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Fuego cruzado contra la Corte

Otra vez el gigantesco dispositivo propagandístico del gobierno nacional y sus socios mediáticos se puso en movimiento. Esta vez para asegurarse que no se les escape al trofeo mayor: la foto de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner sentada en el banquillo ante un tribunal.
El despliegue hizo recordar los últimos tiempos del kirchnerismo cuando la entonces oposición macrista en complicidad con los medios más poderosos del país apelaban a las fake-news (noticias falsas) y al odio como instrumento político con el objetivo de demoler a un gobierno que aborrecían e impedir que el candidato del FPV accediera a la Casa Rosada. La muerte del fiscal Alberto Nisman fue la apoteosis de aquel ataque a gran escala.
Ahora fue la Corte Suprema de Justicia la que sufrió el bombardeo por el pecado de pretender observar una causa tan viscosa y oscura como la de la obra pública en Santa Cruz. Desde la «operación Fariña» -hoy se sabe que le escribieron el guión que recitó como «arrepentido» para involucrar a la expresidenta- comandada por el ministro de Justicia, hasta la obstrucción a la labor de la defensa de CFK, el trámite de ese expediente es un caso flagrante de law-fare (guerra judicial contra opositores) como la que vienen sufriendo muchos líderes políticos «populistas» en casi todo el continente. La auditoría que llevó a cabo Vialidad Nacional bajo esta gestión tuvo que reconocer que no encontraron ni sombra de la «corrupción» que tanto enarbolaron.
La embestida mediática fue, otra vez, un muestrario de saña, desinformación y mentiras. Hasta un «cacerolazo» se permitió inventar el periodismo que ignoró las grandes manifestaciones contra los tarifazos que tuvieron lugar el verano último en Capital Federal y casi todo el país. Los más altos funcionarios del gobierno nacional y los periodistas estrella de la prensa adicta no ahorraron esfuerzo en el objetivo de presionar -incluso intimidar- a los jueces del máximo tribunal del país. Una pluma destacada de La Nación no dudó en escribir que «la Corte votó sin cuarto oscuro y sin boleta» en favor de CFK.
Ante la arremetida la CSJ dio una torpe marcha atrás y en un comunicado escrito a las apuradas -hasta gruesos errores en el texto se le escaparon- buscó hacer equilibrio entre el paso que ya había dado y la furia que había encendido en el poder político y el mediático. Ordenó fotocopiar el expediente y lo devolvió al Tribunal Oral Federal 2, así retrocedió con escaso valor cívico en su intención original de verificar la transparencia del procedimiento.
Periodistas de medios no oficialistas dejaron trascender que algunos de los jueces entraron en pánico por las versiones que les hicieron llegar acerca de una serie de operaciones mediáticas que se estaban preparando. La tenebrosa organización descubierta por el juez Alejo Ramos Padilla, integrada por espías, magistrados y hombres de prensa pareció jugar un rol disuasivo nada menor. Aunque hoy quedó desactivada con la detención de Marcelo D’Alessio y compañía y la revelación del accionar de fiscales como Stornelli y Bidone, es una clara muestra de que bajo el macrismo se incubó un poder en las sombras muy eficiente a la hora de sembrar el terror.