General Mattis, “Perro rabioso”, marcó cuatro patios traseros

EL JEFE DEL PENTAGONO Y SU PRIMER VIAJE POR SUDAMERICA

El jefe del Pentágono anduvo de gira por Sudamérica. Le dicen “Perro rabioso”. Y como tal, orinó y marcó como propios a cuatro países o patios traseros.
SERGIO ORTIZ
Del 12 al 17 de agosto, el secretario de “Defensa”, general James Mattis, anduvo reuniéndose con sus colegas de cuatro países; en dos también fue recibido por los respectivos presidentes. Es sintomático que la administración Trump haya escogido a su responsable de asuntos militares para encuentros de alto nivel político. A principios de año había enviado al entonces secretario del Departamento de Estado, Rex Tillerson, y en mayo al vicepresidente Mike Pence.
Ahora vino un militar de triste fama, como invasor de Irak dos veces (en los ’90 y en 2003, donde tuvo el mando de la 1ª división de infantería de marines) y en Afganistán, naciones agredidas donde se ganó el sobrenombre de “Perro rabioso” por su determinación de matar a toda la población que no se doblegara. También fue Comandante Supremo Aliado para la Transformación (SACT, siglas en inglés), responsable del único mando de la OTAN con cuartel general en EE.UU. Allí, en sintonía con Donald Trump, el “Perro rabioso” reclamaba a sus colegas europeos porque no aportaban a la entidad el 2 por ciento del PBI.
Los primeros dos destinos fueron los supuestamente más importantes, Brasil y en menor medida Argentina. En Chile y Colombia sí hubo reuniones con los presidentes Sebastián Piñera e Iván Duque, asumido el 7 de agosto pasado. La conclusión política es que Brasil y Argentina son decisivos, pero hoy los socios más confiables del Pentágono son Chile y Colombia. El primer lugar es de Bogotá, por razones históricas de cooperación militar en la lucha contra las FARC y ELN, la labor antinarcotráfico, las siete bases militares cedidas por Alvaro Uribe, etc. Y también por una cuestión actual: la Casa Blanca y la Casa de Nariño tienen como objetivo derrocar a Nicolás Maduro. Los une una campaña de bloqueo, manipulación mediática, golpismo, guarimbas y uso del Cartel de Lima, de 14 países de la OEA clamando por la intervención militar contra Caracas disimulada de “misión humanitaria”. Igual a cuando la OTAN hizo la guerra de los Balcanes contra Serbia y usó esa mascarada.
Antes que Mattis la región fue visitada por el jefe de Operaciones Navales norteamericanas, John Richardson, que anduvo por los exactos mismos lugares: Colombia, Chile, Argentina y Brasil.

Venezuela como blanco.
Cuando Mattis volaba hacia Brasil el domingo 12, en su diálogo con periodistas “empotrados” en su nave, admitía que Venezuela iba a estar en el centro de las visitas.
Tuvo que deslindar responsabilidades del ataque terrorista con drones contra la vida del presidente Maduro, haciendo la de Pilatos. “Estados Unidos no lo hizo y nadie más lo hizo. Pueden mirarse al espejo por el problema”, repitió una y otra vez, sin despejar las dudas. Para Caracas es el “prime suspect” o sospechoso principal.
El “Perro rabioso” se sintió en su casa; el ministro de Defensa escogido en junio pasado por el golpista Michel Temer es también un general, por primera vez en la historia democrática, Joaquim Silva e Luna.
Al disertar ante alumnos de la Escuela Superior de Guerra enfatizó en las críticas contra China, en lo económico y lo militar-espacial. En lo primero advirtió contra la supuesta agresión de la “economía predatoria” china y sus maneras de hacer perder la soberanía a otros países, con “regalos y grandes préstamos, acumulando una deuda masiva que saben no podrán pagar”. Eso no lo repitió en Buenos Aires, para que no se entendiera como una crítica a Mauricio Macri, un híper endeudado no precisamente con Beijing.
El viajero mostró interés en acuerdos con Brasil para utilizar la base espacial de Alcántara en Maranhao. También allí apuntó contra chinos y rusos, aduciendo que la creación de una Fuerza Espacial como nueva rama militar es sólo para defenderse de esos países y no para militarizar el espacio, como le preguntó un alumno de esa Escuela.
En Buenos Aires se reunió el 15 de agosto con Oscar Aguad y declaró que los dos países “se comprometieron a una cooperación más estrecha en varios frentes, incluida la educación y el entrenamiento; ambas partes están muy abiertas a una relación militar-militar más fuerte”.
Aguad se alegró de dejar atrás las frías relaciones de los últimos años y le dijo a Mattis que “hemos vuelto al camino que nunca deberíamos haber dejado”. Guido Di Tella habría reclamado el copyright para las “relaciones carnales”.
En la Casa de la Moneda el pentagonista fue recibido por Piñera y luego tuvo reuniones con ministro de Defensa, Alberto Espina, por acuerdos bilaterales y de Ciberseguridad.
El cierre fue a toda orquesta en Bogotá. Según Caracol Radio la reunión en la sede presidencial duró dos horas, y asistieron el embajador estadounidense Kevin Whitaker; el canciller, Carlos Holmes; el ministro de Defensa, Guillermo Botero; el comandante del Departamento Nacional de Inteligencia, almirante, Rodolfo Amaya; el alto consejero para Seguridad y Defensa, Rafael Guarín y el nuevo embajador en EE.UU., Francisco Santos.
Allí Venezuela fue excluyente, en línea con la “intervención humanitaria” regional y multilateral, buscando involucrar a la OEA, la ONU y la Corte Penal Internacional. Las bases militares norteamericanas, están a disposición de una eventual invasión. Y para cubrir las apariencias, decidieron que un barco hospital de EE.UU., el USNS Comfort, supuestamente asista a migrantes venezolanos.
El cínico Mattis declaró: “no mandamos soldados sino médicos”. Eso podía decirlo Fidel Castro, no el “Perro rabioso” cuatro estrellas de Irak y Afganistán, tras orinar y marcar como propios cuatro patios traseros neocoloniales.