Flamante presidente cubano se afirma como un veterano

CON MIGUEL DIAZ CANEL LA ISLA SIGUE SU RUMBO SOCIALISTA

Ante la elección del nuevo presidente cubano, en abril, hubo especulaciones sobre si podría afirmarse en el cargo. A casi dos meses, la práctica indica que sí lo viene logrando.
EMILIO MARIN
El festejo de su cumpleaños 58, el 20 de abril, tuvo algo novedoso para Díaz Canel. El día antes, 604 diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular, sobre 605, lo votaron como presidente del Consejo de Estado y Consejo de Ministros de Cuba. Debía tomar el timón político, luego de haber dejado ese cargo su titular de diez años, el general de Ejército, Raúl Castro. Este había llegado allí en 2006 sustituyendo provisoriamente a su hermano Fidel, enfermo, pero fue votado en 2008. Esa vieja y gloriosa camada de revolucionarios le dejaba su lugar a Díaz Canel y a nuevas generaciones, nacidas después del triunfo de 1959.
La renovación de autoridades no se limitó al máximo cargo. La Asamblea Nacional del Poder Popular, con sus 605 representantes votados el 11 de marzo pasado, también es un reflejo de los nuevos tiempos. Liset García, en Bohemia, puntualizó: “hay un grupo (338), que asume ese rol por primera vez, y se destaca la cantidad de jóvenes y de mujeres. Ochenta (80) diputados tienen entre 18 y 35 años, lo que representa el 13.2 por ciento. Mención aparte merece la cifra de mujeres, es la mayor de la historia nacional y el segundo parlamento del mundo con mayor representatividad de ellas, el 53,22 por ciento”.
Claro, habrá que ver en la práctica si se cumple el dicho de “escoba nueva barre mejor”.
Estos cambios obedecen al convencimiento de la dirección de la revolución de que, tras cumplir 59 años de la victoria, quería asegurar la continuidad de la misma con jóvenes y personas de edad intermedia, más los veteranos que siguen en la brecha.
Raúl Castro dejó la presidencia pero sigue como Primer Secretario del Partido Comunista y jefe del Ejército. Su voz continuará escuchándose los asuntos políticos, con la autoridad que se ganó desde el ataque al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, cuando logró el objetivo de copar el sector asignado.
Al ser designado, Díaz Canel puso negro sobre blanco ese papel rector: “el General Ejército encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y futuro de la nación”.
Esa gran noticia fue motivo de calumnia para la contrarrevolución, como la que anida en la mafia de Miami. Andrés Oppenheimer, en El Nuevo Herald, tituló su nota del 19 de abril “En Cuba, un dinosaurio ungió a un ‘bebesaurio'”. Si el título era denigrante, el cierre lo igualaba: “en los medios deberíamos llamar al régimen cubano por lo que es bajo la definición de cualquier diccionario: una dictadura”.
El columnista es rencoroso. No perdona a Cuba el desaire histórico a su libro “La hora final de Castro”, publicado en 1992. La revolución siguió 26 años más y tiene cuerda para rato. Fidel falleció en 2016, 24 años después del pronóstico fallido del mafioso miamense, desgraciadamente argentino por nacimiento.

“Pinos nuevos”.
Raúl Castro era consciente de la necesidad del trasvasamiento generacional y lo venía llevando a cabo, con tiempo, para que los del recambio fueran adquiriendo experiencia. El decía que se necesitaban “pinos nuevos”. A Díaz Canel lo tuvo como vice desde 2012; el voto del 19 de abril en la Asamblea Nacional no fue imprevisto. Claro que como número uno del gobierno es una experiencia nueva y más exigente.
Esta semana el Primer Secretario del PCC se reunió con secretarios partidarios de las provincias y municipios cubanos y se refirió a la necesidad de continuar promoviendo mujeres y personas mestizas y negras a cargos decisorios. “De manera particular, alabó el papel de las mujeres en todos los tiempos de la Revolución, su audacia, preparación, poder de organización y convocatoria”, según Granma.
En esa reunión estuvo Díaz Canel, quien había puesto en marcha una Comisión para la reforma de la Constitución, presidida por Raúl Castro e integrada por él y otros 31 miembros. La Carta Magna data de 1976 y necesita actualizaciones, con vistas a los objetivos de un socialismo próspero y sustentable, en el marco de los Lineamientos Económicos y Sociales del Partido y la Revolución. Estos orientan a Cuba desde el VI Congreso del PCC (2011) y el VII (2016).
Esa Comisión, además de lo relativo al modelo económico, también trabaja para mejorar las formas democráticas de elección y participación popular. Cuando haya una propuesta, irá al debate de la Asamblea Nacional y lo que surja de allí se someterá a consulta y voto, mediante referendo, de la población. ¿Una “dictadura” rara, verdad?
El nuevo presidente estuvo “al pié del cañón” apenas producido el reciente accidente de aviación. Y atendió a los daños de la tormenta subtropical “Alberto” en viviendas, servicios y caminos, con inundaciones en Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus. Ese mano a mano con la gente y el diálogo con los vecinos ante cada problema concreto, es de las mejores herencias de Fidel y Raúl, que cultiva Díaz Canel.
Dos datos de la política exterior-interior e interior-exterior (juego de palabras para aludir a la interconexión de ambos elementos). Su primera visita fue a Caracas, a dialogar con Nicolás Maduro, por la importancia que tiene para Cuba ese diálogo, en el afuera (alianza ALBA) y el adentro (petróleo). Y por otro lado recibió al ex titular de Google, a un senador republicano de Arizona y al encargado de negocios de EE.UU., Philip Goldberg, para conversar sobre Internet y nuevas conexiones. Sigue la búsqueda de buenas relaciones con empresas y estados de EE.UU., por sobre la mala onda, bloqueo y amenazas de Donald Trump.
Parece que sí. Que escoba nueva barre mejor. O por lo menos igual que antes.