Inicio Opinion Hay más nieve, ¿habrá más agua?

Hay más nieve, ¿habrá más agua?

Las formas atípicas con que comenzó el invierno este año parecen indicar que habría vuelto a sus mejores tradiciones. En toda la Patagonia -incluyendo La Pampa-, especialmente en su sector occidental, cayó una cantidad de nieve como no se veía desde hace décadas. Los inconvenientes que provocó el fenómeno fueron múltiples y las fotografías, muy elocuentes.
Un rasgo singular y que, obviamente, interesa a los pampeanos, son las nevadas en la cordillera. Los organismos meteorológicos de esa provincia conocen muy bien que estos fenómenos climáticos son propios de la estación, aunque en los últimos años habían mermado considerablemente. La acumulación de nieve tiene una incidencia directa en el derrame de los ríos Colorado y Atuel, especialmente porque el fenómeno afectó el sur mendocino, donde tienen sus orígenes esos ríos.
También hay una relación directa entre la nieve caída y la acumulación de agua en los embalses que regulan aquellos ríos. El complejo Nihuil-Valle Grande -los dos lagos que influyen en el Atuel inferior y configuran uno de los sistemas más grandes de la provincia cuyana- registraban a comienzos del año apenas el 26 por ciento de sus capacidades. Ese valor tan reducido seguramente variará en forma muy significativa cuando comience a producirse el derretimiento de las recientes nevadas, y esto sin tener en cuenta las que todavía puedan registrarse, ya que aún estamos en mitad del invierno.
Resulta curioso que en el tan controvertido y añejo caso del río Atuel irrumpen en forma prácticamente simultáneas dos cuestiones de distinta índole: una jurídica -el fallo de la Corte Suprema de Justicia favorable a La Pampa- y otra de orden natural, como lo es una gran acumulación de nieve que, muy probablemente, colmará los diques instalados sobre el río. Así las cosas, una excelente oportunidad se le presenta a Mendoza ahora para dar cumplimiento efectivo a aquella resolución judicial que estableció un caudal de 3,2 metros cúbicos por segundo para el ingreso del río Atuel a territorio pampeano. La excusa de la escasez de nieve y la consecuente falta de caudales esta vez no tendrá ningún asidero. ¿Veremos surgir un nuevo pretexto para negarnos el derecho al agua o ahora sí los hermanos mendocinos se comportarán como tales?
En cuanto al Colorado, es muy probable que su caudal se vea incrementado del mismo modo porque sus dos principales tributarios, los ríos Barrancas y Grande, también tienen sus nacientes en las áreas cordilleranas que esta temporada fueron generosamente cubiertas de nieve. La represa de Casa de Piedra, que este verano cayó a su nivel histórico más bajo de almacenamiento, podría tener entonces la oportunidad de recuperar volúmenes, lo cual representa una bendición para el tramo inferior del río, especialmente la extensa zona bajo riego de la provincia de Buenos Aires.
Estas perspectivas favorables reactualizan los debates sobre la necesidad imperiosa de considerar a las cuencas hídricas como unidades indivisibles -tal como los acaba de sostener la CSJ en su último fallo- para terminar con los abusos de quienes, por el solo hecho de estar aguas arriba, terminan perjudicando a los abajeños.