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Hasta Frigerio y Pinedo fueron espiados

NUEVAS EVIDENCIAS LLEGAN DE LOS SOTANOS DE LA DEMOCRACIA

La AFI de Macri espió hasta los mails de Rogelio Frigerio y Federico Pinedo, pero el juez Di Giorgi no quiere investigar estas pruebas. Peligro de Ercolini.
ARI LIJALAD
La información surge de un nuevo disco rígido que está desde el jueves en los tribunales de Comodoro Py. Este nuevo material fue encontrado en la AFI y Cristina Caamaño, interventora del organismo, lo aportó a una causa donde ya se investiga el espionaje de mails a diputados y senadores tanto de Cambiemos como del kirchnerismo junto a periodistas, dirigentes sindicales y un sinnúmero de asesores. Sin embargo, el juez Marcelo Martínez de Giorgi no lo incorporó a ese expediente sino que lo mandó a sorteo para que se inicie una nueva causa, maniobra que suele terminar en la multiplicación de causas que demoran las investigaciones judiciales. Si sigue este curso, quedará a cargo del juez Julián Ercolini y el fiscal Eduardo Taiano, una de las duplas más activas del lawfare.
Frigerio era ministro del Interior, con lo cual el caso asoma como uno de los más graves del espionaje macrista. Hasta ahora es el único miembro del gabinete de Macri que figura entre los espiados. Habrá que ver como repercute esta información ahora en la interna de Juntos por el Cambio, donde Frigerio lidera un espacio junto a Emilio Monzó y que integra Nicolás Massot, ambos igualmente espiados.
El caso de Pinedo también es notable, ya que es una de las espadas más leales del PRO. Era, de hecho, presidente del Senado, integra el PRO hace 15 años y lo representó por ejemplo en espacios como la comisión de reforma del Código Penal. Absoluta confianza de Macri. O parece que no.
Este nuevo material que aportó la intervención de la AFI confirma una vez más que Macri espiaba tanto a la oposición como a sus propios funcionarios. Frigerio y Pinedo no aparecen, por ahora, entre los espiados por la banda que, todo indica, operaba Alan Ruiz bajo las directivas de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani. Pero sí figuran en este disco externo y en la ampliación de la denuncia original que hace dos días está en Comodoro Py.

El juez saca al córner.
El juez Di Giorgi recibió ayer jueves el material bajo el título de «Amplía denuncia», es decir, para sumar al que ya está analizando. «Se puso en conocimiento de este tribunal del hallazgo de otro disco rígido en dependencias del organismo que contendría correos electrónicos de distintas personas obtenidos a partir de presunta actividad de inteligencia ilegales», dice la nota del juzgado a la que accedió El Destape donde, a continuación, el juez resuelve mandarla a sorteo. No le dio aviso al fiscal Jorge Di Lello, que interviene en la causa y que podrá reclamar el retorno de este nuevo elemento de prueba.
«Advirtiéndose que de la presentación efectuada por la Agencia Federal de Inteligencia se anotician nuevos hechos que en principio no guardan relación con estas actuaciones, remítase el escrito de mención a sorteo», resolvió el juez Di Giorgi, sin explicar porqué no guardarían relación con los que ya está investigando si la mecánica es la misma y los espías también. De hecho, además de Frigerio y Pinedo, en este nuevo disco externo figuran varios que ya estaban en la lista que investiga el juez Di Giorgi. Entre ellos, Ernesto Sanz, Nicolás Massot y Mario Negri.
El sorteo ya se hizo y el caso recayó en el juzgado que ocupa Rodolfo Canicoba Corral hasta el miércoles que viene, cuando efectivice su renuncia. Allí tomará las riendas Julián Ercolini. El fiscal será Eduardo Taiano. Una dupla del lawfare a cargo del espionaje del lawfare. Antes de que eso suceda, el juez Canicoba Corral puede rechazarla y que sea la Cámara Federal la que resuelva quien se hace cargo de investigar ese nuevo material. La Cámara del lawfare resolverá sobre el espionaje del lawfare.

Propios y extraños.
La causa original por espionaje de mails, donde intervienen el juez Di Giorgi y el fiscal Di Lello, versa sobre el espionaje de mails desde la AFI que conducían Gustavo Arribas y Silvia Majdalani. Fue donde se conoció el primer listado de víctimas de esta práctica.
La lista del primer disco rígido con mails robados que aportó la intervención de la AFI incluye a dirigentes políticos, sindicales, periodistas y actuales funcionarios y revela que Macri y Arribas espiaban a propios y ajenos. No es un dato menor: aparecen desde Laura «tecnicamente no es delito» Alonso hasta Massot, que era el titular de la bancada PRO. También figuras centrales de Cambiemos como los radicales Negri, Sanz, Angel Rozas y Mario Barletta.
Entre los espiados hay muchos dirigentes del Frente de Todos, en especial aquellos más ligados al kirchnerismo, y varios actuales funcionarios del gobierno de Alberto Fernández. Figura la Elizabeth Gómez Alcorta, actual ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, pero que por entonces se dedicaba a la abogacía y especialmente a la defensa de Milagro Sala, primera presa política del macrismo.

No se salvó nadie.
También figuran Verónica Magario, actual vicegobernadora bonaerense, el gobernador de Santa Fé Omar Perotti, por entonces senador y en carrera por la provincia, y un buen número de diputados kirchneristas, en especial a los más activos en cuanto a las denuncias de corrupción entre 2015 y 2019. Entre ellos, Rodolfo Tailhade, que era además miembro del Consejo de la Magistratura, Martin Sabbatella, Carlos Castagneto, Gabriela Cerruti, Martín Doñate, Silvia Horne, Cristina Brítez, Marcos Cleri, Adrián Grana y José Aragón. También hay varias personas del entorno de Sabbatella como su abogado Sergio Zurano y su prensa Fernando Torrillate. Lo de Cerruti tampoco es casual: además de diputada es biógrafa de Macri.
Entre los nombres de los espiados también se destacan los de Héctor Daer, secretario general de la CGT, el ex jefe de la Policía Bonaerense Hugo Matzkin y el ex gobernador de Río Negro Alberto Weretilneck.
Entre los mails que espiaba la AFI de Macri están los del operador mediático Luis Majul, que hizo toda una serie de planteos para que nadie pueda ver sus mails alegando que se vincula a su supuesto trabajo como periodista. De ser así estaría en lo correcto, pero la patente de periodista no lo exime del Código Penal, por lo que si hay material que lo vincule a delitos no podrá escudarse en su pretendido oficio. (El Destape).