinete en julio de 2008, en desacuerdo con el manejo del conflicto con la Sociedad Rural por la resolución 125 de retenciones móviles. Vos tenías una posición más negociadora, o menos confrontativa. Ahora llegás y debutás con unas retenciones…
– …las ironías del destino…
-…Y ellos han reaccionado pintándose la cara.
-Si, es una pena.
-Ese jefe de gabinete negociador del año ’08, ¿cómo se para frente a esto en el año ’20?
-Igual. Voy a tratar de que entiendan que esta es una necesidad del país. Nos gustaría no aumentarle los impuestos a nadie. Pero es el resultado de lo que ha quedado después de Macri. Esto sí hay que tenerlo en cuenta. Porque hay que decirles a los jubilados que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad está formado en un 70% por papeles del Estado, porque Macri se llevó todo el dinero de los jubilados para financiarse. ¿Cómo recomponemos esa caja, si no es cobrando más impuestos? ¿Y a quiénes se los podemos cobrar? A los que más tienen, a los que están en mejor situación. ¿Y quiénes son los que están en mejor situación? Los que pueden exportar y cobrar dólares. Yo espero que lo entiendan, porque no es un ataque al campo, que es un socio muy importante para el crecimiento argentino. Para enfrentar sus compromisos, la Argentina necesita dólares, porque no los imprime. Solamente los obtiene cuando exporta. ¿Quién exporta? El petróleo, la minería y el campo. Son los tres sectores más exigidos. Es cierto, pero son los que más cómodos están, dentro de la incomodidad general de la economía argentina. Siempre he creído en la política del diálogo, y eso no lo voy a cambiar. Pero también sé que soy el Presidente y tengo el poder, que no me lo dio ninguna corporación sino la gente. Y si no nos ponemos de acuerdo, tendré que ejercer el poder. Siempre intento que el primer paso sea tratar de ponernos de acuerdo. Pero no es algo caprichoso lo que estamos haciendo, como tampoco era caprichoso en aquel momento. En realidad, mi diferencia fue porque cuando todo ya había pasado, y nos había ido mal con nuestro proyecto por el voto de Cobos, lo que yo planteaba es «ya está, demos vuelta la página y sigamos con otra cosa». Si nos quedamos enredados en esto no vamos a avanzar. Y hubo una gran vocación de quedarse enredados con eso en aquel momento. Ese fue el motivo de mi discusión.
-¿Quién tenía esa vocación?
-Creo que Cristina.
-No es mi recuerdo. Ese fue el punto en que también nosotros dejamos de vernos por muchos años.
-En aquel momento yo hablaba mucho con Cristina y con Néstor y les recordaba situaciones parecidas que habían vivido otros Presidentes. Recuerdo un impuesto al cheque que le rechazaron a Lula y le sacaron algo así como 20.000 millones de dólares. Perdió una enormidad y sin embargo siguió adelante. O el caso de Clinton con el Medicare, la reforma médica que impulsaba Hillary. No lo pudo lograr y sin embargo siguió adelante. Era lo que yo planteaba.
-Como está siguiendo adelante ahora Axel, a pesar de que la oposición le obligó a modificar la ley impositiva.
-Exactamente. Lo hablé con algunos intendentes de la oposición. Es increíble. Es no reconocer el estado en que dejaron las cosas. Nadie está contento de aumentar impuestos. Nos encantaría no tener los problemas fiscales que tenemos. Pero esos problemas fiscales son la consecuencia de cuatro años de gobierno de Cambiemos. Porque no es que Axel llegó hace un mes e hizo un estrago en las cuentas. Encontró un estrago en las cuentas públicas. Es muy raro, porque son los mismos que te exigen por un lado que tengas un…
-…rigor fiscal.
-…y cuando lo tenés, te castigan porque sos riguroso.
-Lo que pasa es que vos sos un rigorista fiscal muy original.
-¿Por qué?
-Te la agarrás con los poderosos. Ellos están acostumbrados a agarrárselas con los débiles.
-Pero ese es el contrato social que tenemos. Cuando me discuten que hicimos un ajuste fiscal, no tengo problemas. Si el ajuste es poner las cuentas en orden, hice un ajuste. El problema es quién lo paga. Y nosotros vamos a cumplir lo que dijimos en campaña. Esta vez el ajuste no lo pagan los que menos tienen. Y es exactamente lo mismo que hace Axel. Cuando propone impuestos sobre el campo, por ejemplo, es un impuesto para 200 propietarios de campos de más de 2.000 hectáreas. No es para el pequeño chacarero…
-…que valen decenas de millones de dólares.
-Exactamente. Eso hay que explicarlo, porque si no, pareciera que es como te publican en los diarios, un impuestazo de Axel.
-Axel lo explica muy bien, pero ahí tenemos la vinculación con la primera pregunta…
– …la de los intereses…
-La de los intereses y los medios. Porque Axel lo transmite muy bien, pero ¿quién lo publica fielmente?
-Hace muchos años, cuando salí del gobierno y discutía con Cristina, un compañero que estuvo exiliado y la pasó mal, me decía: «Es muy difícil que salga bien. ¿Pero sabés lo que tenemos? La razón, y tener razón no es poca cosa. Y yo siento que ahora, con Cristina y con Axel, tenemos la razón. Así que vamos a seguir insistiendo hasta que todos entiendan que tenemos razón.

El espejismo de Vaca Muerta.

-Mencionaste los hidrocarburos. Mi impresión es que hay una sobreestimación de la importancia de Vaca Muerta y el shale, que hasta ahora ha rendido muy poco. Ha habido una inversión muy alta por parte de YPF, de unos 10.000 millones de dólares, y sólo explica el 15% de la producción de YPF. En cambio, la recuperación terciaria de los pozos que ya existen, inyectando un polímero, cuesta muchísimo menos y tiene un potencial de producción superior a Vaca Muerta y en un plazo más corto. ¿No hay riesgo de cometer un error, poniendo tanta atención en Vaca Muerta y menos en…?
-…eso es exactamente así. Tiene que ver con que la Argentina en un momento se enamoró de Vaca Muerta, puso todos los incentivos y los esfuerzos allí y desincentivó el resto de la producción convencional. En la Argentina hay baja exploración para buscar nuevos yacimientos y muy baja explotación secundaria y terciaria. Lo que creo que hay que hacer y lo estamos trabajando con [el Secretario de Energía Sergio] Lanziani para incentivar todo. Efectivamente, el costo es mucho menor, la producción no estoy muy seguro, el motivo por el que todos se vuelcan al shale es que con una inversión más o menos parecida, la producción es más alta.
-Los datos que yo tengo son los contrarios. Con una inversión menor, la recuperación terciaria produce una cantidad mayor.
-Puede ser. De todos modos, el diagnóstico es correcto. El gobierno de Macrì incentivó tanto el tema de Vaca Muerta que descuidó el resto de la producción.
-¿Lanziani ha hablado con [el presidente de YPF, Guillermo] Nielsen?
-Sí, están en contacto permanente.
-Porque me parece que Nielsen está enamorado de Vaca Muerta.
-Sí, pero es razonable que esté enamorado de Vaca Muerta.
-No tan razonable, porque es apenas el 15% de la producción de YPF.
-Lanziani es un gran contrapeso, un gran conocedor del tema energético. Esta observación que vos hacés fue precisamente el primer análisis que me hizo Lanziani.

¿Exportar o substituir importaciones?

-Qué bueno. Para enfrentar la falta de dólares que padecemos hay dos alternativas claras. Una es apostar al incremento de las exportaciones, con el tipo de inversión de la que estábamos hablando, agroindustrial, minera e hidrocarburífera, que genera poco empleo. Además, Macrì no es la única plaga que padecemos. El mundo está en contra nuestro. Estamos en vísperas de una recesión global, no es seguro que aumenten las ventas argentinas al exterior. La otra es la inversión industrial, que sí genera empleo, para sustituir importaciones. ¿Cuál es la posición de tu gobierno?
-Es así. Pero todo es simultáneo. La Argentina depende de muchos insumos importados para producir sus bienes. Y eso es una consecuencia explícita de las políticas de Macrì. En la época de Cristina no era así. Cristina trabajó mucho para sustituir importaciones. Hace unos días fui a una fábrica en Tres de Febrero, que hace mangueras y caños plásticos. Ellos me contaron cómo trabajaban en 2015, sustituyendo importaciones. Después abrieron las importaciones y mataron su producción. Quedaron reducidos al mercado interno, pero no para ofrecer partes para un producto general sino limitados a la oferta al consumidor directo o para la construcción. Sin duda el mundo está complicándose, lo que acaba de pasar en Irak, las políticas que surgen del Brexit, tienden a complicar el comercio internacional. Nosotros tenemos también un deterioro en el mercado interno que no se puede soslayar. La Argentina lleva dos años consecutivos de caída del consumo, un récord único…
-Tres de cuatro años de Macrì.
-Esa caída redujo muchísimo el mercado y nosotros tenemos que expandirlo. Que en la Argentina de hoy se venda un tercio menos de leche debería avergonzarnos. Primero tenemos que reconstruir el mercado interno, para lo cual hay que poner capacidad de consumo en el bolsillo de la gente, que es lo que estamos haciendo. El plan Alimentario son unos 100.000 millones de pesos que se vuelcan al alimento de los que más necesitan. Eso no sólo reactiva la producción de alimentos, porque el dueño del supermercadito empieza a usar la plata adicional que recauda para otros fines. Vamos por etapas. La primera es volver a reactivar el mercado interno. La Argentina es un país que consume el 70% de lo que produce. Reactivar eso es muy importante.
-Y el consumo es el 70% de la demanda agregada.
-Lo que necesitamos es empezar por ahí, promover el consumo, para que la producción vuelva a funcionar, volver a generar exportaciones en los rubros que mencionás y al mismo tiempo empezar a generar producción que sustituya importaciones. Un ejemplo muy interesante es el de Toyota, el único productor de autos que siempre se ha mantenido más o menos en el mismo nivel de ventas. Detectó en Campana una empresa de sillones y tapizados que quebraba. Ayudaron a levantarla y le dieron toda la producción de los asientos de los autos a esa empresa, que hoy es líder. Hizo todo lo posible por producir en la Argentina, y cuando el mercado argentino cayó, y el brasileño cayó, salieron a buscar otros mercados.
-Ahora es la mosca blanca. No es lo que hace el conjunto de la industria.
-Es la mosca blanca, absolutamente. De hecho, un auto en la Argentina, en sus dos terceras partes está producido en el exterior. También los de Toyota.

El rol del gasto público

-Las medidas de tu primer mes de gobierno, por un lado, cumplen con lo que habías prometido, lo cual es llamativo en la Argentina. Por otro lado, son justas, tienden a compensar la situación de quienes más han padecido y más necesitan. Mi duda es si es suficiente para encender los motores de la economía y si no hay una excesiva preocupación del Ministerio de Economía por controlar el gasto. ¿No sería necesario impulsar más el gasto público?
-En eso estamos, pero vamos de a poco. Tené presente que todavía no conocemos a ciencia cierta qué tenemos. Todos los días, en cada ministerio, encontramos un problema nuevo. Esta semana se conocieron las deudas que la Argentina tenía con organismos internacionales. Solamente con Naciones Unidas, 150 millones de dólares.
-¿Pero no era que habían vuelto al mundo?
-Parece que tiene su costo volver al mundo. Tomar deuda y más deuda…
-Tiene costo para vos. Él vuelve y vos pagás la cuenta.
-Suele ser así. También hay un montón de deuda flotante, que no aparece como tal. Donde tocamos, salta. Y es deuda que no está reconocida como pasivo del Estado. Creo que de acá al 31 de marzo vamos a tener bien claro cómo estamos, porque ahí también vamos a tener resuelto cómo queda la deuda externa.
-¿Por qué el 31 de marzo?
-Es el tope que nos hemos puesto, porque hay un vencimiento importante. Nos hemos puesto esa fecha para saber exactamente dónde estamos parados. Y entre tanto, ir reactivando todo lo que podamos la economía. Te insisto, volcar al consumo 100.000 millones de pesos que no estaban antes cambia mucho. El otro día el gobernador (de Entre Ríos, Gustavo) Bordet me decía que Concordia era una fiesta. Fue la primera ciudad que recibió el plan alimentario, 35 millones de pesos por mes, me contaba que cambió la fisonomía de la ciudad, porque es mucho dinero que se vuelca de pronto al consumo. Creo que eso va a ayudar mucho a reactivar gran parte de la economía. Si me decís, ¿eso es todo? No, eso no es todo. Lo que estamos haciendo ahora con el Banco Central es liberar encajes con la obligación de generar créditos a baja tasa para la producción. Eso también va a ayudar mucho. Lo que hemos hecho en AFIP con la moratoria, que te da seis meses de gracia durante los cuales no pagás, y después pagás a muy largo plazo, para muchas pequeñas y medianas empresas es un alivio enorme que, además, los vuelve a poner en el sistema bancario, porque si debés a la AFIP tenés problemas para ingresar al sistema financiero. Creo que hay un conjunto de medidas que estamos tomando, que no son sólo vinculadas al gasto público que van terminar reactivando la economía, pero esto demanda tiempo porque venimos de una economía anarquizada.

La relación con Estados Unidos.

La relación con Estados Unidos tiene una vertiente política y otra económica, y desde que Macrì dejó el gobierno no tienden a coincidir. Accionista mayoritario del FMI, Washington tiene la capacidad de decisión sobre la deuda externa argentina. Al mismo tiempo, reclama un alineamiento acrítico con sus posiciones respecto de Venezuela o Bolivia, cosa que el gobierno argentino no comparte. Una de las grandes dificultades consiste en discernir cuándo un apriete viene del gobierno del Presidente Donald Trump, de los tenedores de títulos argentinos o de los medios. Alberto Fernández procura manejarse con calma pero firmeza en ese terreno resbaladizo.
-Ya hay algunos consultores que han mejorado sus pronósticos. Siguen planteando que el año 2020 va a ser negativo, pero en menor proporción.
-Creo que eso va a pasar. No quiero aventurar nada, hablar de semestres ni nada de eso. Porque además estamos en un mundo tan convulsionado que en cinco minutos puede cambiarte toda la historia. Pero creo que hemos encarrilado la economía en el buen sendero, y que los ruidos que se escuchan son interesados.
-¿En qué sentido?
-El otro día, según la agencia Bloomberg, un funcionario de la Casa Blanca le dijo a Nielsen que iban a condicionar su apoyo en el Fondo Monetario a la posición ante Venezuela y Bolivia. Le pregunté a Nielsen y me dijo que nunca hablaron de eso. Llamé al funcionario y también me dijo que no se habló de eso.
-El funcionario, ¿era Claver?
-Sí. Y, ¿por qué dicen eso? Porque en el mundo también están los operadores bursátiles, que compran bonos…
-Está bien. Claver lo negó. Pero Chris Andino, que es un funcionario de tercera línea de la embajada, les dijo a Felipe Solá, Gustavo Béliz y Jorge Argüello que, si la Argentina no modificaba su posición respecto de Evo Morales en Bolivia, esto podría tener consecuencias en la relación bilateral.
-Sí, y recibió la respuesta que nosotros le dimos. Evo es un refugiado político y para nosotros no hay nada más que explicar, tiene los derechos de cualquier ciudadano argentino. Y no vamos a condicionarlo en nada. Yo me ocupé de que Evo salga vivo de Bolivia, no le voy a negar ahora la posibilidad de vivir en mi país.
-Excelente posición. Pero yo te preguntaba por la de Chris Andino, que dice lo mismo que la nota de Bloomberg. Lo de Bloomberg es una operación, ¿pero de quién?
-Yo creo que de los tenedores de bonos argentinos, que con esas cosas hacen subir y bajar su precio y hacen su propio negocio. Eso al margen de lo que creo que fue un exceso de la embajada en la Argentina con nuestros funcionarios, porque no era eso lo que debía plantearse.

La capacidad ociosa de la industria.

-Se sabe que la industria está produciendo al 50 y 60 por ciento de la capacidad instalada. Lo que no se sabe es en qué estado se encuentra la parte ociosa. ¿Ustedes tienen alguna medida de cuánta de esa capacidad ociosa está lista para producir y cuánta está oxidada y ya no sirve o ya está tecnológicamente obsoleta?
-La capacidad ociosa es la que se puede hacer funcionar en el momento. La otra ya se considera perdida.
-Pero, ¿hay medida de eso?
-Sí, hay medida. El dato escalofriante es no solamente que se usa el 50 o el 60 por ciento de la capacidad instalada. Cuando vos decís que se usa el 60 por ciento de la capacidad instalada en autos, a uno le preocupa mucho. Pero cuando vos escuchás que el 50 por ciento de la capacidad instalada en materia agroalimentaria está ociosa, ahí te preocupás mucho, y cuando a eso le sumás que se vende un 30 por ciento menos de leche y se produce un 30 por ciento menos de leche porque no hay demanda, ahí te preocupás muchísimo. El problema no es solamente la capacidad ociosa, sino qué tipo de capacidad ociosa tenemos. Ese es un dato tremendo. Si es del 50 por ciento, de dos máquinas para producir, una funciona; la otra, no. ¿Por qué? Porque no hay demanda de alimentos.
-Algunas de las grandes lácteas están en grandes dificultades, en venta.
-Además, esto trae aparejada una consecuencia no querida, que es la gran concentración del mercado. El 80 por ciento de la industria de la panificación está en manos de una empresa. La industria láctea está en manos de dos o tres empresas. Eso sí es muy grave. Ahí generar competencia es un conflicto. Hay algunos desarrollos y algunos proyectos que son muy interesantes. Por ejemplo, en La Pampa que han generado su propio producto lácteo, y lo ha hecho el Estado.
-Algunos municipios en la provincia de Buenos Aires, como San Antonio de Areco…
-Exactamente. Nosotros tendríamos que impulsar ese tipo de cosas porque, primero, no hay motivo para que la leche salga de General Rodríguez y termine en Salta, si en Salta se puede hacer leche.

Después de la emergencia.

-¿Cuándo creés que la emergencia habrá dejado lugar para pensar en todas estas cosas?
-Yo confío que en 180 días. Pasado el 31 de marzo vamos a tener un escenario más estable, y espero que no necesitemos prorrogar más esos 180 días, pero, si hiciera falta prorrogarlos, los prorrogaremos.
-Vos sos el primer Presidente de la historia argentina que llega conociendo cómo funciona todo. Pero, ¿21 ministerios es una cantidad razonable?
-Sí. Es exactamente el mismo gasto que teníamos, y un poquito menos.
-Yo no me refiero al gasto.
-Lo agilizás mucho. Cuando la secretaría de Salud dependía de Desarrollo Social, para sacar una decisión necesitabas la firma de otro ministro y la intervención de otro ministerio. Eso hoy desaparece, y, en términos de costos, es exactamente el mismo. Cuando Macri dijo que achicó el Estado, fue toda una ficción.
-Achicó algunas cosas y agrandó otras.
-No quieras saber además los gastos. Ayer hablaba con Sergio Massa y me comentaba algo que Malena había detectado en AYSA y yo pedía que lo cuente, que son los sueldos y lo que se pagaba por despidos de gente que simplemente se iba porque había terminado su mandato político. Se iban despedidos y cobraban indemnizaciones increíbles y la cantidad de funcionarios que contrataban como asesores externos con sueldos de 150.000 o 200.000 pesos en todos los ministerios. Ahí está el verdadero dispendio.
-Yo no te lo planteaba desde el punto de vista del gasto sino del funcionamiento, porque se aprecia una cierta demora en poner en marcha toda la estructura estatal. Hay en todos los ministerios secretarios que todavía no han asumido.
-Ahí hay algo de lo que asumo mi culpa. Traté de controlar las designaciones que se hacían por debajo de los ministros en todos los ministerios, y controlarlas no solamente en lo que hace a la calidad personal y técnica de cada uno, sino también en lo que hace a los equilibrios políticos, porque yo nunca me olvido que soy el Presidente de un frente. Yo no soy el dueño de nada. Es un gobierno de todos. Entonces particularmente me ocupé de que los equilibrios no se vuelquen para un lado o para el otro, y en eso fui muy cuidadoso. Eso reconozco que genera una demora en las designaciones. Fue así. Después hay otro tipo de problemas con los que nos encontramos. Por ejemplo, toda la firma ahora es electrónica y funciona con un pendrive que vos autorizás y decís «va mi firma». Pero el sistema cada dos por tres se cae, desaparece, demora muchísimo. Yo le he pedido ayuda al Ministerio de Ciencia y Tecnología para que vean cómo funciona ese sistema. Ese, aunque no parezca, sí es un problema burocrático. La cantidad de ministerios me parece que no está mal.
-No sólo la cantidad de ministerios, la cantidad de secretarías y la jefatura de Gabinete. Hay un Presidente que conoce cómo funciona, pero hay un jefe de Gabinete que está aprendiendo.
-Pero la jefatura de Gabinete tiene exactamente las mismas tareas que yo tenía, sumado a lo que se llama ahora Modernización.
-Que es lo que desordena todo.
-Pobre gente. No estoy en condiciones de juzgarlos, porque no es mi fuerte el tema tecnológico. Pero la jefatura tiene exactamente lo mismo que tenía.

El carcelero de Milagro Sala.

-Te vas a ver con el gobernador de Jujuy, el contador Morales, el carcelero de Milagro Sala. ¿De qué van a hablar?
-Cada vez que hablamos, sale el tema Milagro Sala, porque él sabe lo que yo pienso. Fue la primera víctima de un sistema que después iba a terminar encarcelando preventivamente a todos los opositores. Y no lo digo ahora, lo digo desde hace muchos años y he tenido gestos elocuentes en ese sentido.
-Pero ahora sos Presidente.
-Y seguramente lo hablaré también. La vez que me reuní con él se lo planteé. Él me planteó que había sentencias judiciales. Yo me he ocupado de la causa y de seguirla, sé que ha habido procedimientos cuestionables, así que le volveré a plantear mi preocupación. Siempre nos queda la tranquilidad -entre comillas- de que eso va a tener una revisión última de la Corte Suprema. Y, si lo que digo es correcto, la Corte podrá resolver las arbitrariedades que se han cometido. Lo que sí Morales sabe que ese tema no está ausente de las charlas porque lo hablamos cada vez que nos hemos visto.
-¿Y cómo lo toma?
-Él tiene su tesis, que la Justicia funciona independientemente.
-La justicia que él armó, aumentando de cinco a nueve miembros el Superior Tribunal y designando entre los nuevos a dos de los diputados que votaron la ampliación, que votan a la mañana y asumen al mediodía.
-Él sabe lo que pienso sobre esos temas y que, para mí, sigue siendo una preocupación Milagro. Lleva más de cuatro años presa.
-Cuatro años se cumplen esta semana.
-Es una cosa increíble. Un periodista me preguntaba si a mí no me llamaba la atención que recuperen la libertad, y yo le decía: «Lo que me llama la atención es que ustedes no se hayan preocupado porque estuvieran tantos años presos sin condena, y nunca se preocuparon ustedes por eso». Esas son las cosas que me afectan de cómo funciona el Estado de derecho en la Argentina y cómo muchas veces los medios lo reflejan y lo toman.
-La Corte Suprema de Justicia tuvo oportunidad de intervenir porque hubo ya varias veces que llegaron recursos, y no mostró mucho interés.
-¿Pero la Corte no fue la que dispuso la detención domiciliaria?
-Fue la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Suprema lo ratificó.
-Sí, que, dentro de todo fue un alivio.