Gente que se lanza al rescate de Snowden

DOMINICALES

Edward Snowden se desempeñaba como consultor de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. En determinado momento de su quehacer en espionaje electrónico dice haber caído en la cuenta que esta actividad estaba desnaturalizando los principios sobre los que se ha constituido la nación, por cuyo motivo tomó la decisión de hacer conocer que todos los ciudadanos, así como los gobernantes de otras naciones y cualquier persona el mundo, era espiada o podía ser espiada.
La reacción oficial ante esta denuncia, que generó malestar y reclamos de gobernantes, fue considerada acto de traición a la patria. Snowden quedó convertido en un paria. Buscó refugio, pero no había gobierno que lo quisiera recibir, hasta que encontró asilo en Rusia, donde se encuentra desde hace tres años.
Ahora hay una reacción en su favor, en su propio país y en el mundo. La Unión Americana de las Libertades Civiles, Amnistía Internacional y Human Rights Watch, además de una gran cantidad de personalidades del mundo político, financiero, del cine y otras actividades artísticas de Estados Unidos y el mundo, han coincidido en reclamar que cese la proscripción de Snowden.
Oliver Stone, ha estrenado una película titulada Snowden en el festival de cine de Toronto. En esa oportunidad dijo que los estadounidenses ignoran el espionaje masivo a que están sometidos y que espera que esta película aumente la presión sobre la Casa Blanca. Al presentar días atrás ese film en Cannes dijo del presidente Obama, “que parecía un hombre de gran integridad”, pero que en 2016 “tenemos en Estados Unidos la red de espionaje más masiva que se haya visto”. Añadió que “no podemos sacrificar nuestras libertades civiles por la lucha contra el terrorismo”.
El periodista norteamericano David Brooks reseña estas novedades en un artículo que publicó en México (y reproduce Página/12 en nuestro país). Recuerda que Snowden insiste en que su motivación es la de defender la democracia para que sean los ciudadanos los que deciden qué está en su interés y qué no. Menciona también que en una entrevista reciente, Snowden dice que el punto es que las autoridades saben más que nosotros de nosotros mismos, pero nos ocultan sus programas y políticas. Y que esto es corromper la democracia, porque el principio fundamental es que el gobierno opere con el consentimiento de los gobernados. Dijo también que necesitamos reconocer que hay algunos principios “que tienen que ser defendidos, no solo contra adversarios y rivales extranjeros, sino contra nuestros propios gobiernos, porque la amenaza a los derechos no proviene de los enemigos, sino del poder”
Brooks cierra su columna diciendo que la pregunta es “si Snowden, junto con los pueblos vigilados, si los sospechosos del mundo, deben perdonar o no a sus gobernantes por haberlos espiado; por saber qué piensan, a quién odian, a quién aman, qué les da risa, cuáles son sus sueños, sus pesadillas o quiénes son sus amigos… y todo eso hace el gobierno sin pedir permiso”.

Malvinas.
El tema de Malvinas, la cuestión de soberanía, no ha tenido cambios, pues el Reino Unido no da respuesta a lo que pide la Argentina con apoyo internacional: que se discuta entre ambos países. Desde la reforma de la constitución argentina, de l994, este tema es política de Estado.
Las conversaciones de la canciller Susana Malcorra con el viceministro inglés de relaciones exteriores concluyeron días atrás con una serie de coincidencias sobre las relaciones de Malvinas con la Argentina. Se entendió que, al dejar al margen de esta gestión el tema de soberanía, Malcorra abre el camino para acuerdos que no lo incluyan.
Es posible que la creciente protesta de veteranos, entidades y legisladores argentinos a este respecto haya influido para que el presidente Macri, en Nueva York por la apertura de sesiones de la asamblea de las Naciones Unidos, haya intentado mostrar que el tema de soberanía no ha sido soslayado. Al referirse a un brevísimo intercambio de palabras con la primera ministra del Reino Unido, en ocasión del saludo que intercambiaron ambos, él habría expresado su voluntad de ampliar el diálogo en los temas de interés común y que entendía que la jefa de gobierno daba su asentimiento a dialogar, incluso sobre la cuestión de soberanía. La propia Malcorra debió rectificarlo de inmediato y el mismo Macri también aceptó que, en realidad, no se mencionó expresamente ese tema. Pero, después, el Foreing Office (cancillería) del Reino Unido produjo una declaración en la que niega explícitamente que se haya hablado del tema de soberanía. En Bs. Aires se habla de papelón y algo más.
Jotavé

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