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¿Hay luz al final de este túnel?

LA SEMANA PAMPEANA

I – Un investigador pampeano estimó que los efectos de la cuarentena sobre la curva de contagios y muertes por coronavirus en la Argentina comenzarán a verse en una semana. La información, junto con el inicio de las pruebas en Argentina para buscar una cura al coronavirus, le dio cierto respiro emocional a una población agobiada por las noticias de la mayoría de los medios que publican con morbo las cifras de contagios y muertes de la pandemia que recorre el mundo y paraliza a la humanidad.

II – Hasta ahora, explican, los contagios y las muertes corresponden a personas que adquirieron el virus antes del inicio de las medidas restrictivas que impiden o restringen a los habitantes salir de sus casas y que es, lamentablemente, la única vacuna disponible. En una semana, si los modelos que se utilizan para predecir científicamente los efectos de las medidas son exactos, se comenzará a ver una disminución. El ministro de Salud de la Nación lo anticipó al filo del fin de semana: «el pico de la enfermedad se está ralentizando» observó.

III – En la semana, La Pampa anotó el primer caso de coronavirus. Es el típico caso importado de un ciudadano que viajó a uno de los países europeos más afectados por la enfermedad y, por la incomprensible demora de su clase dirigente en tomar en serio la pandemia, están pagando hoy las consecuencias con casi mil muertos diarios. (Esos países, que aquí muchos han tomado como «ejemplo a seguir», demuestran en esta crisis que son, más que un ejemplo, una muestra de lo contrario). El caso pampeano sirvió para que una parte de la población que aún se negaba a cumplir a rajatabla las disposiciones y recomendaciones tomara nota de que no estamos «lejos del mundo» ni somos inmunes a sus convulsiones.

IV – Pero no solo Italia y España pagan alto precio a su estolidez dirigencial, Estados Unidos es hoy el país que más contagios registra (más que China) y en nuestro continente, Brasil y México parecen seguir su ejemplo. Son ambas economías que eligieron el camino de la dependencia de Estados Unidos y, como la potencia mundial pero sin sus espaldas económicas, la imitan aún en el error, subestimando la pandemia. (En esta distinta actitud es posible ver el carácter de las sociedades. En la emergencia, en Latinoamérica se revela también hasta donde, más allá de sus gobiernos o de sus políticas, tiene cada país desarrollados o no los anticuerpos contra la dependencia política, cultural y económica. Así como toda una clase social de nuestra argentina siente una subordinación a todo lo europeo o norteamericano y sus viajes al exterior los tienen como destinos repetidos, hay aquí una mayoría que, sin negar los aportes que esas sociedades pueden hacer, apuestan a nuestra propia capacidad de encontrar respuestas y buscar salidas).

V – Es que la pandemia ha desnudado que los gobiernos se definen hoy con sus medidas ante el coronavirus mejor que con sus discursos o con mil hojas de sus pretendidas plataformas políticas. Los que demoraron las medidas porque las presiones económicas fueron más fuertes que el cuidado de los habitantes, pagan hoy las consecuencias. Hasta el premier inglés que pensaba que saldría de la emergencia dejando que se contagie toda la población y se inmunice naturalmente y en el camino se lleve a los viejos y enfermos. Algo similar se ha oído de parte de caracterizados líderes norteamericanos. Una política de «limpieza» digna del Tercer Reich. El Papa, en su homilía, no dejó de señalarlo con crudeza y dureza al tiempo que instó a la humanidad y a sus líderes a buscar en esta hora nuevas formas que superen al capitalismo salvaje que arroja a miles a la pobreza y es incapaz de enfrentar solidariamente la emergencia .

VI – En nuestro rincón pampa, los habitantes pueden sentirse más cuidados que la media del mundo y de la Argentina. Aquí la cuarentena se reforzó con medidas de aislamientos comarcales y las consecuencias económicas con medidas de emergencia donde el Estado asume el rol de protector de los sectores más vulnerables que no son sólo los pobres, sino también aquellos cuya actividad pude ser destruida por el parate que la cuarentena le impone a todos. Créditos para sueldos que recién se están anunciando a nivel nacional aquí se dispusieron antes y a tasa más baja. La postergación de impuestos para sectores de recursos bajos y medios y la ayuda dineraria y de alimentos a quienes pierden sus ingresos por la cuarentena, se suman día a día a las intervenciones estatales para morigerar las consecuencias económicas de la cuarentena. (LVS)